Las preasambleas, signo de unidad de cara a CONVIVIUM - Alfa y Omega

Las preasambleas, signo de unidad de cara a CONVIVIUM

Los 1.500 sacerdotes convocados a CONVIVIUM se están reuniendo desde el pasado lunes en encuentros previos por franjas de edad de ordenación para trabajar los temas que se llevarán a la asamblea presbiteral

Begoña Aragoneses
Sacerdotes reunidos en grupo durante la primera preasamblea en el Seminario Conciliar de Madrid.
Sacerdotes reunidos en grupo durante la primera preasamblea en el Seminario Conciliar de Madrid. Foto: Archimadrid / Javier Ramírez.

Cercanía, generosidad, entrega, sencillez, acompañantes en la vida… El sacerdote madrileño es querido por la diócesis. Percibido como un hombre fiel a su vocación, instrumento vivo del Buen Pastor, supone un referente espiritual, testimonio de discípulo de Cristo. Tiene deseo de hacer comunidad y cuida la vida sacramental y la Eucaristía, aunque sus homilías deberían ser más cortas, bien preparadas y aterrizadas en la realidad concreta. Junto a ello, los fieles advierten en sus curas soledad y una carga excesiva de trabajos burocráticos y administrativos que podrían ser delegados en los laicos; un activismo que les resta espacio para la oración y la acción pastoral y les lleva al cansancio, al agotamiento físico, espiritual y anímico. Por eso, hay que cuidarlos, fundamentalmente con la oración. Además, sobrevuela la sombra del clericalismo y la necesidad de explicar bien la sinodalidad.

Sacerdotes reunidos en grupo durante la primera preasamblea en el Seminario Conciliar de Madrid.
Sacerdotes reunidos en grupo durante la primera preasamblea en el Seminario Conciliar de Madrid. Foto: Archimadrid / Javier Ramírez.

Todos estos asuntos —y otros muchos resumidos en un documento de 50 páginas— se están tratando con intensidad y seriedad en las preasambleas presbiterales que desde este lunes, 12 de enero, se llevan a cabo en el Seminario Conciliar de Madrid como preparación a la gran asamblea presbiteral CONVIVIUM del 9 y 10 de febrero. En ellas participan los sacerdotes de la diócesis, distribuidos por franjas de edad de ordenación. Entre todos irán perfilando los temas centrales que se llevarán a CONVIVIUM, donde están convocados los sacerdotes de la diócesis con encargo pastoral, más de 1.500. El equipo de CONVIVIUM ha elaborado este documento con las respuestas que se han ido facilitando desde antes de Navidad después de trabajos de reflexión llevados a cabo por más de 140 parroquias de la diócesis a través de sus consejos pastorales, más de 35 arciprestazgos, 52 grupos de los Encuentros para la Misión por Vicarías (reuniones mensuales de sacerdotes), 53 comunidades de vida consagrada y más de 60 grupos de otras realidades eclesiales. Superan los 300, a los que se suman las aportaciones personales de sacerdotes. «Estamos sorprendidos por la cantidad de respuestas de tantos ámbitos», comenta para Alfa y Omega Fausto Calvo, párroco de Santa Teresa Benedicta de la Cruz y miembro del equipo organizador de la asamblea, dependiente de la Vicaría del Clero. «Ha habido mucho interés, y esto en sí mismo es algo bueno».

Los temas que han salido en estas respuestas han sido «muy variados y muy interesantes». De ellos, Calvo destaca, en primer lugar, «la necesidad de que el sacerdote se dedique a ser sacerdote» y «que todo lo que sea de gestión de la parroquia pueda recaer en otras personas». En este camino sinodal, aclara, es importante para la comunidad cristiana «que el sacerdote tenga su función, y hay asuntos a los que dedicamos demasiado tiempo y se nos van las energías». De hecho, el cansancio, el agobio, la falta de tiempo o el desánimo con cuestiones que han salido con frecuencia en las respuestas de estos grupos.

Claves
  • Las preasambleas se desarrollarán hasta el miércoles 28 de enero, en días diferentes, agrupando a los sacerdotes por fecha de ordenación porque viven un momento sacerdotal parecido. Son una ocasión bonita de reencuentro entre ellos y con el seminario.
  • Se empieza en todas ellas con un momento de oración tranquila y después, bajo el método de la conversación en el Espíritu, se reúnen en grupos reducidos para trabajar los grandes ejes del documento resumen de las respuestas dadas en los trabajos previos.
  • Estos ejes de los trabajos en grupo en las preasambleas son los siguientes: cansancio del sacerdote y soledad; sobrecarga administrativa; relación entre los sacerdotes y con el obispo; y la revisión de las estructuras que pueden ser un obstáculo para la evangelización.
  • Al finalizar los grupos pequeños se exponen las conclusiones y se votan los temas más relevantes para llevarlos a la asamblea de febrero. Estos encuentros previos garantizan que todos los curas convocados a CONVIVIUM tengan voz y voto ante la cita del mes que viene.

En segundo lugar, se le ha dado mucha relevancia a «todo lo que supone la relación entre nosotros», la fraternidad sacerdotal, de lo que «nos vamos dando más cuenta según vamos cumpliendo años». «La misión que tenemos es compartida —subraya el sacerdote— y a veces podemos pecar de cierto individualismo». Pero esta es una «tarea que repercute en el pueblo de Dios» y en que «podamos vivir nuestra espiritualidad». En este sentido, en las respuestas aparece también lo vital de seguir contando con los sacerdotes mayores, «que igual ya no tienen encaje pastoral, pero sí una sabiduría sacerdotal grande»; y de cuidar y acompañar a los jóvenes.

Precisamente la fraternidad y la unidad sacerdotal resonaron con fuerza en la primera preasamblea, el pasado 12 en el seminario. Ante más de 100 sacerdotes de entre diez y 19 años de ordenación, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, aseguró: «Los curas, si queremos mantener la centralidad de Jesucristo, nos necesitamos unos a otros». Y, ante la proximidad de la asamblea presbiteral, los animó a encontrar «fortaleza y descanso en la unidad; en la Iglesia podemos dar el mensaje de que somos fuertes cuando estamos juntos».