León XIV pide poner a los mártires coreanos en el corazón de la JMJ de 2027

León XIV pide poner a los mártires coreanos en el corazón de la JMJ de 2027

En un encuentro con sacerdotes y religiosos coreanos residentes en Roma, el Papa ha pedido también que «el Evangelio de la paz pueda ser anunciado libremente en todas partes» de la península coreana, incluida Corea del Norte

María Martínez López
El Papa con el cardenal Lazzaro You Heung-Sik, prefecto de la Congregación para el Clero, durante el encuentro. Foto: Vatican Media.
El Papa con el cardenal Lazzaro You Heung-Sik, prefecto de la Congregación para el Clero, durante el encuentro. Foto: Vatican Media.

El Papa León XIV ha pedido a quienes están implicados en la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl (JMJ de 2027) que los mártires de este país tengan un papel central en el encuentro del próximo verano. Al mismo tiempo, ha pedido «que se abran nuevos caminos de encuentro» en Corea y que «el Evangelio de la paz pueda ser anunciado libremente en todas partes de la península coreana» —aún dolorosamente dividida desde la guerra de 1953— «y del mundo». 

«Jóvenes de todas partes del mundo llegarán a una tierra donde el Evangelio ha crecido a través del testimonio de los mártires», ha dicho a los sacerdotes y religiosos coreanos residentes en Roma en una audiencia este lunes. «Me gustaría» que la JMJ de 2027 «fuera un gran encuentro entre la memoria y el futuro: los mártires entregan la fe a las nuevas generaciones y los jóvenes la reciben para llevarla a los caminos del mundo», ha expresado. 

Estos cristianos coreanos asesinados por su fe son un ejemplo y «testigos de esperanza» para los jóvenes hoy porque «su esperanza no dependía de circunstancias favorables, sino de la certeza de que Cristo ya había ganado». 

Este consejo se enmarca en unas orientaciones más amplias de cara a la organización de este gran encuentro, que no se celebra desde 2023 ya que el Papa Francisco aplazó el de Seúl para convocar a los jóvenes al Jubileo en 2025. Pero los cuatro años ya han pasado y los preparativos están en marcha. Uno de ellos fue la expedición oficial a Corea de nueve personas del Consejo Nacional de Juventud de España, del 8 al 17 de septiembre.

Miembros de la expedición española a Corea. Foto: CEE.
Miembros de la expedición española a Corea. Foto: CEE.

Muchos de los sacerdotes y religiosos que están organizando esta JMJ de 2027 se encontraban este lunes en Roma. León XIV les ha pedido que «escuchen a los jóvenes, caminen con ellos y ayúdenlos a descubrir que seguir a Cristo no disminuye la libertad, sino que la llena; que la fe no restringe la vida, sino que le abre un horizonte más amplio». 

¿Cómo surgió la fe en el país?

El Santo Padre ha invocado asimismo a los mártires para pedir que los agentes de pastoral coreanos sean hoy «custodios de la memoria» de su testimonio y «artesanos de paz». Sobre su memoria, el Pontífice ha recordado que la fe brotó en Corea «a través de la búsqueda sincera de la verdad de hombres que conocieron los textos cristianos y querían saber más sobre Jesucristo». 

Eso les hizo desear el Bautismo y «desde el Bautismo una comunidad que recordaba a la Iglesia de los orígenes». Desde entonces, «el pueblo coreano ha mostrado en su historia una extraordinaria fortaleza de ánimo: ha pasado por persecuciones, guerras, pobreza y divisiones, sabiendo levantarse y mirar hacia adelante».

Esta experiencia ha llevado a León XIV a subrayar asimismo la entrega de quien ofrece la vida día tras día, pues nuestro tiempo necesita personas que «tengan el valor de hacer el bien incluso cuando cuesta». Muestra de ello es el venerable Tomás Choe Yang-Eop, segundo sacerdote del país, que durante once años recorrió las calles de Corea para llegar a las comunidades cristianas más lejanas, «hasta consumir su vida en el servicio». 

Algunos de los asistentes a la audiencia. Foto: Vatican Media.
Algunos de los asistentes a la audiencia. Foto: Vatican Media.

Un mensaje de fraternidad para Corea

El Papa ha invitado a los presentes a que, como él, «se acerquen a los que están solos, apoyen a los que están cansados, busquen a los que se han alejado». También los ha exhortado a «perdonar, empezar de nuevo, dialogar. El bien no siempre es reconocido y a menudo cuesta esfuerzo, pero es este coraje diario de la caridad lo que hace creíble nuestro anuncio del Evangelio».

La amistad con Cristo «nos abre a la fraternidad», ha asegurado. Una Iglesia sinodal reconoce en el otro «un hermano y un compañero de camino, nunca un competidor». Y esto es importante en una tierra como la península coreana, que «todavía lleva la dolorosa herida de la división».

«Por eso les pido que sean siempre hombres y mujeres de reconciliación», ha subrayado. «La paz comienza en el corazón y en las relaciones cotidianas, cuando escuchamos en lugar de juzgar, perdonamos en lugar de guardar rencor, elegimos la comunión en lugar de la oposición. Estén unidos y sean artesanos de la paz».