Libros

Miguel Ángel Velasco

«Durante decenios hemos asistido a un cierto oscurecimiento de las ideas sobre la realidad histórica de España»: así escribe Miguel Ángel Ladero en el Prólogo a este libro fundamental, titulado Hispania Spania. El nacimiento de España, que Fray Santiago Cantera, benedictino en el Valle de los Caídos y doctor en Historia, acaba de escribir, editado por ACTAS. Estas 550 páginas son fruto de la investigación y del trabajo de varios años y tiene un interés singular, tanto para el planteamiento historiográfico del tema -la existencia de una verdadera conciencia de España- ya en el Reino visigodo de Toledo, como para el momento histórico que hoy vivimos en nuestra nación. En la época visigótica, se configura un nuevo concepto de Hispania más allá de lo geográfico, a partir de tres componentes que confluyen: un territorio, una entidad política que es el Reino visigótico, con capital en Toledo, y una Historia entendida como el matrimonio del pasado romano con el pueblo godo. Los tres elementos se funden en virtud de un factor religioso fundamental que logra unir a los dos grandes núcleos étnicos existentes. Ya Menéndez y Pelayo escribió sobre «el maravilloso suceso de la conversión de los visigodos». Este libro aparece en un momento clave que afecta al debate sobre el ser de España y, sin duda, resultará incómodo para ciertos postulados que no quieren recordar, por ejemplo, lo que estaba claro en tiempo de los visigodos sobre aquesta nostra terra de Spanya qui’s sapella Catalunya.

Taurus acaba de publicar Cisneros, el cardenal de España, del historiador francés de origen español Joseph Pérez. Para el autor, los españoles de los siglos XVI y XVII consideraban a Fernando el Católico como estadista por antonomasia; en cambio, los franceses sitúan a Cisneros, no ya por encima del Rey Fernando, sino incluso por encima de su cardenal Richelieu. Aunque no todos sus postulados son aceptables, analiza la figura de Cisneros como hombre fuerte en una encrucijada decisiva de la historia de España. Confesor de la Reina Isabel, arzobispo de Toledo, Inquisidor General de Castilla, cardenal papable, Regente del Reino en dos ocasiones (1506-1507 y 1516-1517), experto en Leyes, renuncia a todo y se hace franciscano, no conventual sino de estricta observancia. Su ideal de gobierno se basaba en el Estado como servicio público, por encima de facciones y partidos, y en una monarquía nacional en la que el bien común prevaleciera sobre intereses dinásticos o patrimoniales. Estadista moderno, competente en economía, desde el punto de vista religioso fue heredero espiritual de Raimundo Lulio y de Savonarola, y quizás el más perspicaz político de la Europa de ese tiempo.

M. A. V.