Los inversores éticos de Altum desnudan las mentiras del porno
Altum Faithful Investing advierte contra la «metástasis en la sombra» de la pornografía
«Este es un tema del que hablar es muy incómodo, pero mueve miles de millones al año y afecta a millones de personas, la pornografía», ha denunciado Borja Barragán, fundador de Altum Faithful Investing, en la tarde de este jueves en la sede de la Fundación Tatiana. Según ha narrado, «a los nueve años tuve acceso mi primera revista pornográfica gracias a mi compañero de pupitre y hoy os puedo decir que todavía tengo grabadas esas imágenes en la cabeza». Él se lo contó a su profesora y ella a su madre, quien le explicó que «esas revistas no hacen otra cosa que daño a las mujeres que salen ellas y a las personas que las miran». Y tras esa lección «he huido de ellas gracias al sopapo de realidad de una madre hace 34 años».
La pornografía es «una metástasis en la sombra»
Después, el religioso Leonardo Bastidas ha definido la pornografía como «una metástasis en la sombra». Y ha narrado el caso hipotético de Juan, un chico de un colegio cualquiera de Madrid que recibe en su WhatsApp con contenido explícito y que, tras comprobar que sus padres no le pillarán, «va a su cuarto, se pone los cascos y empieza a consumir». «La pornografía requiere soledad, silencio y secreto», ha resumido.
Igualmente ha explicado que «más de cinco veces la población del planeta» —es decir 43.500 millones de personas— se meten al año en el principal portal de pornografía. Como remedio, ha propuesto «rodear al joven de belleza para enseñarle a mirar», pues es realmente lo que busca en vez de aquel sucedáneo nocivo.

Retomando el ejemplo de Juan, ha narrado otra historia diferente en la que este chico conoce a una chica en una fiesta, se enamora de ella y demuestra que «solo se puede compartir la vida con otra persona». Ha animado a «abrir a los jóvenes horizontes» explicando que «el placer no es un fin en sí mismo sino el gozo que me lleva a la comunión». Y ha concluido citando El principito, que dice «fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante».
Las mentiras del porno
Rafael Lafuente, quien da clase de Literatura en un colegio, ha establecido en un paralelismo: «Masturbarse viendo porno es tener sexo de mentira viendo sexo de mentira». Algo que no gurda relación con el acto conyugal, que supone «entrega absoluta» y requiere «la comunión de dos voluntades».
Por el contrario, quien consuma esos contenidos «aprende que, cuando quiero sexo, tengo sexo». Una condición en común con «el agresor sexual, que no puede obtener un “no” por respuesta».
Igualmente, ha señalado que «en Estados Unidos, el dinero que mueve la pornografía es mayor que el que mueve el fútbol americano, el béisbol y el baloncesto juntos». Y que en Hollywood, por cada película estándar que se produce, «se producen tres docenas de películas pornográficas».

Lafuente ha preguntado «cómo puede mover el porno tanto dinero si Internet está lleno de porno gratuito». Debido a un principio psicológico de «repeticiones menguantes», accediendo a contenidos de pago cada vez más duros que acaban desencadenando en la pornografía infantil. «Como sabemos lo horripilante que es el último nivel, tenemos que dar la batalla con nuestro hijo en el nivel primero».
«Otra mentira del porno es que las mujeres son siempre infértiles», pues la industria sería impensable si los anticonceptivos. También que «en la pornografía todas las mujeres son jóvenes y lozanas», pero en realidad «las mujeres también cumplen años» y esta lacra les lleva a compararse «con todas las mujeres jóvenes y lozanas» y destruye también su autoestima.
La pornografía «es la punta del iceberg de una enfermedad»
Fabrice Hadjadj ha descrito la pornografía como una «ignominia» que provoca «indignación». Sin embargo, ha advertido de que esta rabia puede llevar al «linchamiento». Por tanto, poniendo en duda la prohibición de la pornografía, ha opinado que «no quiero condenar la condena sino entablar una reflexión» para no «centrarnos solamente en una cabeza de la hidra».
El filósofo ha descrito la pornografía como «la punta del iceberg de una enfermedad más vasta» en la que la mirada ya no tiene nada que ver con «la contemplación». «Estar todo el día pulsando botones nos vuelve impulsivos y pasar más de cinco segundos cargando una web nos hace pasar a la siguiente», ha protestado. Y esto lo contamina todo, pues provoca que «el arte o incluso la liturgia deban ser excitantes» en vez de permitir que «lo visible nos lleve pasito a pasito a lo invisible».
Y frente a quien crea que hay placer detrás del consumo de pornografía, él la ha valorado como «huida de la angustia» por «miedo al placer mismo».
Borja Barragán ha entregado el Premio Duc in Altum 2026 a las iniciativas de evangelización derivadas de las Cenas Alpha por su «confianza en la Providencia», tener «el coraje de convocar a miles de personas» y haber nacido con «la caridad de recordar a nuestra generación que la vida tiene un sentido y nadie camina solo». Según sus responsables, al organizarlas «nos dimos cuenta de que el Señor nos estaba llamando».
El autor de la escultura de este galardón es el arquitecto Javier Margarit, artífice de una barca de «pescador que nos representa a nosotros y con dos palos como remos que representan nuestra condición humana, limitada y pobre». Abajo, la sostiene «la mano de Dios, que nos mantiene a flote en la debilidad de la vida».