Miguel Ángel García Martín: «Las familias que decidan tener hijos tendrán todo nuestro apoyo»
La Comunidad de Madrid ultima la ley del concebido no nacido, con la que el nasciturus será reconocido «como un miembro más de la unidad familiar», explica en entrevista con Alfa y Omega el consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García
—¿Qué importancia tiene el nasciturus para la Comunidad de Madrid? y ¿por qué han decidido impulsar esta ley?
—Es una apuesta por la vida desde el mismo momento de la concepción y, también, una ley de apoyo a las familias que quieren tener hijos. La protección y el apoyo a las familias es una prioridad para el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Por eso, hace ya casi cinco años pusimos en marcha la Estrategia de Protección a la Maternidad y Paternidad y de Fomento de la Natalidad y la Conciliación. Una Estrategia que cuenta con 80 medidas, —todas cumplidas a fecha de hoy—, y una inversión de 4.800 millones de euros en cinco años, para dar respuesta a los principales retos a los que se enfrentan las familias a la hora de tomar la decisión de tener hijos. Nuestro objetivo era poner en marcha medidas para revertir el invierno demográfico en el que estaba sumida nuestra región y toda España en su conjunto. Y parece que está dando resultado. En este momento, la natalidad en Madrid está creciendo muy por encima de resto de comunidades autónomas. Cuando esta ley esté aprobada, la Comunidad de Madrid se convertirá en la primera región en ofrecer a las familias que estén esperando un hijo los mismos beneficios que otorgaría un hijo ya nacido.
—¿Cuándo podrá entrar en vigor la ley?
—La ley se encuentra actualmente en fase de audiencia pública. Si los plazos se desarrollan con normalidad, confiamos en que pueda entrar en vigor antes del verano, una vez superados los trámites correspondientes en la Asamblea de Madrid.
—¿A qué dará derecho?
—Cuando entre en vigor esta nueva ley, el concebido no nacido será considerado como un miembro más de la unidad familiar a todos los efectos que sean beneficiosos para el no nacido, la madre gestante o la unidad familiar. Esto significa que las familias podrán acceder a todos los recursos y a todas las ayudas asociadas a las familias con hijos en la Comunidad de Madrid. Por ejemplo, el concebido no nacido será tenido en cuenta a la hora de determinar la renta per capita familiar en aquellas ayudas cuyo otorgamiento o modulación de la cuantía dependa de la capacidad económica familiar. Además, las familias que estén esperando un hijo tendrán derecho a los beneficios fiscales previstos; a ayudas para comprar o alquilar una vivienda; acceso a becas escolares, de comedor, o para el estudio del primer ciclo de Educación Infantil en centros privados, entre muchas otras.
Asimismo, quienes tengan dos hijos y estén esperando un tercero podrán acceder a ayudas y a las ventajas propias del título de familia numerosa desde el primer momento, como el abono transporte a precios reducidos o tipos reducidos para la compra de una vivienda. En este momento, en la Comunidad de Madrid ya estamos aplicando este criterio en algunas medidas que tenemos en marcha. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, la contabilización del concebido en la unidad familiar a efectos de las becas de comedor escolar. Además, desde la puesta en marcha de la Estrategia de Natalidad, contamos con una ayuda directa de 500 euros mensuales a madres gestantes menores de 30 años desde la semana 21 de gestación y hasta que el menor cumple dos años que en total puede alcanzar los 14.500 euros por hijo. Una ayuda a la que hemos destinado más de 300 millones de euros y de la que se han beneficiado desde su puesta en vigor en enero de 2022, cerca de 27.000 mujeres.
—¿Qué ocurre si el niño muere?
—Si el concebido no nacido fallece durante el embarazo, se mantendrán las ayudas y beneficios otorgados a la familia, ya que el cumplimiento de los requisitos se acredita en el momento de la solicitud. Además, en estos casos se reforzará el acompañamiento emocional y psicológico a las familias, reconociendo el dolor que supone la pérdida.
—¿El aborto es una batalla perdida en España, un debate cerrado?
—El aborto en España es legal y debe ser seguro y poco frecuente. En la Comunidad de Madrid las mujeres que decidan abortar en los supuestos establecidos en la ley pueden hacerlo. Pero las familias que decidan tener hijos, especialmente las más vulnerables, contarán con todo el apoyo del Gobierno de la Comunidad de Madrid. La izquierda siempre saca a colación el aborto cuando necesita tapar sus propios escándalos, como ocurre en este momento. El Gobierno social-comunista actual ha sido el que más daño ha hecho a las mujeres y pretende recuperar la bandera del feminismo volviendo a sacar el debate del aborto. Desde el Gobierno regional queremos hablar de vida, de natalidad, de familias… Y queremos mejorar las condiciones para que quienes quieran tener hijos puedan hacerlo en libertad y para que las mujeres que se puedan encontrar en una situación de vulnerabilidad, se sientan protegidas y acompañadas y puedan tomar decisiones de forma libre.
—Madrid es una de las comunidades líderes en natalidad. ¿Cuál es el camino para lograrlo?
—En 2025, Madrid lideró el crecimiento de nacimientos en España con una subida del 3,3 %, según datos del Instituto Nacional de Estadística. También en nuestra región hemos alcanzado los porcentajes más altos de nacimientos de madres de menos de 30 años de los últimos 10 años.
Si queremos que las familias puedan tener más hijos, debemos procurar adelantar la edad en la que las mujeres tienen su primer hijo y apostar por medidas de apoyo a la familia y a la conciliación.
Desde que se puso en marcha la Estrategia de Natalidad el número de nacimientos de niños de madres menores de 30 años ha crecido un 11,4 % en la Comunidad de Madrid, mientras que en el resto de España ha decrecido un 5,6 %. Y eso no es fruto de la casualidad. Es el resultado de unas políticas orientadas a apoyar y proteger a las familias: dotándoles de recursos, dándoles visibilidad y acceso a las ayudas que necesitan, bajándoles los impuestos, facilitando la conciliación, el acceso al empleo y a la vivienda y, por supuesto, garantizando la prestación de unos servicios públicos de la más alta calidad.