Los obispos de EE. UU., Irán y Arabia unen sus voces por la paz: «Que cesen las armas»

Los obispos de EE. UU., Irán y Arabia unen sus voces por la paz: «Que cesen las armas»

«Nos enfrentamos a la posibilidad de una tragedia de inmensas consecuencias», alertaba el presidente de los obispos de EE. UU.

María Martínez López
Personal de rescate en la escuela de Minab (Irán) golpeada por Israel. Foto: CNS / WANA / Abbas Zakeri.
Personal de rescate en la escuela de Minab (Irán) golpeada por Israel. Foto: CNS / WANA / Abbas Zakeri.

Los obispos de Estados Unidos se sumaron durante el fin de semana a los llamamientos del Papa a favor de la paz en Oriente Medio. Respondían al masivo ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán y las represalias de Teherán contra objetivos en Israel, diversos países de la península arábiga e incluso Chipre.

«Mis hermanos obispos y yo unimos nuestras voces» a la del Pontífice en un «llamamiento de corazón a todas las partes implicadas para que la diplomacia recupere su papel propio», exhortó este domingo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Su voz se ha sumado a las de los obispos de Irán y Arabia.

«El creciente conflicto amenaza con escalar en una guerra regional más amplia», alertaba el también arzobispo de Oklahoma City. «Como ha advertido el Santo Padre, nos enfrentamos a la posibilidad de una tragedia de inmensas proporciones». 

Frente a ello, «todas las naciones, organismos internacionales y socios comprometidos con la paz deben hacer todos los esfuerzos para evitar una mayor escalada», añadía en un comunicado. «Pedimos que pare la espiral de violencia y el retorno al compromiso diplomático multilateral que busca defender “el bienestar de los pueblos, que anhelan una existencia pacífica fundamentada en la justicia”». 

Secuelas del ataque de Israel y Estados Unidos en Teherán el 28 de febrero. Foto: CNS / ISNA / WANA / Reuters / Amir Kholousi.
Secuelas del ataque de Israel y Estados Unidos en Teherán el 28 de febrero. Foto: CNS / ISNA / WANA / Reuters / Amir Kholousi.

En cuanto a los fieles, «en este momento crítico» Coakley invitaba a católicos y «todas las personas de buena voluntad a continuar nuestras oraciones ardientes por la paz en Oriente Medio». Estas plegarias incluyen «la seguridad de nuestras tropas y de los inocentes». Hay que rezar asimismo para que «los líderes busquen el diálogo en vez de la destrucción y persigan el bien común en vez de la tragedia de la guerra». 

Desde Irán y Catar

Mucho más breves, pero igual de sentidas, fueron las palabras del máximo representante de la Iglesia en Irán. En declaraciones a la web en árabe de ACI para Oriente Medio y el norte de África, el cardenal Dominique Mathieu, arzobispo latino de Isfahán —diócesis que abarca todo el país— clamaba «que cesen las armas. Que los corazones puedan vivir serenamente la paz y la justicia, como Dios quiere para sus hijos». 

El conflicto está afectando también a la pequeña comunidad católica en la península arábiga. En Doha, capital de Catar, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario clausuró sus puertas por orden policial y «permanecerá cerrada hasta nuevo aviso». La decisión responde a «los acontecimientos recientes en Catar» y las advertencias de las autoridades. El sábado, 16 personas resultaron heridas por restos de misiles iraníes interceptados por las defensas aéreas del país. Los ataques se han sucedido desde entonces. 

Otros países objetivo de las represalias de Teherán han sido Baréin, Kuwait y Arabia Saudita. Todos ellos forman parte del Vicariato Apostólico del Norte de Arabia. 

Su pastor, Aldo Berardi, exhortó el sábado a los 2,2 millones de fieles católicos —la inmensa mayoría inmigrantes— a «permanecer tranquilos, unidos en oración y atentos a la seguridad de todos». Y pedía: «Por favor, seguid cuidadosamente las instrucciones de las autoridades civiles y tomad todas las precauciones necesarias en vuestras casas, lugares de trabajo y parroquias».

«Un misil nos pasó por encima»

«La situación es realmente complicada», reconocía él mismo el domingo en entrevista con Vatican News. Relataba cómo hacia el mediodía «un misil pasó por encima del obispado aquí y los restos fueron interceptados por Baréin; cayeron al lado de la catedral. Hubo un incendio no muy lejos del edificio». 

Humo en una base estadounidense en Baréin tras un ataque iraní. Foto: CNS / Reuters.
Humo en una base estadounidense en Baréin tras un ataque iraní. Foto: CNS / Reuters.

Se había decidido que los sacerdotes de ese país celebraran todos juntos una Misa por la paz que se retransmitiría en vídeo para los fieles. «La gente ha pedido poder participar, pero no queremos correr riesgos». Por ello, «hemos cerrado todas las iglesias».

«La región ya es muy compleja desde el punto de vista geopolítico, con sus influencias económicas. Ahora, con esta intervención israelí-estadounidense, se ha desencadenado no diría el infierno, pero algo que no esperábamos», señalaba. 

Compartía asimismo su miedo a que «Irán interviniera de manera desatada, ya que han sido golpeados en el corazón de su sociedad. Eso ha desatado aún más el odio y la venganza. Estamos en una lógica de “tú me tocas, yo te toco; tú me atacas, yo te ataco»».