Claves del texto de obispos de Venezuela tras la salida de Maduro

Los obispos de Venezuela se pronuncian tras la captura de Maduro. Estas son las claves del documento

Denuncian las injerencias extranjeras, así como la pobreza, la corrupción generalizada e impune y la violación de los derechos humanos. Llaman a recuperar la soberanía nacional, piden la amnistía general para todos los presos políticos y que el dinero de la reactivación de la industria petrolera se destine a mejorar las condiciones de vida

José Calderero de Aldecoa
Los obispos de Venezuela en una comparecencia de prensa. Foto: Conferencia Episcopal de Venezuela.

Los obispos de Venezuela ha publicado una extensa exhortación pastoral con motivo de la CXXV Asamblea Ordinaria Plenaria «ante las inquietudes y temores que genera la situación social, política y económica que atraviesa nuestra patria y, en modo particular después de los acontecimientos del tres de enero de este año», cuando Nicolás Maduro fue capturado por parte de Estados Unidos. «En este contexto, «queremos comunicar un mensaje de esperanza a todo el pueblo venezolano», expresan al inicio del documento.

Según los obispos, la intervención americana ha «cambiado profundamente el panorama político y social», marcada en los últimos años «por el empobrecimiento, la corrupción generalizada e impune o las violaciones de derechos humanos». Y «aunque se ha interpretado como una violación derecho internacional, muchos estiman que abren camino para lograr la democratización del país».

El ataque estadounidense se produjo a las 2 de la madrugada.
El ataque estadounidense se produjo a las 2 de la madrugada. Foto: OSV News / Leonardo Fernandez Viloria, Reuters.

En este sentido, el documento advierte que la injerencia exterior no es puntual de ahora. Si no que «Venezuela la ha sufrido desde hace varios años», lo «que ha afectado seriamente la soberanía». Citan, concretamente, «las actuaciones de grupos irregulares que controlan extensos territorios de nuestra geografía y comunidades urbanas populares e indígenas». También habla de «grupos foráneos que han venido ejerciendo impunemente la extracción irregular de recursos minerales, especialmente en el sur de nuestro territorio».

Ante esta situación, la conferencia episcopal expresa la necesidad de «garantizar la soberanía y la autodeterminación sobre nuestro destino». Para ello, hay que «reconstruir la institucionalidad democrática; restituir la independencia de los poderes públicos, contar con un Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral creíbles que garanticen elecciones libres y justas y asegurar el control territorial del país por parte del Estado».

Los obispos de Venezuela piden la amnistía general

Asimismo, el episcopado ha hecho un llamamiento «claro y urgente» para garantizar los derechos humanos. «El respeto de la dignidad de la personas es la base sobre la cual se debe construir el verdadero progreso pacífico y sustentable de nuestra nación».

Por ello, exigen «la derogación de las leyes que coartan los derechos fundamentales» y vuelven a pedir la «liberación de todos los presos políticos». En este sentido, los obispos siguen «con interés» la propuesta de una ley de amnistía general. «Sería un paso importante para emprender el largo y difícil camino de la reconciliación nacional y el restablecimiento de la convivencia social y democrática».

Gran acuerdo nacional

Con este objetivo en el horizonte, «es necesario promover espacios de diálogo que conduzcan a un gran acuerdo nacional sobre el futuro que queremos construir». Un camino que debe prestar especial atención a la «superación del empobrecimiento que hoy azota a un porcentaje mayoritario de la población».

Para ello, los obispos exigen que «los recursos que se reciban por la reactivación del la industria petrolera se destinen a mejorar la calidad de los salarios y a implementar programas sociales» que «le permita a los ciudadanos vivir y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas, materiales, sociales e intelectuales».

Por último, «como Iglesia católica nos comprometemos a que nuestras diócesis, parroquias, comunidades, instituciones educativas y sociales, sean espacios de encuentro, escucha y acompañamiento, que generen signos claros y creíbles de fraternidad y reconciliación».