María, el gran referente femenino según el Papa Francisco

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Para celebrar el Día Internacional de la Mujer, nada mejor que hablar de María, la Madre de Jesús. Mujer fuerte y osada, que enfrentó los prejuicios de su tiempo para llevar adelante su misión de mujer, madre, esposa, educadora y trabajadora. María no es símbolo de resignación ni de sumisión servil al poder masculino, como erróneamente algunos pueden haberla considerado a lo largo de los siglos. En sus reflexiones, Francisco destaca, por el contrario, la fuerza y el coraje de esa joven mujer, capaz de generar –en su tiempo y aún hoy– una verdadera «revolución de la ternura», «porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño», afirma el Papa en su exhortación programática Evangelii gaudium. «En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes» (n. 288).

El Papa Francisco concedió una larga entrevista sobre sus encuentros con la Virgen María, desde su infancia hasta el tiempo actual como Obispo de Roma (Alexandre Awi Mello. Ella es mi mamá: encuentros del Papa Francisco con María. Ediciones Baldemore y Monte Tabor Editorial, 2019, montetabor.es). Durante el relato el Papa desvela su corazón mariano, su forma filial y sencilla de confiarse al cuidado maternal de María, de ponerse «bajo su manto», de realizar sus devociones y oraciones marianas preferidas. Francisco aprendió por experiencia que María es Madre del Pueblo de Dios; ella toca el corazón y mueve la conciencia de sus hijos, acercándolos a Jesús.

Al mismo tiempo el Papa revela la importancia que da al papel de María en la vida de la Iglesia y las actitudes marianas que la Iglesia debe encarnar para ser respuesta efectiva a las necesidades de los hombres en el hospital de campaña del mundo actual: una Iglesia Madre, misericordiosa y acogedora, maternal como María, capaz de realizar la revolución de la ternura. De hecho, en la visión teológica de Francisco, heredada de los padres de la Iglesia, María siempre debe ser vista en íntima unidad con la Iglesia y  viceversa. Por eso, hablar de María es hablar de la Iglesia como mujer. De ahí se concluye también la importancia de mirar a María a fin de entender mejor el papel de la mujer en la Iglesia y la sociedad. María es el gran referente femenino, tanto en la Iglesia como en la historia. Con su consentimiento María aportó la colaboración humana y femenina a la Encarnación del Verbo y, en consecuencia, a la salvación de la humanidad.

En la JMJ, celebrada en Panamá hace un poco más de un mes, el Papa no dudó en afirmar que: «la joven de Nazaret no salía en las redes sociales de la época, ella no era una influencer, pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia». De hecho, al decir «sí» a las promesas de Dios, «¡María se arriesgó y por eso es fuerte, por eso es una influencer, es la influencer de Dios! El “sí” y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades».

Alexandre Awi Mello
Secretario del Dicasterio de Laicos, Familia y Vida del Vaticano