León XIV quiere que «mi próximo viaje sea a África». En concreto, a Argelia
En el vuelo de vuelta del Líbano, León XIV ha revelado que en Argelia aspira a «visitar los lugares de la vida de san Agustín» y tender más puentes con musulmanes
Antes de responder a las preguntas de los corresponsales en el vuelo papal que le ha traído de vuelta a Italia, León XIV ha pedido «un aplauso» para los periodistas que han cubierto su viaje, especialmente a los turcos y libaneses. «Gracias por comunicar este importante mensaje».
La primera cuestión le ha llegado precisamente de Joseph Farshak, un profesional de la televisión pública del Líbano y el único periodista de su país en el avión. Dada la condición de «Papa estadounidense» que posee Robert Prevost, le ha preguntado si «usted utilizará su conexión con el presidente Donald Trump y con el primer ministro Benjamín Netanyahu para contener la agresión de Israel contra el Líbano y conseguir una paz duradera en la región».

Según el Pontífice, «es posible alcanzar una paz duradera» porque «cuando hablamos de esperanza, hablamos de paz y de mirar el futuro». Ha confesado que, «en efecto, he tenido alguna conversación con algún líder de la región y me gustaría seguir haciéndolo».
El Papa habla «entre bambalinas» con todos
Otro periodista libanés, de SkyNews Arabia, le ha preguntado sobre su reunión con un importante exponente chiíta y también acerca del mensaje que la milicia de Hizbulá le hizo llegar. En él, la organización considerada terrorista le pedía rechazar «la injusticia y la agresión» que a su juicio Israel desencadena sobre ellos al tiempo que reiteraban su apuesta militar.
A este respecto, León XIV ha recordado que «un aspecto de este viaje», aparte de «las cuestiones ecuménicas con el tema de Nicea», era «tener encuentros personales con representantes de diferentes grupos que representan autoridades políticas o tienen cualquier cosa que ver con el conflicto interno e internacional». Ha advertido sin embargo de que este tipo de conversaciones «principalmente no son públicas» sino que suceden «entre bambalinas», pero ha asegurado que «continuaremos intentando convencer a las partes a que dejen las armas y vengan juntos a la mesa de diálogo para buscar soluciones no violentas que puedan ser eficaces y mejores para el pueblo».

Repreguntado explícitamente por el mensaje que le envió Hizbulá, el Papa ha reiterado que «la propuesta de la Iglesia es que dejen las armas».
Cindy Wooden, redactora jefe de Catholic News Service y a quien todos han aplaudido porque se jubilará próximamente, ha preguntado a su compatriota sobre «la curva de aprendizaje para ser Papa». Sobre todo después de haber mostrado él mismo su sorpresa al haber sido recibido con calidez por los sacerdotes y religiosos en Harissa, en el Líbano.
En ese sentido, León XIV ha confesado que, cuando en el Cónclave alguien le reveló que se había convertido en un candidato a tener en cuenta, él se limitó a decirle que «todo está en las manos de Dios».
El Vaticano no pertenece a la OTAN pero pide la paz
En otra pregunta de Gian Guidi Vecchi, el vaticanista del Corriere della Sera, sobre «las grandes tensiones entre la OTAN y Rusia», el creciente riesgo de «una escalada» y la posibilidad de que Europa juegue un rol pacificador a pesar de «haber estado en estos meses sistemáticamente excluida por la administración americana».
El Papa le ha contestado que «este es un tema evidentemente importante» pero sobre el que «la Santa Sede no tiene una participación directa porque no somos miembros de la OTAN». Pese a ello, ha destacado que «muchas veces hemos pedido el alto al fuego». También ha revelado que Donald Trump «piensa que puede promover la paz». Al ser preguntado en este caso por un periodista italiano, ha destacado que su país «puede ser muy importante por el rol histórico y cultural que ha tenido de ser intermediaria».
Finalmente, ha reconocido que «espero que mi próximo viaje sea a África». En concreto, a Argelia «para visitar los lugares de la vida de san Agustín», que en el país se le considera «un hijo de la patria». Y también para «seguir construyendo puentes entre el mundo cristiano y el musulmán».