Los interrogantes del Pacto sobre Migración y Asilo

La propuesta aumentará la presión en los países del sur y dará pie a nuevos «puntos calientes» como Moria

Alfa y Omega

La Comisión Europea lanzó la semana pasada el Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo, que ahora deberá ser examinado y debatido por el Parlamento Europeo y el Consejo –con representantes de los Estados miembro–. Aunque es bueno que por fin se aborde este tema con sus consecuencias y que se intenten conciliar los distintos planteamientos de los 27, parece que, de partida, se ha optado por más mano dura y surgen serios interrogantes.

La propuesta pasa por fortalecer los controles fronterizos, acelerar la tramitación de las solicitudes de asilo y refugio, y agilizar la devolución de migrantes en situación irregular a sus países de origen. Y, en vez de incluir cuotas o un mecanismo estable de reparto como pedía España, esboza un sistema de solidaridad a la carta que permite reubicar a asilados o refugiados o bien «patrocinar» retornos. Según han denunciado diversas organizaciones, entre ellas Cáritas, esto aumentará la presión en los países del sur y dará pie a nuevos «puntos calientes» como Moria, en los que, si no se atiende con la diligencia debida cada caso, incluso puede ponerse «en peligro» el principio de no devolución.

Asimismo, como ha pedido la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE), el refuerzo de las fronteras no puede separarse de «un enfoque más generoso» con los migrantes económicos, que ofrezca «vías legales más amplias para su acceso regular a la Unión Europea en un espíritu de hospitalidad fraternal».

Esta llamada a la hospitalidad resuena de forma especial en España, donde el Gobierno ha decidido reabrir los centros de internamiento de extranjeros en plena pandemia, sin garantizar las mínimas medidas sanitarias. Hay que buscar alternativas y, en palabras de la Mesa por la Hospitalidad de la Iglesia en Madrid, propiciar «mecanismos de acogida, protección, promoción e integración de los inmigrantes y refugiados». Ahora y siempre.