Literas sin colchón, tres váteres y una ducha para 200 personas: las condiciones de los migrantes en Melilla - Alfa y Omega

Literas sin colchón, tres váteres y una ducha para 200 personas: las condiciones de los migrantes en Melilla

Algunas ONG, entre ellas el Servicio Jesuita a Migrantes, escriben al Defensor de Pueblo para denunciar la situación de las personas migrantes acogidas en distintos recursos en Melilla

Fran Otero
Primer traslado de menores no acompañados al fuerte de Rostrogordo por la pandemia. Foto: CAM

Algunas ONG, entre ellas el Servicio Jesuita a Migrantes, escriben al Defensor de Pueblo para denunciar la situación de las personas migrantes acogidas en distintos recursos en Melilla durante la pandemia

Varias ONG –el SJM, CEAR, Médicos del Mundo y Save the Children– han presentado al Defensor del Pueblo una carta para denunciar las condiciones en las que se encuentran, en mitad de una pandemia, las personas migrantes, solicitantes de asilo, menores y jóvenes extutelados acogidos en Melilla. En concreto, refieren una falta de recursos sociales y habitacionales disponibles –muchos sin las condiciones mínimas–, una acogida «opaca e insuficiente», así como deficiencias estructurales.

La carta pone especial énfasis en los lugares donde han estado y siguen viviendo los migrantes durante los últimos meses. Recintos como el CETI, el V Pino, la plaza de toros, la mezquita del cementerio musulmán o el fuerte de Rostrogordo.

En concreto, la situación ha sido crítica en el V Pino, que ya está cerrado desde el 31 de mayo. Allí, donde han vivido un total de 200 hombres y una mujer, no había ventilación ni climatización, solo había tres váteres y una ducha en mal estado, y las literas no tenían colchones, almohadas ni ropa de cama. Además, según reportaron las personas acogidas a estas organizaciones, la cantidad de comida y agua que se ofrecía era escasa.

En la plaza de toros, donde siguen 400 personas, los problemas son muy parecidos. Llama la atención, según las ONG, que en este recinto no haya un espacio para la cuarentena de los nuevos ingresos.

En ambos lugares se han puesto de manifiesto también los problemas derivados de trámites administrativos: «Las personas que tenían pendiente regularizar su situación de residencia o acogida se han visto afectadas por la poca flexibilidad gubernamental durante la emergencia. La Policía incluso obligó a muchos a entregar sus pasaportes. En el V Pino había jóvenes que estuvieron más de un año tutelados por la ciudad autónoma y, debido al Estado de alarma, no se han tramitado sus residencias, quedándose en la más absoluta irregularidad».

La denuncia de las ONG también incluye al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que ha doblado su capacidad, llegando a alcanzar las 1.600 personas, entre las que hay unos 200 niños. Una saturación que provoca que no se puedan cumplir las medidas de seguridad.

En los otros dos centros –la mezquita del cementerio musulmán y el fuerte de Rostrogordo, este último para menores– las condiciones están siendo mejores, aunque denuncian que en la mezquita, a finales de abril, «se notificaron órdenes de expulsión a todas las personas que allí se encontraban, incluso a personas con visado».

Sin mascarillas ni gel hidroalcohólico

Por otra parte, denuncian que no se han dado charlas informativas sobre el COVID-19 ni en el V Pini ni en la plaza de toros, ni se han repartido mascarillas, gel hidroalcohólico y guantes tanto en estos centros como en la mezquita.

«La saturación crónica del CETI y la paralización de los traslados a la península de población norteafricana agrava la deficiente capacidad de acogida de Melilla y frustra cualquier posibilidad de reacción en caso de situaciones excepcionales. La situación es cercana al colapso, incluso en un periodo en el que las entradas de solicitantes de protección internacional y de otras personas migrantes se han mantenido en cifras bajas», explican.

Por todo ello, exigen una investigación y reclaman «una gestión basada en los principios de solidaridad y responsabilidad de la política migratoria, centrada en la dignidad de la persona y en el respeto a los derechos humanos».

F. O.