Mantener unida la familia en la libertad de las personas

Título: Familia; Autor: Ba Jin; Editorial: Libros del Asteroide

Jaime Noguera Tejedor

Título: Familia
Autor: Ba Jin
Editorial: Libros del Asteroide

La familia no puede ser como el mar, «que lo engulle todo»: es una declaración de principios que se va abriendo a la largo de toda la novela, si podemos llamar sólo novela a este libro que es, a la vez, un manual de historia china del siglo XX y un ensayo acerca de las influencias mutuas entre la cultura occidental y la oriental.

Ba Jin divide la sociedad en dos grandes grupos, las personas satisfechas y las decepcionadas. Con esos dos grandes marcos de referencia, va situando a los personajes -es recomendable comenzar por los dos apéndices, para comprender el objetivo del autor y la ubicación de los intervinientes-, en los que habitan personas que seguro conocemos cada uno de nosotros, a los que afectan tanto los miedos, las normas de convivencia y las rigideces que vienen de fuera, como las pasiones y los impulsos que salen del interior.

Es curioso cómo la obra relaciona el rechazo de la violencia y la libertad interior con el cristianismo, si bien pone cierta distancia, por mor de las convenciones y el contexto cultural. En el fondo, se trata de una loa al hombre de bien, definido como alguien que es sabio, porque estudia para, consiguiendo ser importante, honrar a la familia. El hombre libre mantiene sus vínculos con la familia, no vive anclado en el pasado, sino que entiende el presente y mira hacia el futuro. Para ello, tiene que liberarse de la esclavitud cuasi feudal en la que se mueve la familia protagonista. Es precioso ver cómo el abuelo Gao, orgulloso de tener a cuatro generaciones bajo el mismo techo, en su lecho de muerte libera a uno de sus nietos de su matrimonio concertado. Y eso que, para él, dejar la familia es como ir a lo desconocido. Aun así, en la novela, la libertad gana a los encorsetamientos de lo socialmente correcto.

También se afronta el asunto de la libertad de la mujer: ¿es acaso algo diferente de la del varón? En la China de la novela, sí; el autor rompe una lanza por la formación de la mujer, la igualdad de oportunidades y el derecho a elegir marido, es decir, construir una familia.

En el momento de la novela, se descubre la desazón que produce tener que liberarse de las ataduras de la estructura familiar, de las tradiciones, para encontrarse con uno mismo. Porque esa liberación, al mismo tiempo, aleja de los afectos y del contacto con las personas queridas que no tienen el valor o la oportunidad, o no encuentran el momento de hacerlo. No son mejores unos que otros; viven su vida con satisfacción o con decepción.

Jaime Noguera