«Los pobres son el rostro de Dios» pero necesitan soluciones
Investigadores y antiguos responsables de entidades sociales llaman en Educar la Mirada a pasar de una mentalidad «contemplativa» del sinhogarismo a otra que lo resuelva
«Las personas sin hogar tienen una práctica religiosa mayor que la población general porque, en situación de vulnerabilidad, la dimensión espiritual muchas veces se intensifica», nos explica Sebastián Mora. Es profesor en la Universidad Pontificia Comillas y miembro de la Cátedra José María Martín Patino de la Cultura del Encuentro. La semana pasada participó en la basílica de Jesús de Medinaceli en la II Jornada Educar la Mirada, organizada por la Delegación de Pastoral para la Zona Centro de Madrid y en la que se desgranó el informe Ante la diversidad religiosa en el sinhogarismo elaborado por la Red FACIAM.
Mora detalla que «la dimensión religiosa tiene características ambivalentes» en las personas sin hogar, quienes no son un monolito. En algunas aporta «un factor importante de resiliencia, sentido y motivación para salir adelante de las situaciones duras», pero en otras puede jugar «una función de control social por la que ellas mismas se dicen: “Estoy en la calle porque Dios me ha castigado”». Pide, por tanto, no dejarlas solas para que la fe les ayude a «la libertad y el crecimiento» en vez de «al control y el estancamiento».

Otro rasgo distintivo de la religiosidad en este colectivo, según el sociólogo, es que «tiene una carga importante de relacionalidad y vinculación a las comunidades». Por tanto, a las personas sin hogar puede hacerles mucho bien el «compartir sus experiencias con otros» y permitirles «encontrar espacios» donde deshacer la «ruptura de relaciones».
Sebastián Mora explica que el estudio de FACIAM también analiza la religiosidad de personas «de confesiones minoritarias» como evangélicos, mormones, musulmanes y bahá’í. Todas ellas «tienen entidades de ayuda social análogas a Cáritas», detalla el sociólogo, y que deben ir más allá de las meras urgencias más materiales. «Los católicos siempre decimos que “no solo de pan vive el hombre pero al final montamos una panadería”», ironiza el profesor de Comillas, quien llama a acompañar a estas personas con espacios de participación real. Y advierte sobre el peligro de limitarse a una actitud «contemplativa» hacia quienes sufren exclusión. «Los pobres son el verdadero rostro de Dios y son sujetos sacramentales de su presencia», pero el motor para ayudarlos no es «buscar nuestra perfección ni engrandecernos en ellos» sino, basándose en la Encarnación de Cristo, «liberarlos de una situación de vulnerabilidad». «La opción cristiana no es evasiva, nos compromete a la realidad y de ahí surge la trascendencia», reivindica.
Rezar también es un derecho
Javier Hernando, ex secretario general de Cáritas Madrid y ahora voluntario, también participó en esta II Jornada Educar la Mirada. Destaca la curiosidad de que, cuando se celebró su primera edición —seis meses antes de que el Papa visitara España— ya se eligió este nombre tan en línea con el lema del viaje. Y que establece un paralelismo con «graduarnos las vista para llegar a ver a las personas y sus situaciones para poder acompañarlas».
Como conclusión del encuentro, Hernando destaca la pregunta que se llevó a casa sobre si realmente «vemos a Dios en las personas sin hogar». «Muchas veces decimos que vamos a evangelizar a los que nos rodean, pero también ellos nos evangelizan», recalca el voluntario, quien insiste en que los vulnerables «nos están presentando un rostro de Dios» y que «la evangelización es una relación de manera mutua y horizontal». Con esa lógica, parafrasea al Papa Francisco, quien acostumbraba a regalar a los líderes una estatuilla de san Martín de Tours cortándose la capa para dársela a un mendigo e insistía en que «el único momento en que es lícito mirar a una persona de arriba a abajo es para ayudarla a levantarse».
Cáritas lanzó este miércoles su campaña para personas sin hogar de este 2026 bajo el lema Un hogar. Un lugar al que pertenecer. Es una fecha que, deliberadamente, suele coincidir con la consolidación del otoño y la drástica bajada de temperaturas. Aparte del tradicional desayuno informativo en el que varias personas sin hogar cuentan en primera persona su recorrido vital y cómo acabaron en situación de calle, el arranque de esta campaña también incluye este jueves una marcha reivindicativa desde la Gran Vía madrileña hasta el Teatro Real, donde se leerá un manifiesto, se interpretarán actuaciones musicales y se desplegará una exposición reivindicativa.
Por último, Hernando señala que, dentro de un Estado aconfesional y en una cultura que concibe a menudo lo religioso como algo ajeno, «desde las administraciones se contempla poco la trascendencia como algo importante», pero es un derecho que también hay que ayudar a facilitar. «Recuerdo una reunión con partidos y entidades sociales donde hablamos mucho de indicadores de calidad de vida, como acceso a una dieta con proteínas. Eso está muy bien, ¿pero cuándo vamos a hablar de los indicadores de calidez?», reclama el ex secretario general, quien lamenta que «la dimensión religiosa muchas veces queda relegada a un rinconcillo». Entre las medidas más fáciles de implementar propone, por ejemplo, que los alojamientos de emergencia cuenten con un sencillo oratorio.