La Secretaría General del Sínodo sobre el papel de las mujeres

La Secretaría General del Sínodo se pronuncia sobre el papel de las mujeres en la Iglesia

La Secretaría General del Sínodo publica el informe final sobre esta cuestión y habla de «ministerios no instituidos ritualmente para laicas y laicos»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Los participantes en el último Sínodo también reflexionaron sobre la mujer en la Iglesia. Foto: CNS.
Los participantes en el último Sínodo también reflexionaron sobre la mujer en la Iglesia. Foto: CNS.

La Secretaría General del Sínodo ha publicado este martes el tercer informe final del grupo de estudio sobre la participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la Iglesia. 

En la síntesis del informe difundida en su página web destaca que la reflexión sobre la participación de las mujeres en la vida eclesial «no puede prescindir de considerar lo masculino y lo femenino juntos, como parte de una misma misión, en un contexto eclesiológico de comunión». Luego recuerda la exhortación Evangelii gaudium del Papa Francisco cuando dijo que «la configuración del sacerdote con Cristo Cabeza no implica una exaltación que lo coloque por encima del resto»; y que «la clave de la autoridad de la jerarquía no es el poder entendido como dominio, sino como servicio al pueblo». 

En este sentido, el organismo sinodal rescata también la carta de san Juan Pablo II Mulieris dignitatem al subrayar que «aunque la Iglesia posee una estructura jerárquica, sin embargo esta estructura está ordenada totalmente a la santidad de los miembros del Cuerpo místico de Cristo». 

Para la Secretaría General del Sínodo, «estas afirmaciones magisteriales tienen consecuencias concretas para la vida eclesial». Concretamente, «redefinir estos ámbitos de competencia podría abrir el camino al reconocimiento de nuevos espacios de responsabilidad para las mujeres en la Iglesia», señala la síntesis publicada este martes. En este contexto, «se abre la posibilidad de nuevos ministerios, también para el liderazgo de comunidades, para las laicas y los laicos, las religiosas y los religiosos». 

Una dimensión carismática 

A continuación, el texto analiza la «dimensión carismática» de las mujeres en la Iglesia, y reconoce junto al Documento final del Sínodo que junto a los ministerios conocidos están los «ministerios no instituidos ritualmente, pero ejercidos con estabilidad». Se trata de una posibilidad ya reconocida por san Juan Pablo II en Novo Millennio ineunte: «junto con el ministerio ordenado, pueden florecer otros ministerios, instituidos o simplemente reconocidos, para el bien de toda la comunidad, atendiéndola en sus múltiples necesidades», escribía el Papa polaco.  

Se trataría así de «servicios no instituidos ritualmente», que responderían a una «verdadera necesidad» del pueblo de Dios y no «a la simple realización de un deseo personal», matiza el organismo sinodal. 

Por lo tanto, «hay que pensar que, allí donde hay una necesidad de evangelización, el Espíritu ya confiere a alguien un carisma para responder a ella», recuerda el texto postsinodal. Por otra parte, «permanecer únicamente en el camino de la vida ministerial instituida, en lo que se refiere a la participación de las mujeres en la dirección de la Iglesia, nos encierra y nos empobrece», lamenta asimismo.  

Un momento del último Sínodo de los Obispos. Foto: Vatican News.
Un momento del último Sínodo de los Obispos. Foto: Vatican News.

Fecundidad de las mujeres

La síntesis valora asimismo que «este camino ministerial solo podría involucrar a algunas mujeres con ciertas características, capacidades y estilos más vinculados a una forma de ser y actuar», pero no resuelve «la necesidad de promover la posible fecundidad de todas las mujeres para la vida de la Iglesia», señala el texto.  

De este modo, «los carismas tienen una mayor presencia capilar que permite llegar allí donde las estructuras habituales no tienen capacidad de penetrar». Por tanto, «no son una realidad subjetiva y marginal, sino un don objetivo frente a tantas necesidades urgentes de la gente que normalmente no son satisfechas por las vías estructurales de la Iglesia», concluye la síntesis.