«Las leyes permisivas del aborto son reversibles» - Alfa y Omega

«Las leyes permisivas del aborto son reversibles»

Animados por el Papa y varios obispos, miles de ciudadanos franceses han salido a la calle para protestar por la ampliación del aborto que prepara su Gobierno, y para apoyar la reforma iniciada en España. Miran a nuestro país con esperanza, al ver que es posible dar marcha atrás en la legislación abortista. La nueva ley española llega en un momento clave en Europa: varios países empiezan a restringir el aborto, y el movimiento provida se consolida

María Martínez López
Los españoles Alicia Latorre y Benigno Blanco –segunda y tercero por la izquierda–, en la cabecera de la ‘Marcha por la vida’, el domingo pasado en París
Animados por el Papa y varios obispos, miles de ciudadanos franceses han salido a la calle para protestar por la ampliación del aborto que prepara su Gobierno, y para apoyar la reforma iniciada en España. Miran a nuestro país con esperanza, al ver que es posible dar marcha atrás en la legislación abortista. La nueva ley española llega en un momento clave en Europa: varios países empiezan a restringir el aborto, y el movimiento provida se consolida

París se ha convertido, esta semana, en uno de los principales escenarios en la lucha por la vida del no nacido. 40.000 personas -según los organizadores- salieron a las calles parisinas para participar en la novena Marcha por la vida. Esta Marcha recuerda el aniversario de la ley del aborto francesa, aprobada en 1975. Pero este año, además, la convocatoria coincidía con el inicio de la tramitación parlamentaria de una ampliación del aborto. Todo ello, pocos días antes de la visita del Presidente Hollande al Papa. El proyecto de ley de igualdad entre el hombre y la mujer, que comenzó a debatirse el lunes, permitirá abortar sin que la madre tenga siquiera que alegar, como hasta ahora, que el embarazo le genera angustia. También penalizará los intentos de disuadirla de que aborte.

La movilización contó, como otros años, con un amplio apoyo de la Iglesia: numerosos obispos animaron a sus diocesanos a acudir. Varios de ellos se sumaron a la marcha: el cardenal Philippe Barbain, arzobispo de Lyon y Primado de las Galias, y los obispos de Avignon, Bayona y Beauvais.

El Papa Francisco hizo llegar dos días antes su apoyo. El Nuncio de Su Santidad en Francia, monseñor Luigi Ventura, escribió a los organizadores que «el Papa Francisco, que está informado de vuestra iniciativa a favor del respeto a la vida humana, saluda a los participantes de esta marcha por la vida e, invitándoos a mantener viva vuestra atención sobre este tema tan importante, os recuerda la exhortación que dirigió a Roma en la homilía pronunciada para la Jornada Evangelium Vitae el 16 de junio: Queridos hermanos y hermanas, miremos a Dios como el Dios de la vida, miremos su ley, el mensaje del Evangelio, como un camino de libertad y de vida. ¡El Dios vivo nos hace libres! Digamos Sí al amor y no al egoísmo, digamos Sí a la vida y no a la muerte. (…) En una palabra, digamos sí a Dios que es amor, camino y libertad».

Con los colores de España

Además de protestar por la nueva ley francesa, la Marcha por la vida, de este año, tenía otro objetivo: mostrar su apoyo a España por la reforma del aborto presentada en diciembre por el Gobierno de Mariano Rajoy. Los miles de manifestantes del país vecino salieron a la calle con prendas y carteles rojos y amarillos para celebrar el anteproyecto de ley de protección del no nacido y los derechos de la mujer embarazada. Nuestro país estuvo representado por monseñor Juan Antonio Reig Pla y don Fernando Herrera, Presidente y Vicepresidente de la Subcomisión episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, de la Conferencia Episcopal Española; por los principales líderes del movimiento provida español, que tuvieron la oportunidad de dirigirse a los manifestantes; y por los políticos del PP don Luis Peral, don José Eugenio Azpiroz y don Javier Puente.

Doña Alicia Latorre, Presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida, dedicó gran parte de su intervención a denunciar el aborto eugenésico: «No se puede ver al ser humano que tiene una discapacidad como si él no aportase nada; peor aún, como si su eliminación fuera casi una obligación social. Es hora de que todos los países del mundo reconozcan a todos los seres humanos sin excepción». La eliminación del supuesto de aborto por discapacidad en la nueva ley española ha sido uno de los cambios que ha suscitado más polémica, pero en los últimos días ha recibido la aprobación de entidades como Down España y Autismo España. Esta cuestión tiene también gran protagonismo en el movimiento provida francés, por la influencia del genetista Jerome Lejeune, descubridor de la causa del síndrome de Down y gran defensor de la vida. También intervinieron doña Gádor Joya, portavoz de Derecho a vivir, y don Benigno Blanco, Presidente del Foro Español de la Familia.

Hartazgo del aborto

Los representantes de España en la Marcha por la vida han vuelto a España contentos: «Hemos constatado –explica don Benigno Blanco– algo que ya intuíamos: no sólo en España, sino en Europa en general, empieza a vivirse el hartazgo del aborto que existe en Estados Unidos desde hace años. Después de la aprobación de leyes permisivas, se extendió una cierta aceptación. Pero luego se ha empezado a constatar el daño que produce el aborto, y ha empezado una reacción social. Los franceses ven la situación de España con mucha ilusión, porque comprueban que es posible una marcha atrás, que las leyes permisivas con el aborto son reversibles».

