Las restricciones en Tierra Santa no frenarán la Pascua - Alfa y Omega

Las restricciones en Tierra Santa no frenarán la Pascua

Los líderes de las Iglesias podrán celebrar en el Santo Sepulcro con algunos sacerdotes, mientras que en otras iglesias «dejamos las puertas abiertas» pero hay un límite de 50 asistentes

María Martínez López
Un momento de la celebración del Domingo de Ramos en la iglesia de Betfagé.
Un momento de la celebración del Domingo de Ramos en la iglesia de Betfagé. Foto: Nowy Dom Polski Jerozolima.

La pequeña iglesia de los franciscanos en Betfagé, cerca de Jerusalén, es la casilla de salida de la Semana Santa en la tierra de Jesús. De allí suele partir la procesión de las palmas en la que cientos de personas (locales y peregrinos) recorren el monte de los Olivos hacia la Ciudad Santa. No fue así el pasado Domingo de Ramos. Se había cancelado por las medidas de seguridad implantadas por Israel tras el inicio de la guerra con Irán, que prohíben reuniones de más de 50 personas.

Fray Raffaele, el párroco, hizo lo que pudo: convocó a unas pocas decenas de cristianos locales y preparó ramas de olivo para que todos pudieran agitarlas en el interior del templo. «Había alegría, se cantaba “¡Hosanna!”», relataban en Facebook unas hermanas isabelinas polacas, que acudieron desde su convento en Jerusalén. «La Misa en la que participaron los fieles con la bendición de ramas de olivo como signo de paz y fraternidad» suscitó «mucha alegría en el Señor», declaraba el fraile a Alfa y Omega. Pero las religiosas reconocían que «nada puede llenar el vacío en nuestros corazones». 

Claves
  • El 16 de marzo fragmentos de un misil iraní interceptado cayeron sobre un tejado del Patriarcado Ortodoxo Griego en Jerusalén, anexo al Santo Sepulcro.
  • Las restricciones al culto afectan también a musulmanes y judíos. Estos están celebrando su Pascua (que empezó el 1 de abril) con el acceso al Muro Occidental limitado.

Será la tónica también durante el Triduo. William Shomali, vicario general del Patriarcado de Tierra Santa, explica a esta publicación que en templos de Jerusalén como San Salvador, Beit Hanina, la catedral y las parroquias, siempre guardando la normativa que limita a 50 personas las reuniones «estamos dejando las puertas abiertas» y «respetamos a quienes eligen acudir». Para los que no, los principales templos transmitirán las celebraciones. «Fuera de la Ciudad Vieja hay menos restricciones» y, en los territorios palestinos, ninguna. Shomali añade que, para ayudar a los fieles a vivir lo mejor posible la Semana Santa en estas circunstancias, además del apoyo material a los necesitados —que se alimenta también de la colecta de este viernes— los sacerdotes están cuidando especialmente las celebraciones y homilías.

¿Y qué ocurrirá en el lugar clave, el Santo Sepulcro? La pregunta golpeó a toda la Iglesia el pasado domingo, cuando la Policía israelí impidió el acceso al patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, y al custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, que iban a celebrar Misa en privado con la comunidad franciscana que reside allí. Un comunicado conjunto daba noticia de este «grave precedente» que «constituye una medida manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada», «apresurada y fundamentalmente errónea». 

Pizzaballa posa con policías israelíes el lunes, tras la reunión que cerró el acuerdo.
Pizzaballa posa con policías israelíes el lunes, tras la reunión que cerró el acuerdo. Foto: EFE / Policía de Israel.

Las reacciones no tardaron en llegar. El Gobierno italiano anunció a mediodía que transmitiría su protesta al embajador israelí, como hizo el lunes el español con la encargada de negocios aquí. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, y el presidente francés, Emmanuel Macron, condenaron los hechos. A primera hora de la tarde el presidente israelí, Isaac Herzog, llamó a Pizzaballa para expresar su «profundo pesar», ratificar su compromiso con la libertad religiosa y subrayar la «necesidad de una coordinación futura». Dicho y hecho: el lunes por la mañana el Patriarcado y la Custodia de Tierra Santa explicaban que se había acordado asegurar el acceso al Santo Sepulcro a los representantes de las Iglesias para las celebraciones. Serán sin pueblo y con «solo diez miembros del clero», abunda Shomali. Ambas instituciones subrayaban su «esperanza de que se sigan encontrando disposiciones adecuadas» para permitir la oración en los lugares de culto de «todas las religiones». 

Esa tarde, la Santa Sede informaba de que el secretario de Estado, cardenal Parolin, se había reunido con el embajador israelí ante la Santa Sede, Yaron Sideman, para abordar el «lamentable incidente» y el acuerdo. El martes, en una rueda de prensa, Ielpo celebró que, en coordinación con la Iglesia, Israel hubiera encontrado «soluciones apropiadas» para cumplir su «responsabilidad» de «asegurar en todo momento» que prosiga la oración en los Santos Lugares y expresó su deseo de «mirar adelante».

«Jesús llora»
Tras no poder acceder al Santo Sepulcro Pizzaballa presidió una oración por la paz en Dominus Flevit.

El Domingo de Ramos por la tarde, en una oración por la paz desde la iglesia del Dominus Flevit (que conmemora el llanto de Jesús sobre Jerusalén, en la imagen), el cardenal Pizzaballa lamentó que «la guerra ha interrumpido nuestro viaje festivo». «Hoy Jesús llora una vez más sobre Jerusalén», ciudad que es «signo tanto de esperanza como de dolor»; sobre «esta Tierra Santa, aún incapaz de reconocer el don de la paz» y «por todas las víctimas de una guerra que parece sin fin». Recordando la confesión de fe del centurión, un soldado, tras morir Jesús, subrayó que «descubre que el verdadero poder no está en la violencia, sino en la vida libremente entregada». De ella nace asimismo una paz que «no es un frágil acuerdo entre enemigos».