León XIV pide a los consagrados ser «fermento de paz y signo de esperanza» - Alfa y Omega

León XIV pide a los consagrados ser «fermento de paz y signo de esperanza»

En su jornada mundial, el Papa ha llamado a los 5.500 consagrados en la basílica de San Pedro a «purificar sus corazones»

Rodrigo Moreno Quicios
León XIV y varios sacerdotes y religiosos en el atrio de la basílica de San Pedro. Foto: Vatican Media

El Papa León XIV ha llamado este lunes a religiosos y religiosas de todo el mundo a asumir un papel activo como «fermento de paz y signo de esperanza». Lo ha hecho durante una Misa por la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, celebrada en la basílica de San Pedro, a la que han asistido unos 5.500 consagrados.

La liturgia ha comenzado en el atrio con la bendición de las velas —símbolo de Cristo como luz para los pueblos— y una procesión de consagrados y concelebrantes, evocando la escena evangélica de la presentación de Jesús en el Templo, con Ana y Simeón como testigos del Mesías.

Una alternativa a la visión «reducida» del hombre

En su homilía, el Pontífice ha llamado a los consagrados a vivir su vocación como testimonio visible de la presencia de Dios en la historia, especialmente a través de la profesión de los consejos evangélicos y el servicio caritativo. Ha recordado que están llamados a dar prueba de que Dios actúa como salvación para todos los pueblos, incluso en una sociedad que, según ha advertido, adopta con frecuencia una visión «reducida» de la persona humana.

El Papa con dos monjas. Foto: Vatican Media

León XIV ha citado al profeta Malaquías para invitar a los religiosos a dejarse «purificar sus corazones» por Cristo mediante una vida arraigada en la oración y entregada a la caridad. Y ha recordado a los fundadores de órdenes y congregaciones que llevaron el Evangelio tanto a los claustros como los territorios de misión. Ha destacado de ellos que, allí donde estuvieran, siempre volvían a la Eucaristía como fuente de su acción.

«Dos movimientos de amor»

Apoyándose en Benedicto XVI, el Papa ha recordado que la comprensión de la Escritura queda incompleta si no se escucha a quienes han vivido verdaderamente la Palabra. De ahí la importancia, ha afirmado, de recoger el legado de quienes hicieron de su vida un servicio radical al Evangelio, incluso a costa del martirio.

León XIV ha presidido la celebración en la basílica de San Pedro. Foto: Vatican Media

Finalmente, al comentar el encuentro de Jesús con Ana y Simeón, León XIV ha hablado de «dos movimientos de amor». Por un lado, el de Dios que sale al encuentro del hombre. Y, por el otro, el del ser humano que espera con fe vigilante.