Los vasos comunicantes de la solidaridad

Mabel y Adolfo son dos personas que no permanecen indiferentes ante las necesidades de ayuda. No saben ponerse de perfil cuando se trata de atender a personas. Seguramente por eso son voluntarios de Cáritas en Madrid desde hace años

Marta Palacio Valdenebro
Foto: Marta Palacio Valdenebro

Mabel y Adolfo son dos personas que no permanecen indiferentes ante las necesidades de ayuda. No saben ponerse de perfil cuando se trata de atender a personas. Seguramente por eso son voluntarios de Cáritas en Madrid desde hace años, y seguramente por eso han liderado juntos un proyecto solidario bautizado como Vasos comunicantes, que acaba de arrancar y está generando toda una corriente de donaciones entre las parroquias de Madrid para becar o apadrinar a personas mayores que no pueden cubrir sus plazas de residencia

¿Qué es Vasos comunicantes?

Es el nombre que hemos puesto a una iniciativa lanzada para canalizar la solidaridad entre los que más tienen y los que más necesitan. Se trata de que las parroquias más pudientes, es decir, aquellas que tienen capacidad de recaudar más fondos por el poder adquisitivo y la generosidad de sus feligreses, apadrinen proyectos o personas que están necesitadas de una ayuda económica en otros lugares. En Madrid hay parroquias, como las del barrio de Salamanca, que tienen una alta capacidad de recaudación y pocas familias y personas con necesidades para destinarlas. Algunas de ellas tienen apadrinadas a otras parroquias de Madrid situadas en zonas con menos poder adquisitivo, pero otras no. Hemos propuesto a estas últimas destinar parte de su recaudación a los mayores de la residencia Fundación Santa Lucía de Cáritas Madrid. 

¿Cómo surgió la idea?

Antes de verano, dentro de las actividades que hacemos como voluntarios de Cáritas Diocesana de Madrid, nos propusieron visitar la residencia de mayores para conocer el acompañamiento que se hace allí. Salimos conmovidos. Nos quedamos maravillados del trato que se da a los ancianos. De la residencia Santa Lucía no sales triste, como sucede en muchos de estos centros. Sales emocionado al ver el cariño y la dignidad con la que se trata a los residentes. Pero, por otro lado, también salimos asustados del coste que tiene el mantenimiento de cada una de las plazas y el bajo nivel adquisitivo de los que allí residen. Para que nos hagamos una idea: aquí apenas hay mayores que puedan pagar íntegramente su plaza y hay algunos cuya pensión no alcanza ni la séptima parte del coste total de su estancia. Cáritas paga la diferencia con mucho esfuerzo, por eso cuando salimos decidimos hacer algo. Enseguida nos vinieron a la cabeza todas las personas también mayores que hay en barrios privilegiados de Madrid que estarían deseosas de poder ayudar a ancianos que no pueden sufragar sus gastos en una residencia. Y así ha sido.

¿Cómo os pusisteis manos a la obra?

Hicimos un listado de posibles parroquias donantes y fuimos a visitar personalmente a los párrocos y a los equipos de voluntarios de Cáritas de cada una de ellas. Les propusimos ser un vaso comunicante. Algunos han rechazado la propuesta, pero otros ya han aceptado.

¿Qué habéis conseguido?

Hemos logrado que este enero ya haya parroquias convertidas en vasos comunicantes: San Antonio del Retiro, la parroquia de Virgen Peregrina de Diego de León, Santa Mónica de Príncipe de Vergara y los Doce Apóstoles de Velázquez ya han hecho su primera donación a este proyecto en enero.

¿Cómo recibieron la noticia en la residencia?

No se lo podían creer. Para ellos ha sido una gran noticia saber que van a contar con una corriente de financiación solidaria. También están emocionados por sentir el cariño y la confianza de las parroquias donantes y de sus feligreses.

¿Cuál es el siguiente reto?

Esperamos seguir consiguiendo más financiación. La necesidad es enorme. Más donaciones y más parroquias. Nos encantaría también que el modelo de Vasos comunicantes se pudiera copiar para financiar otros proyectos. En Madrid hay muchas zonas con un altísimo nivel adquisitivo que podrían apadrinar proyectos de otras zonas desfavorecidas.

Marta Palacio Valdenebro
Comunicación de Cáritas Diocesana de Madrid