Mairena del Alcor dice adiós a Manolo Fernández, el hombre que llenó España de «pies preciosos»
Impactado por una frase de san Juan Pablo II, Manolo Fernández fundó una de las asociaciones provida locales más activas de España. «Tenía un montón de gente del pueblo movilizada porque era muy bueno», asegura un amigo
Manolo Fernández «era un tío que movía a la gente. Un crack, puro corazón y muy entregado a la causa provida». Ese corazón fue el que se paró el pasado martes a causa de un infarto, cuando se desplomó en la calle de Mairena del Alcor (Sevilla) mientras iba al centro de salud en compañía de su hermano tras sentirse indispuesto. Este miércoles, la sede de Provida Mairena del Alcor estaba llena de gente que había acudido a darle el último adiós, y que incluso se acumulaban en la calle.
Juan Jurado Ballesta, vicepresidente de la Universidad CEU Fernando III, lo conoció hace más de dos décadas, al trasladarse a Sevilla desde Madrid. «Tengo sensibilidad por este tema y en seguida oí hablar de él».
Manolo Fernández, conocido por muchos también como Manolo Provida, había fundado la asociación después de que le atravesara la frase «nunca se puede legitimar la muerte de un inocente». Se la escuchó a san Juan Pablo II el 2 de noviembre de 1982 durante la Misa con las familias en Madrid, en su primera visita a nuestro país.

Su corazón y el de algunos amigos ya era terreno fértil por las predicaciones en contra del aborto de Enrique López, párroco de Mairena durante 50 años. Cuando compartieron con él su inquietud y el deseo de fundar una asociación en el pueblo —tres años antes de que el aborto se despenalizara en España— los acompañó, «se hizo socio y nos dejó los locales de Cáritas», relató el mismo Fernández a Alfa y Omega.
«Viva la madre que me parió»
Así nació la que «probablemente sea la asociación provida local más activa y con más impacto», apunta Jurado Ballesta, que se hizo socio y amigo de Manolo Fernández poco después de conocerlo. En un municipio de 20.000 habitantes, llegaron a superar los 600 socios —el equivalente, por ejemplo, a 100.000 en Madrid—. Ahora, son 360.
«Su labor tenía tres patas: la reivindicativa, pero con un estilo andaluz, muy simpático», explica Jurado. Por ejemplo, era célebre la pancarta que llevaba a todas las manifestaciones: «Viva la madre que me parió». Luego, la formativa, ya que «siempre llevaba a médicos» y otros expertos a los actos que organizaba, como su tradicional Semana por la Vida.
Sin olvidar, por supuesto, la asistencial. «Consiguió que cantidad de empresas del pueblo colaboraran con él e incluso un almacén para tener todos los productos». En 2024, dieron ayudas por valor de 85.740 euros a 112 embarazadas y 121 madres con sus bebés, todo ello registrado «con una contabilidad muy rigurosa». Además, ese mismo año, enviaron productos especializados a la asociación Provida Valencia para ayudar a madres y bebés tras la DANA.
«El año que viene repetimos»
Otra característica de su labor era la presencia pública en el pueblo, con iniciativas que nacían, en su origen, para recaudar fondos para las madres. «Cada vez que hacíamos algo y salía bien, decía “tenemos que repetir el año que viene”». De hecho, llevan 20 años participando en la cabalgata de Reyes con una carroza, y 35 con una caseta en la Feria de Mairena, la más antigua de Sevilla (data de 1441).
Colaboran con el proyecto diocesano Ángel y con las recogidas del Banco de Alimentos. En Sevilla, pusieron en marcha hace años la campaña Taxis por la Vida, con anuncios en estos vehículos.
Fuera de Sevilla, su mayor legado haya sido seguramente la difusión del pin de los «pies preciosos». Convertido en símbolo del movimiento, reproducen a tamaño real los pies de un feto de diez semanas. Cuando supo que «alguien quería utilizarlo a favor del aborto, consiguió patentarlo a nivel mundial» para impedirlo, narra el vicepresidente de la Universidad CEU Fernando III.
Luego, comenzaron a fabricarlos y venderlos, tanto como herramienta de difusión como para financiar su labor. «Decía que habían llegado a vender 600.000 desde que empezaron».

Entre sus últimos hitos está la inauguración, el 25 de marzo de 2024, del Monumento a la Vida en la plaza Asociación Pro-Vida. Porque, efectivamente, el pueblo les dedicó una plaza. Allí «quiso erigir esa escultura de una madre para el 40 aniversario de la asociación, en 2022, pero se retrasó por la pandemia».
En muchas de estas iniciativas, contó con la colaboración del Ayuntamiento y de «alcaldes de todo tipo: PSOE, PP, Partido Andalucista… Movilizaba a tanta gente, que imagino que todos los partidos sabían que no se podían oponer» a sus iniciativas. «Nunca se encontró con rechazo», aunque como como trabajaba en el Ayuntamiento como funcionario y aprovechaba para insistir en sus peticiones, sí «alguna tensión».
«Muy de Iglesia»
Fernández llevaba a cabo esta ingente labor en su tiempo libre. Soltero, vivía con su madre y hasta hace poco no se había jubilado. «Tenía un montón de gente del pueblo movilizada porque era muy bueno, generoso y especial», además de «humilde. Nunca estaba en primera fila».
Era asimismo «una persona muy de Iglesia», cuya «permanente actividad» siempre tenía «un tremendo trasfondo religioso». Así, organizaba peregrinaciones y vigilias de oración. También «publicaba continuamente nuevas ediciones de la encíclica Evangelium vitae, siempre con prólogo del arzobispo que hubiera en Sevilla en ese momento». Desde que Jurado Ballesta se enteró de su muerte, «he estado pensando en los santos de la puerta de al lado».
Las últimas noticias que tuvo de él fueron unos «wasaps para vender los domingos el nuevo calendario de la asociación por las parroquias». Y resalta que «la gente le seguía y ayudaba pero a la hora de organizar siempre estaba él».
—¿Y qué va a pasar a partir de ahora con la asociación?
—Dios nos ayudará. La obra es suya.