Este parece ser uno de los principales motivos de la furibunda reacción de los proabortistas ante la reforma del aborto: España es el primer país de Europa occidental que ha empezado a dar un paso atrás en la legislación permisiva con el aborto, y con una reforma de bastante alcance. Con todo, no es el único que se ha movido en este sentido. El Presidente del Centro Europeo para la Ley y la Justicia, Grégor Puppinck, al analizar el anteproyecto, lo enmarca dentro de «una tendencia» hacia la reforma, «motivada en parte por una voluntad de sostener la demografía, pero también, probablemente, por un progreso de las conciencias. Creo que la mentalidad puede cambiar en Europa».

El miedo de los abortistas

«¿Hará falta ir a España para proteger [al no nacido]?», se lee en el cartel colocado al mariscal Joseph Gallieni, héroe de la I Guerra Mundial. Foto: ‘Le Salon Beige’
Este experto cita varios ejemplos: en Reino Unido, el verano pasado, un Comité del Parlamento sugirió restringir el aborto eugenésico; en Suiza, una iniciativa legislativa popular ha conseguido más de cien mil firmas para someter a referéndum la financiación pública del aborto; en Rusia, el Gobierno ha aprobado varias medidas de protección de la maternidad, entre ellas la prohibición de la publicidad del aborto; en Polonia, se están tramitando nuevos límites a una ley ya restrictiva; en Lituania, el Parlamento está estudiando la abolición del aborto bajo demanda; en Hungría, la Constitución vigente desde 2012 reconoce el derecho a la vida desde la concepción; y, por último, en Noruega, se está tramitando prohibir todos los abortos por encima de las 22 semanas.

Los socialistas temen que, «si la reforma sigue adelante en España, otros países podrían percibirlo como un signo de aliento» para reformar sus propias leyes. Lo reconoció, la semana pasada, don Hannes Swoboda, Presidente de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento europeo. Esta cámara acogió, el jueves pasado, un intenso debate sobre la reforma española propiciado por el PSOE, a pesar de que el aborto es competencia de los Estados miembros. Tuvo que recordarlo la Comisión Europea, y ya es el tercer recordatorio de este tipo que ha salido de las instituciones europeas en pocos meses.

Mantener vivo el debate

«Europa no tiene derecho a presionar al Gobierno para que dé marcha atrás. Todo lo demás es propaganda política», asegura doña Maria Nonn, experta que lleva 20 años trabajando en cuestiones de familia y vida, dentro de las instituciones de la Unión Europea. Pero, para los defensores de la vida, esta europeización de la polémica es positiva: «Es muy importante que siempre se mantenga vivo el debate –opina don Carlos Cremades, Vicepresidente del Foro Español de la Familia–. Los provida no podemos dormirnos, sino seguir concienciando de que el statu quo tiene que cambiar. Espero que esta ley sirva para aumentar el debate a nivel europeo», empezando por que el Partido Popular lo defienda ante sus colegas europeos.

Momento clave para los provida

Tras 15 años en contacto con entidades provida de otros países, Cremades apunta que la reforma española llega en un momento muy importante: justo tras el éxito obtenido por la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) Uno de nosotros, que el año pasado consiguió 1,8 millones de firmas en defensa del embrión humano. «Va a ser un aldabonazo para las instituciones europeas. Las Iniciativas Ciudadanas Europeas se crearon porque se veía que había un divorcio entre los ciudadanos y la labor de los europarlamentarios». De las primeras 35 ICE puestas en marcha, sólo cuatro han conseguido el mínimo de firmas, y la que obtuvo más fue, precisamente, Uno de nosotros. Será difícil –opina– que la UE siga manteniendo que pretende acortar distancias entre la sociedad y las instituciones europeas si se rechaza esta petición.

La ICE también ha supuesto la consolidación del movimiento provida europeo. «Hasta ahora –explica este experto–, la coordinación era muy puntual y no había una estructura fija». Poner en marcha Uno de nosotros ha dado lugar a un trabajo conjunto que no podía desaprovecharse: «A lo largo de 2014, se va a constituir una Federación europea de movimientos provida, con personalidad jurídica. Creo que es muy positivo que vaya a haber una plataforma que aglutine a estos movimientos, y que cuente con el aval» de casi dos millones de firmas.

El siglo XXI superará el aborto

Maria Nonn coincide en que la situación del movimiento provida en Europa es «mejor que nunca. Uno de nosotros mostró que, en la población, hay un gran interés» por la protección del no nacido. Que este movimiento se fortalezca puede influir en el equilibrio de fuerzas en las instituciones europeas, donde los defensores de la vida se enfrentan a «lobbies privados muy bien financiados, con profesionales asalariados y una agenda muy específica que influye en las políticas europeas a todos los niveles».

En este contexto, puede haber derrotas puntuales. Pero, aunque en Francia u otros lugares «se saquen adelante leyes como la del matrimonio homosexual, o se permitan más abortos, sólo se va a lograr que cada vez haya más gente que se pronuncie a favor de la vida y la familia. Esto lo iremos viendo según los ritmos de otros países, por lo que he podido percibir este fin de semana en sus representantes. El siglo XXI va a ser el de la superación del aborto».

María Martínez López