Mario Iceta: «La eutanasia es totalmente ajena a la medicina» - Alfa y Omega

Mario Iceta: «La eutanasia es totalmente ajena a la medicina»

ENTREVISTA / Tras doce años como obispo en Bilbao, este sábado entró en la archidiócesis de Burgos. Le esperan una asamblea diocesana y el octavo centenario de la catedral

Fran Otero
Mario Iceta reconoce que la cuestión del terrorismo ha sido «una experiencia desgarradora y dolorosa». Foto: Guillermo Navarro

¿Esperaba que el Papa lo nombrase arzobispo de Burgos?
Una noticia así siempre se recibe con sorpresa y también con agradecimiento al Santo Padre por la confianza. Estoy ilusionado y con muchas ganas de incorporarme ya a la vida de Burgos.

¿Cuáles serán sus prioridades?
Lo primero que tengo que hacer es escuchar y conocer. La archidiócesis tiene este año dos elementos muy importantes. Uno es la celebración de una asamblea diocesana: está discerniendo cuáles son los caminos que recorrer, las dimensiones que subrayar, los agentes de pastoral que deben implicarse… Esto va a ser una grandísima ayuda. En segundo lugar, se está celebrando el octavo centenario de su catedral, un acontecimiento de gracia. La catedral es expresión de lo que son las piedras vivas, de lo que es la Iglesia, de la influencia en la sociedad burgalesa durante ocho siglos. Es un testimonio de fe, esperanza y amor, además de motor cultural y social. Llego con muchas ayudas.

Burgos está viviendo momentos muy complicados en estos momentos por la segunda ola de la COVID-19.
Quiero estar muy cerca de las personas que padecen la pandemia y sus consecuencias sociales y económicas. Son momentos duros, pero tenemos que sembrar una palabra de esperanza.

¿Cómo valora el papel de la Iglesia durante la pandemia?
La Iglesia ya está en muchos ambientes. Pobreza, exclusión, inmigración, enfermedad, soledad… Está habitualmente muy presente, pero no hace de ello una cuestión mediática. En el contexto actual la respuesta fue inmediata. Enseguida se pusieron en marcha iniciativas de todo tipo. La Iglesia es discreta en mostrar lo que hace, pero ahí está.

¿Estamos en una situación límite?
La pandemia nos ha desbordado. Ha sido como un tsunami: con tantos miles de contagios, las UCI desbordadas, con una mortalidad disparada de un modo desconocido… También estamos aprendiendo a gestionar esta situación, a manejar la enfermedad, a emplear mejor los recursos o a  reafirmar el valor de toda vida humana.

Hay mucho sufrimiento, como el de la gente que ha muerto sola, sin el consuelo de sus seres queridos.
Tenemos que hacer una reflexión para que esto no vuelva a ocurrir y que las personas puedan estar acompañadas en  un momento tan delicado como el de la enfermedad o l final de la vida. Lo mismo hay que hacer con las residencias de ancianos. Tenemos que reflexionar sobre los aspectos que han sido descuidados y que han causado mayor sufrimiento.

¿Qué le parece que se esté tramitando en estos momentos una ley de eutanasia?
Nunca es el momento. En este tiempo hemos visto el valor grande de la vida humana y cómo esta puede ser acompañada, y encontrar un sentido hasta en los momentos donde hay limitaciones físicas. Siempre hay caminos de vida, de acogida, de acompañamiento, de mostrar que toda vida es un don precioso.

Usted, además, es médico. Han hecho un juramento para cuidar, no para acabar con la vida.
Es un tema ideológico y no médico. La eutanasia es ajena a la medicina. La medicina siempre está para cuidar, aliviar, consolar, paliar, acompañar, no para suprimir una vida. Es algo totalmente ajeno a la praxis médica.

Hace unos días se despidió de Bilbao, donde ha pasado doce años como obispos. ¿Qué balance hace?
Doce años hacen que uno crezca, expanda el corazón y adquiera nuevas perspectivas. Destacaría tres elementos que me han aportado gran experiencia: el laicado formado, que es una diócesis muy participativa y que tiene una gran sensibilidad social.

¿Cómo ha vivido la cuestión del terrorismo de ETA?
Cuando llegué a Bilbao hubo un atentado mortal. Es una experiencia desgarradora. Pero también ha habido una gran evolución ética en todos los aspectos y, por tanto, una apertura a la esperanza. No hay ningún tipo de justificación que avale algo tan inhumano y perverso como son las acciones terroristas. La Iglesia ha mostrado este rechazo en cartas e iniciativas y ha hecho una labor de reconciliación.

Bio
  • 1965: Nace en Guernica (Vizcaya)
  • 1994: Ordenado sacerdote en la catedral de Córdoba
  • 1995: Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra
  • 2008: Obispo auxiliar de Bilbao
  • 2010: Obispo de Bilbao
  • 2015: Padre sinodal en el Sínodo sobre la familia
  • 2020: Arzobispo de Burgos