Los obispos europeos, en contra del Reglamento de Retorno que normaliza la deportación
Recuerdan que la UE se basa «en los principios de solidaridad y fraternidad humana» y coquetear con las deportaciones supone «una crisis de identidad»
«La votación del Parlamento Europeo sobre las nuevas políticas de retorno de la UE en el ámbito de la migración señala un preocupante cambio político en el seno del Parlamento». Es la advertencia con la que la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) ha expresado su «profunda preocupación» sobre la luz verde a un Reglamento de Retorno que normaliza la deportación.
A juicio de los obispos europeos, la nueva composición del Parlamento Europeo «permite la aparición de nuevas mayorías en cuestiones de importancia fundamental». Algo aparentemente inocuo pero que «corre el riesgo de reconfigurar el enfoque de la Unión Europea en ámbitos clave, incluida la migración y la protección de nuestra casa común, de formas que podrían apartarse de sus valores fundacionales».
COMECE, «particularmente alarmada» por los retornos
COMECE se declara «particularmente alarmada por las posibles consecuencias de la posición adoptada para la dignidad y los derechos fundamentales de las personas vulnerables». En concreto, advierte de que «las medidas que facilitan los retornos, amplían la detención o externalizan responsabilidades a terceros países plantean serias dudas sobre la protección efectiva de los derechos humanos y el respeto de la dignidad de toda persona humana».

En su comunicado subrayan que la cuestión migratoria no puede desligarse de los principios que sustentan el proyecto europeo y que «el proyecto europeo siempre ha estado arraigado en los principios de solidaridad, fraternidad humana y protección de los más vulnerables». «Estos principios no son opcionales; están en el corazón de la identidad de la Unión», recuerdan los obispos. Por lo que «cualquier desarrollo político que corra el riesgo de socavarlos exige una reflexión cuidadosa y un renovado compromiso».
«Posible crisis de identidad»
Más allá de la luz verde a este Reglamento de Retorno que normaliza la deportación, los obispos identifican un problema más grave de fondo y que describen como «una posible crisis de identidad en el seno de la Unión Europea». Frente a ello, sostienen que «en un momento de incertidumbre global, Europa está llamada no a replegarse sobre sí misma, sino a reafirmar sus valores con claridad y valentía».

De cara a las próximas negociaciones, COMECE «insta a la Unión Europea y a sus Estados miembros a garantizar que las políticas migratorias permanezcan firmemente ancladas en el respeto de la dignidad humana, los derechos fundamentales y los valores fundacionales de la Unión».
Por último, recuerdan que «la Iglesia en la Unión Europea sigue comprometida a contribuir de manera constructiva promoviendo políticas que conjuguen justicia y compasión». Esta cuestión será uno de los ejes de la próxima Asamblea General de COMECE, prevista en abril en Chipre, donde los obispos valorarán posibles respuestas ante una cuestión que consideran «de primer orden».