Las Salesas Nuevas

Joaquín Martín Abad
Foto: Zarateman

Siete monjas visitandinas llegaron a Madrid en 1793 desde Lisboa: la piamontesa M.ª Josefa Ferré, la saboyana M.ª Felícitas Vallette, la marsellesa Teresa Amada Violette, y las aportuguesadas Teresa Isabel Dubeux, M.ª Amada Aguiar, Juana Josefa Goiti y M.ª Melania Gil. Las siete iniciaron en 1798 este monasterio en la calle San Bernardo, y como desde 1749 ya había en Madrid otro de Salesas, las Reales, comenzaron a llamarlas  Salesas Nuevas.

Fueron los marqueses de Villena y de Estepa, Juan Bautista Centurión y su esposa María, quienes ofrecieron todo su capital para esta fundación. El monasterio quedó concluido en 1801, pero a los siete años padeció la guerra de la independencia. Además, en 1836 las monjas fueron expulsadas por la desamortización y, al trasladarse la Universidad de Alcalá a Madrid, en el monasterio se instalaron las facultades de Teología y Filosofía, y estas Salesas Nuevas tuvieron que refugiarse en las Salesas Reales. Volvieron en 1851 y, cuando en 1870 fue expropiado el primer monasterio de las Salesas Reales para dedicarlo a los tribunales de Justicia, estas, a su vez, se refugiaron en este segundo hasta que levantaron el actual en la calle Santa Engracia. En marzo de 1936 unas cuantas monjas se refugiaron de la persecución en distintas casas, aunque se quedaron solo siete para guardar el monasterio hasta que todas fueron a cobijarse en las Agustinas Recoletas de Pamplona. La iglesia del monasterio fue convertida en cuartel y el monasterio en una cheka llamada de El campesino. Desde abril a junio de 1939 las monjas fueron regresando paulatinamente para restaurar lo restaurable.

Sobrevivió en el retablo de la iglesia el cuadro de Agustín Esteve (1753-1820), amigo de Goya. Representa a sus santos fundadores san Francisco de Sales y santa Juana Francisca Fremyot de Chantal. Otros cuadros del mismo pintor y de renombrados artistas desaparecieron  de la iglesia y de la sacristía.

Anecdótico: en 1975 Gerald Ford, presidente de EE. UU. estuvo en él, pues –sin ser católico– quiso oír Misa en su iglesia.

Desde este monasterio se fundaron otros tres: 1881, en Pamplona; 1894, en Sevilla; y 1901, en Morelia (México), pero a los 16 años, por la persecución de allí, se volvieron a España y fundaron en Granada.

Joaquín Martín Abad