Madrid se reestructura para la comunión - Alfa y Omega

Madrid se reestructura para la comunión

La archidiócesis lleva a cabo desde octubre de 2024 un proceso de reestructuración a partir de la realidad poblacional, social y pastoral. Se ha generado una propuesta que está siendo estudiada para así definir la nueva organización del territorio

Luis Miguel Modino
Fachada principal de la catedral de la Almudena
La primera estructura de la archidiócesis se vio alterada con la división en tres diócesis en 1991. Foto: Wikimedia Commons.

Reestructurar el territorio es uno de los retos actuales de la archidiócesis de Madrid. Una idea del arzobispo, el cardenal José Cobo, como señala Juan Pedro Gutiérrez, vicario episcopal de la Vicaría I y uno de los doce miembros de la Comisión para la Reestructuración Territorial, que se constituyó en octubre del 2024. Un equipo compuesto por vicarios y delegados episcopales, arciprestes, sociólogos, representantes de la vida religiosa y del laicado. 

Una estructura de los años 60

Madrid es una Iglesia local estructurada en el episcopado de Casimiro Morcillo, primer arzobispo de Madrid entre 1964 y 1971. Esta primera organización que se vio alterada en el año 1991 con la división de ese territorio en tres Iglesias locales: Madrid, Alcalá de Henares y Getafe. En el momento actual, uno de los criterios que marcan la nueva organización es el crecimiento de la población. Se estima que en los próximos años habrá 700.000 habitantes más en la archidiócesis de Madrid.

La reorganización afectará a las vicarías —la propuesta es que se pase de ocho a seis—, y a los arciprestazgos, en este momento muy desiguales en cuanto al número de parroquias, de sacerdotes y de habitantes. 

Esas propuestas son fruto de un proceso de trabajo de más de un año y medio. En un primer momento se establecieron una serie de criterios sobre cómo había que proceder. «Se partió de una consulta en los arciprestazgos para contar con su propia opinión sobre si estaba bien colocada cada parroquia dentro del mismo, repensar el número de parroquias que debían tener» cada uno, en función también de su «crecimiento y sociología. Y desde ahí se empezó a pensar cómo dar forma en primer lugar a las vicarías y después a los arciprestazgos», relata el vicario.

Clave

Si a finales de la década de 1960 la realidad de Madrid había cambiado, la situación actual demanda una propuesta territorial diferente. Lo que se busca hoy, como entonces, es el mejor modo de responder a las necesidades del pueblo de Dios que vive su fe en Madrid.

 Se ha creado un borrador con la participación de los vicarios episcopales y arciprestes. En ese proceso se han ido descubriendo las grandes diferencias que existen en la organización actual. Hay vicarías con poco más de 300.000 habitantes y otras con 800.000. En cuanto al número de parroquias, Juan Pedro Gutiérrez hace ver que hay vicarías con menos de 40 y otras que superan ampliamente las 100.

Estas desigualdades también están presentes en el número de habitantes, lo que ha obligado a repensar la estructuración diocesana, también teniendo en cuenta las zonas en las que Madrid va a crecer. En esa perspectiva, subraya una idea que recorre todo el trabajo realizado: «Que no sea una cuestión solamente cuantitativa, es decir, de números; sino cualitativa, que permita una articulación de un trabajo pastoral en comunión». 

Los arciprestazgos, clave

La propuesta presentada en la última reunión del Consejo Presbiteral de la archidiócesis de Madrid, celebrado los días 24 y 25 de marzo, insiste en la importancia de los arciprestazgos. En la nueva organización, estos están llamados a ser «el lugar fundamental de la estructuración de una zona y de un barrio de Madrid», afirma. Se remarca que «el que se pueda articular una programación, una revisión, acciones pastorales comunes dentro de la zona permite que aunemos esfuerzos y que no andemos cada uno por nuestro sitio».

La finalidad de la reforma propuesta, según se deduce del borrador elaborado, tiene en cuenta que estas circunscripciones intermedias puedan ser lugar de comunión, reflexión y trabajo común por parte de los sacerdotes, consagrados y laicos. A ello se unen las perspectivas sociológicas y expectativas de crecimiento de las parroquias.

Reunión del Consejo Presbiteral en la que se presentó la propuesta hace dos semanas.
Reunión del Consejo Presbiteral en la que se presentó la propuesta hace dos semanas. Foto: Santos Urías.

El objetivo es llegar a vicarías con una población con un número más homogéneo, algo aplicable al número de parroquias. Juan Pedro Gutiérrez subraya que no es algo definitivo, sino un borrador de trabajo. La propuesta, siempre que sea posible, son arciprestazgos con entre seis y diez parroquias, con una población más homogénea, entre 60.000 y 120.000 habitantes, sin obviar la alta densidad de población en algunas zonas de Madrid, que contrasta con otras con una baja densidad.

No importa tanto la rapidez en la nueva articulación, como el consenso entre los distintos consejos diocesanos y los arciprestes y arciprestazgos. Es momento de seguir estudiando y valorando, de realizar las observaciones enriquecedoras. Se podrán realizar aportaciones, siempre con vistas a la totalidad de la Iglesia que peregrina en Madrid y en los próximos años de cara a un mejor servicio pastoral y anuncio del Evangelio.