Los jóvenes de la parroquia de Miraflores de la Sierra retoman una procesión de 1947 - Alfa y Omega

Los jóvenes de la parroquia de Miraflores de la Sierra retoman una procesión de 1947

La comunidad de Miraflores de la Sierra se apoya en la juventud y en las familias «para hacer crecer a la parroquia». Sus primeras piedras datan de la Edad Media

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Retablo de la iglesia.
Retablo de la iglesia. Foto: Asunción de Nuestra Señora de Miraflores.

A 49 kilómetros al norte de la capital de España, al pie de los puertos de Canencia y de la Morcuera, en medio de parajes espectaculares y abundantes rutas de senderismo, se alza el pueblo de Miraflores de la Sierra. Sus primeros pobladores fueron segovianos que encontraron en la falda de la montaña agua y abundante caza. Poco más tarde se llamó al enclave Porquerizas de la Sierra, por la cantidad de jabalíes que hozaban por los alrededores y los cerdos que aquí se criaban. Pero se cuenta que en el siglo XVII la reina Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, quiso cambiarle el nombre a Miraflores de la Sierra para hacer justicia al paisaje que desde aquí se disfruta.

Hoy hay censados en el pueblo 7.139 habitantes, pero la población aumenta considerablemente los fines de semana y en verano debido a los turistas ocasionales y a los madrileños que tienen una segunda residencia. «Los de aquí son gente serrana, muy noble, muy buena», afirma Antonio del Amo, el párroco de la iglesia del pueblo, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora.

Procesión de la Inmaculada Concepción. A la derecha: Pila bautismal.
Procesión de la Inmaculada Concepción. A la derecha: Pila bautismal. Fotos: Asunción de Nuestra Señora de Miraflores.

Declarada en 1983 bien de interés cultural por la Comunidad de Madrid, sus muros datan del siglo XV, aunque se conservan vestigios del siglo XIII, como la torre del campanario. Sin duda, el mayor tesoro es la pila bautismal, labrada en piedra caliza, cuya elaboración se remonta a 1492. Esto la hace una de las más antiguas de Madrid. El templo se elaboró primeramente en estilo gótico, pero su retablo fue incendiado durante la Guerra Civil. El que hay ahora es una réplica exacta del original.

En cuanto a las piedras vivas, «anunciamos el Evangelio a través de los tres años de la iniciación cristiana, tras los cuales hay una etapa de poscomunión y otra en la que los niños se preparan para la Confirmación. Aunque para esta última también se están formando unos cuantos adultos», detalla el párroco.

Los jóvenes aquí tienen mucho empuje. De hecho, algunos de ellos han creado una nueva hermandad, la de la Inmaculada Concepción. «La imagen no salía en procesión desde 1947 y han sido ellos los que han querido recoger el testigo y la comenzaron a sacar de nuevo por el pueblo en procesión el año pasado», cuenta el párroco.

De 1492

La pila bautismal ha ofrecido el Bautismo a multitud de niños durante siglos. Fue labrada en piedra caliza por el maestro cantero Juan Cas, autor también de otros trabajos dentro del templo. Está decorada con tracería gótica y flores en el interior de los relieves.

No es la única salida procesional, porque por san Blas se organiza una romería en la que el pueblo se reúne para un día de convivencia con Misa en el campo. Hay otra por san Isidro, con los tractores acompañando la imagen del santo patrono de los agricultores por las calles del pueblo; y otra más en la solemnidad de la Asunción.

Esta dimensión comunitaria es también la que guía el último proyecto parroquial: un grupo de pastoral familiar que reúne a padres e hijos para tener ratos de convivencia y oración compartidos. «Se trata de un modo de hacer crecer a la parroquia a partir de cultivar la fe en el seno de las familias», concluye Antonio del Amo.