Lectura fácil en grupo: «Si no entiendes la palabra, te la decimos» - Alfa y Omega

Lectura fácil en grupo: «Si no entiendes la palabra, te la decimos»

Unas aún no hablan bien español y otras tienen dificultades de comprensión. En este club de lectura fácil, personas migrantes y con discapacidad intelectual leen, comparten y aprenden. Rompiendo moldes

Winnie Martínez
El club de lectura fácil está compuesto por migrantes y personas con discapacidad intelectual.
El club de lectura fácil está compuesto por migrantes y personas con discapacidad intelectual. Foto: Winnie Martínez.

Narges es de Afganistán. «Lo siento, todavía mi idioma no bien», dice. «Es mi primera vez en club». La aplauden. Kiko le dice que no tenga miedo: «Nosotros estamos aquí de confianza». Consuelo casi pisa a Kiko cuando dice «acogemos a todo el mundo. Si no entiendes la palabra en español y nosotros la sabemos, te la decimos». Narges no es la única mujer migrante del grupo. También están Irina (rusa) y Tania (ucraniana). Junto a ellas, 14 personas con discapacidad intelectual, entre las que están Kiko y Consuelo. Es viernes y acaba de reunirse este club de lectura fácil que se celebra semanalmente en la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías de Madrid, en pleno Retiro

La lectura fácil es una forma de hacer accesibles los textos. «Es un libro sencillo para nosotros, que nos cuesta más entender las cosas», explica Consuelo. Ese «nosotros» son las personas con discapacidad intelectual; pero la lectura fácil también se dirige a las personas extranjeras que todavía no dominan el español, a las personas mayores o a cualquiera para quien la lectura sea una barrera.

En este club, las personas con discapacidad intelectual enseñan a las migrantes las palabras que no conocen, también las expresiones, y responden a sus dudas relacionadas con las costumbres españolas. Narges, Irina y Tania comparten sus cuestiones y también cada una de sus culturas y saberes patrios. A veces la lectura del libro es solo «una excusa», dice Jonatan Arroyo, director de Círvite, asociación que trabaja con personas con discapacidad intelectual. Círvite y Abriendo Fronteras (asociación para personas migrantes) son los responsables de este club de lectura fácil inclusivo. 

Irina con su ejemplar de 'Cruce de mundos' en lectura fácil.
Irina con su ejemplar de Cruce de mundos en lectura fácil. Foto: Winnie Martínez.

«Juntando a estos dos colectivos que tienen la necesidad común de la lectura sencilla, lo que hacemos es evitar que se mantengan los guetos», dice Laura Cerrolaza, de Abriendo Fronteras. «Aquí somos una gran familia y nos ayudamos». Para Arroyo, lo que hacen es romper moldes; «se generan cosas maravillosas», defiende. «Es precioso ver cómo colaboran unos con otros», añade ella; «estamos aquí para derribar prejuicios».

Después de charlar un buen rato, cada asistente coge un libro digital o físico (según gustos) para continuar la lectura donde la dejaron el viernes pasado. Están con Cruce de mundos, de Anna Tortajada y adaptado a lectura fácil por Núria Martí. Antes de empezar (cada página la lee en alto una persona), recuerdan entre todos que este libro va de la amistad entre tres jóvenes: uno israelita, una fenicia y un esclavo africano. En cuanto alguien termina de leer, se suceden las preguntas: «¿Qué es ánfora?». «¿Qué es marfil?». «¿Qué es añoranza?». Entre todos consiguen (con la ayuda de los conductores del club, Laura y Diego), resolver las dudas.

El libro como excusa

Arroyo hablaba del libro como excusa porque, por ejemplo, muchas de las personas con discapacidad intelectual que acuden viven solas, por lo que este club es una forma de combatir la soledad no deseada. El club existe desde 2019. Cuesta creer al director de Círvite cuando dice que al principio nadie hablaba. Podía la vergüenza. Ahora hay que poner orden, pero eso también forma parte de la esencia del club: otro motivo por el que la lectura es una excusa. Aquí priman la ayuda mutua y el compartir. Con facilidad pierden el hilo y se van a otra cosa. 

Cuando la ucraniana Tania dice que desea que haya paz en Ucrania, una de las personas con discapacidad intelectual dice que sí, y que en el mundo entero. Antes de que me haya dado tiempo a ver quién está hablando, ya hay otra preguntando: «¿Quién hace la guerra, los políticos? Porque yo no quiero guerra. No creo que la gente quiera guerra. No les importa matar a gente, qué pena». Laura y Diego les dicen que el tema que han sacado es complicado, abogan por la paz y los animan a volver a la lectura.

El libro 'Cruce de mundos' en versión digital.

El libro también en versión digital. Foto: Winnie Martínez.

Así lo hacen hasta que alguien dentro de muy poco tenga una nueva duda o comentario. Consuelo lo comenta y lo responde casi todo. Hay un momento en que Arroyo le recuerda que también tiene que dejar hablar a los demás. Ella lo escucha en silencio y le da la razón. Él aprovecha para recordar a todos que el club es también una oportunidad para trabajar las habilidades sociales, así que les pide que no hablen por detrás porque entonces no se oye a quien tenga el turno de palabra.

Cuando termine la sesión, Consuelo me contará que ella tenía un amigo especial en el club que se llamaba Moha y era de Senegal. Hicieron un amigo invisible y una compañera le dio el cambiazo a Consuelo para que fuera ella quien le regalara a Moha. «Le hice una manta para que no pasara frío en los pies y le gustó mucho», cuenta emocionada. «Moha es guapísimo, tiene unos ojos negros, cara de buena persona, un encanto», dice contenta. Para ella el club significa mucho: «Me siento a gusto y aprendo de la cultura, de las personas extranjeras», concluye.