Más y más Teresa de Jesús

Título: Teresa de Jesús. La dama herida; Autor: Irene Guerrero; Editorial: San Pablo

José Francisco Serrano Oceja

Título: Teresa de Jesús. La dama herida
Autor: Irene Guerrero
Editorial: San Pablo

Mucho, y muy variado, se ha escrito con motivo de la efeméride teresiana en la que estamos inmersos. Mucho se ha hablado de variados libros biográficos sobre la santa de Ávila, volúmenes en folio sobre su tiempo, sobre su espiritualidad, sobre la Iglesia de otrora mirando a la Iglesia de ahora. Mucho se ha entrevistado a novelistas de tronío que se han atrevido con ese caudal que no se agota, que es la santa. Y poco, hasta el presente, he encontrado publicado sobre esta joya, Teresa de Jesús. La dama herida, obra y gracia de la pluma, y de la vida espiritual, de una religiosa carmelita, nacida en Villafranca en 1971, que habita en el convento de esa Orden en Toro (Zamora). Su nombre es Irene Guerrero, y ésta no es su primera novela, que lo fue una titulada Voy a la luz, al amor, y que estaba inspirada, según dice la solapilla del libro que nos ocupa, en los últimos días de Elisabeth de la Trinité.

Descubrimiento, por tanto, de un potosí: esta biografía en tercera persona del mundo interior de Teresa de Cepeda y Ahumada. Un libro que atrapa al lector de tal manera que las horas se hacen huéspedes de la lectura y se limitan a permitir el cambio de luz, del día a la noche, mientras se agotan las páginas. Porque, de entre las muchas virtudes de esta vida de la santa, una no menor es el uso del lenguaje, a modo del de la época de la santa. Un uso que facilita que al lector se le cuelen los escritos de Teresa, que son la base del presente texto, como si fueran alientos del alma. Quien coja entre sus manos este libro, pronto, muy pronto, se imaginará a nuestra joven carmelita zamorana en la celda de la santa Madre, allí, en silencio, recibiendo secretos interiores y exteriores.

Este libro sobre esa dama castellana herida de Amor contiene páginas memorables, que hacen que el lector apasionado con la pasión con la que la Hermana Irene Guerrero ha cincelado cada una de las líneas, cada uno de los párrafos de esta novela, se entusiasme y, al concluir su lectura, reclame más y más Teresa de Jesús, más de su espíritu, más de su gracia. De las múltiples perspectivas sobre las que se puede escribir sobre Teresa de Jesús, nuestra autora ha elegido la mejor parte, la relación con su Amado, el amor de Dios en el alma de Teresa, Él y ella, y ese reflejo en el mudo, en la Historia, que es la santidad que anda entre el sentido común y el recio carácter de esa mujer castellana, mujer de gran cabeza que dijera uno de sus coetáneos. Páginas memorables, decimos, como aquella en la que muestra y demuestra que sólo permanece aquello nacido en el camino de la verdad, o las dedicadas a los diálogos con su hermano Rodrigo, o a los sueños y coloquios interiores, o a las jornadas en el camino de las fundaciones. Me quedo, al fin y al cabo, con lo que dijera aquella Madre superiora del monasterio de las Descalzas Reales, que fundó la princesa doña Juana, después de que tuvieran la oportunidad de pasar unas horas con aquella monja de la que tanto ya se hablaba: «Bendito sea Dios, que nos ha dejado ver a una santa a quien todas podemos imitar, que come, duerme y habla como nosotras y anda sin ceremonias». Eso es lo que consigue Irene Guerrero, que hayamos visto a la Santa.

José Francisco Serrano