Lourdes Méndez, diputada del PP: «No puede ser que nosotros ratifiquemos la ley Aído»

En 2009 participó en los trabajos de la Subcomisión parlamentaria de la que surgieron, por parte del PSOE, el esqueleto de la que sería la ley Aído y, por parte del PP, el voto particular que convirtió…

Rosa Cuervas-Mons

En 2009 participó en los trabajos de la Subcomisión parlamentaria de la que surgieron, por parte del PSOE, el esqueleto de la que sería la ley Aído y, por parte del PP, el voto particular que convirtió a los populares en la esperanza de los provida: «El PP ha defendido, defiende y defenderá siempre el derecho a la vida», decían. Tras el anuncio de la retirada del anteproyecto de la Ley de protección a la vida del concebido no nacido, la diputada Lourdes Méndez Monasterio reflexiona con Alfa y Omega sobre el y ahora, qué del partido de Génova, 13

¿Cómo se siente tras la retirada de la Ley Orgánica para la Protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada?

No ha sido una buena noticia. Creo que ha sido un error. Entonces, ¿cómo me siento?, con decepción y desolación.

¿Se plantea hacer algo? ¿Ha podido hablar con el presidente de su Partido? ¿Le han dado alguna explicación de lo sucedido?

No, no se ha hablado de eso. Yo intentaré por todos los medios que tenga a mi alcance que se rectifique. Trataré, desde mi puesto y con la mayor lealtad al Partido, que se cambie de opinión, porque no puede ser que nosotros ratifiquemos la ley Aído, no puede ser que nosotros ratifiquemos que el aborto es un derecho y no puede ser que una ley que no tuvo consenso, se mantenga.

El voto particular que su partido presentó en el Congreso, y que firmaba Soraya Sáenz de Santamaría, decía, entre otras cosas, que «una mujer es madre si ha concebido. Su libertad no consiste en decidir si es madre, pues ya lo es, sino en decidir si va a ser madre de un niño vivo o muerto, y a esta elección no parece que se le pueda llamar derecho». ¿Cómo se ha pasado de ahí a la retirada de una ley de protección de la vida?

Yo mantengo como identidad del Partido todo lo que se dijo en ese voto particular. El Partido Popular tiene en su ADN la defensa de la vida. A lo mejor en un Congreso se puede modificar la esencia del PP, pero, si no se modifica, deberá de cumplirse lo que recogen sus estatutos, su voto particular, su recurso ante el TC… Todo con lo que, de una manera indubitada, hemos ido a las elecciones. Evidentemente, el Gobierno debe rectificar y estar en consonancia con lo que hasta ahora ha defendido el Partido. Creo que estamos a tiempo.

Una de las frases más repetidas en los últimos días es «Rajoy ha engañado a sus electores’» ¿Se siente engañada por Rajoy?

Los votantes deben estar muy decepcionados. Deben de existir poderosas razones para haber retirado la reforma, pero, a mi juicio, no creo que ninguna pueda ser tan importante como la defensa de la vida. No defender las razones de vivir nos inhabilita para defender cualquier otra cuestión, como pueden ser los medios para vivir (las cuestiones económicas). En la defensa del derecho a la vida no caben excepcionalidades.

El PP no debe de renunciar a los principios y a los valores de humanidad que siempre le han caracterizado. Sería un error muy grande.

¿Se le ha pasado por la cabeza abandonar el Partido?

No. Yo realizo todas estas afirmaciones con la mayor lealtad al Partido y, con la mayor lealtad al Partido, intentaré por todos los medios que se derogue la ley Aído.

Evidentemente, defendiendo que se cumpla todo a lo que el Partido Popular se ha comprometido y todo lo que representa, que solo se podría modificar en un Congreso. Estoy pidiendo que se cumpla lo que se ha prometido siempre.

¿Ha hablado con Alberto Ruiz Gallardón después de su dimisión?

De Alberto Ruiz Gallardón lo que puedo decir es que se ha ido de su gran carrera política con un broche de oro, como es la defensa de la vida. Y por la única razón de defender el derecho para todos a la vida. Mucha gente se lo reconocerá, otros no, pero sus hijos siempre podrán estar muy orgullosos de su padre, como me consta que él lo estaba del suyo.

Rosa Cuervas-Mons