La violencia en Haití obliga a desalojar el hogar infantil donde fueron secuestradas ocho personas
260 niños, entre ellos 58 con discapacidad, han sido trasladados a otro edificio de la ONG Nuestros Pequeños Hermanos. La entidad tuvo que meter a 36 en una única ambulancia porque era el medio más seguro
«Imagínese, 36 niños en una ambulancia», señala Xavier Adsara, responsable en España de la ONG Nuestros Pequeños Hermanos. Es quizá el detalle más dramático del desalojo forzado de los 260 menores que atiende la entidad en el hogar Santa Elena, en Kenscoff, al oeste de Puerto Príncipe.
Se trata de la misma casa donde el 3 de agosto fueron secuestradas ocho personas. Fueron liberadas a finales del mismo mes. Entre ellas estaba la misionera irlandesa Gena Heraty y un niño de 3 años.
Ahora, «por orden de la Policía, hemos evacuado nuestro hogar y nos hemos trasladado a Tabarre», ha anunciado la entidad. El traslado se produjo «a la carrera», abunda Adsara en declaraciones a Alfa y Omega. La decisión de que 36 niños viajaran hacinados en una ambulancia se tomó porque el vehículo, que lleva su logo para identificarlos, «es el medio terrestre más seguro en estos momentos».
Entre los 260 chicos, hay 58 con discapacidad. La entidad señala el «enorme esfuerzo logístico» para obtener colchones, medicinas, transporte o alimentos. Sin embargo, «a pesar de las extremas dificultades no los vamos a abandonar. Ni podemos, ni queremos».
Una de las últimas muestras de la violencia que golpea a Haití es el asesinato de al menos 42 personas el 11 de septiembre a 40 kilómetros al norte de Puerto Príncipe, informa EFE. Se atribuye a la coalición armada Viv Ansanm. En este contexto, cada vez surgen más grupos de autodefensa, también armados. Esto ha llevado a que el Consejo de Seguridad de la ONU esté debatiendo transformar la actual Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) de Haití en una Fuerza de Represión de las Bandas (FRG), dotada de un mandato reforzado para combatir las pandillas. La semana pasada, la OEA apoyó la reforma.
Adsara recuerda, a este respecto, las palabras de Heraty tras ser liberada hace apenas unas semanas, después de casi un mes de secuestro: «Esta es mi familia y mi compromiso. Cuando enfrentas la oscuridad, la única respuesta es multiplicar la luz». Les decía además que «los secuestradores nos robaron un mes de vida, pero no les daré ni un segundo más».
El responsable de la entidad en España señala también un dato curioso que da idea de la gran labor que hacía el hogar Santa Elena: el actual director de la ONG en Haití, Kenson Kaas, fue él mismo un niño que creció en esta casa. Además de esta labor ordinaria de apoyo a la infancia, el proyecto también ha tenido que implicarse en ofrecer ayuda humanitaria de emergencia en el contexto de la grave crisis de violencia que vive Haití desde hace años, ejercida por bandas.
Así, en febrero tuvieron que acoger a 400 personas desplazadas por la acción de los grupos armados en la capital. «Las atendieron durante un tiempo. Cuando las cosas se calmaron unos regresaron a sus casas; no tenían otra opción. Otros decidieron abandonar la zona para buscar refugio fuera de Puerto Príncipe».