Los pamplonicas arropan a san Fermín en la tradicional procesión por las calles de la ciudad
Tras la procesión, el arzobispo de Pamplona ha celebrado una Misa en la que ha asegurado que el santo «se comprometió de palabra y de obra con la sociedad que le tocaba vivir». De igual forma, Florencio Roselló ha intercedido en su homilía por las familias que corren el riesgo de quedarse en paro o por las víctimas de trata en Navarra
Miles de personas han salido a las calles de Pamplona este lunes, 7 de julio, día grande de las fiestas de san Fermín, para arropar al santo a su paso por el casco viejo de la ciudad durante la tradicional procesión en su honor. Durante el recorrido, no han faltado los tradicionales «momenticos» y los «vivas» al santo por parte de los devotos, todos religiosamente ataviados de blanco y rojo.
La figura de san Fermín, que ha salido hacia las 10:46 horas de la iglesia de San Lorenzo, ha estado acompañada por un nutrido grupo de entidades folclóricas y tradicionales, así como por el cabildo catedralicio, el arzobispo de Pamplona, la Hermandad de la Pasión y la Congregación Mariana.
A la altura de la calle San Antón, la coral Canta et Yanta ha dedicado una jota al santo. La comitiva ha avanzado hacia la plaza del Consejo, donde ha tenido lugar el primer momentico, la jota Al Glorioso san Fermín interpretada por la coral Santiago de la Txantrea, para continuar por calle Zapatería, Calceteros, Mercaderes, Plaza Consistorial y San Saturnino.
Hacia las 12:18 horas, el patrono ha regresado a la parroquia de San Lorenzo. Allí, a partir de las 12:34 horas, se ha celebrado la Misa en honor a san Fermín, oficiada por el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló. Durante la homilía, ha destacado que «ni el bullicio puede ocultar la dimensión y el origen religioso de nuestra fiesta». San Fermín «no se puede encerrar en esta capilla, es tan fuerte su eco, su explosión de fe y gozo, que resuena en todo Pamplona y en toda Navarra, en toda España y fuera de España», ha dicho.
Además, ha recordado que el santo «no huyó del mundo, no se retiró, sino que se comprometió y se implicó en él, se comprometió de palabra y de obra con la sociedad que le tocaba vivir. Esta actitud, ha añadido, «también a mí me lleva a no mirar hacia otro lado, me lleva a no dar la espalda a la realidad».
En este sentido, el arzobispo se ha referido al «conflicto de BSH», siglas bajo las que se aglutinan las marcas Bosch, Siemens y Balay. «Muchas familias van a perder el trabajo» y «el medio de subsistencia. No es buena noticia para Navarra», ha afirmado al mismo tiempo que ha se ha ofrecido para llegar a una solución: «Si la Iglesia pudiese hacer algo, aquí estamos».
Roselló también ha querido hacer referencia a «las redes de trata de personas, de trata de mujeres en Navarra, muchas obligadas a ejercer la prostitución»; un ámbito en el que «la Iglesia no mira hacia otro lado». De hecho, «nuestra iglesia diocesana ha hecho una apuesta por estas mujeres: Ha abierto un piso, un recurso para atender a las mujeres que necesitan ayuda y salir» de esta situación.
Por último, el arzobispo de Pamplona ha mencionado las situaciones de guerra que vive el mundo y ha afirmado que «necesitamos artesanos de la paz», también «en nuestros ambientes de cada día».