La reflexión más agustiniana del Papa y qué tiene que ver con la resurrección de Lázaro

La reflexión más agustiniana del Papa y qué tiene que ver con la resurrección de Lázaro

«La muerte y el dolor provocados por las guerras son un escándalo para toda la familia humana», ha afirmado León XIV antes de pedir «perseverar en la oración» por la paz, «diálogo sincero» y respeto a la dignidad de cada persona

María Martínez López
Los fieles escuchan la reflexión del Papa sobre Lázaro bajo paraguas en la plaza de San Pedro. Foto: Vatican Media.
Los fieles escuchan al Papa bajo paraguas en la plaza de San Pedro. Foto: Vatican Media.

En un tono netamente agustiniano, el León XIV ha recordado este domingo que «nada de lo creado puede saciar nuestra sed interior, porque estamos hechos para Dios, y no encontramos paz hasta que descansamos en Él». En su reflexión sobre la resurrección de Lázaro antes del rezo del ángelus, el Santo Padre ha invitado a ver cómo el mundo parece buscar constantemente novedades y cambios. Lo hace incluso a expensas de sacrificar cosas importantes como el tiempo, las energías, los valores o los afectos.

El Pontífice ha atribuido esta actitud a la creencia de que la fama, los bienes materiales, el entretenimiento o las relaciones pasajeras pueden satisfacer nuestro corazón o hacernos inmortales. Es «el síntoma de una necesidad de infinito que cada uno de nosotros lleva dentro, pero cuya respuesta no puede depositarse en lo efímero». En estos «lugares no hay vida, sino solo desorientación, insatisfacción y soledad».

León XIV saluda durante el ángelus. Foto: Vatican Media.
León XIV saluda durante el ángelus. Foto: Vatican Media.

León XIV ha ofrecido esta reflexión a los fieles que se congregaban bajo la lluvia en la plaza de San Pedro a la luz del texto del Evangelio que se proclama este domingo: la resurrección de Lázaro. Se trata de un pasaje que habla de la victoria de Cristo sobre la muerte y del don de la vida eterna que recibimos en el Bautismo.

Este milagro de Jesús «nos invita a ponernos a la escucha de esa profunda necesidad» del corazón humano. Es además una llamada a, «con la fuerza del Espíritu Santo, liberar nuestros corazones de hábitos, condicionamientos y formas de pensar que, como grandes piedras, nos encierran en los sepulcros del egoísmo, el materialismo, la violencia y la superficialidad».

¿Por qué Lázaro antes de Semana Santa?

Desde nuestro encierro, como Lázaro, oímos que «Jesús también a nosotros nos grita: “¡Sal afuera!”». Él nos dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre». Así nos anima «a salir, renovados por su gracia, de esos espacios angostos, para caminar en la luz del amor, como mujeres y hombres nuevos, capaces de esperar y amar según el modelo de su caridad infinita, sin cálculos y sin límites».

Con este texto, ha señalado el Papa, la liturgia nos invita a revivir, a la luz de la inminente celebración de la Semana Santa, los acontecimientos de la Pasión del Señor —la entrada en Jerusalén, la última cena, el juicio, la crucifixión, el entierro— para percibir su sentido más auténtico y abrirnos al don de la gracia que contiene. «Es en Cristo Resucitado, que vence a la muerte y que vive en nosotros por la gracia del Bautismo, en quien estos acontecimientos encuentran su culmen, para nuestra salvación y plenitud de vida».

Por último, el Santo Padre ha invocado la intercesión de la Virgen María para que nos ayude a vivir la Semana Santa «con su fe, con su confianza, con su fidelidad». Y le ha pedido «que también en nosotros se renueve cada día la experiencia luminosa del encuentro con su Hijo resucitado».

Nuevo llamamiento a la paz

Después del rezo de la oración mariana, el Pontífice ha subrayado su «consternación» por la situación en Oriente Medio y «en otras regiones del mundo laceradas por la guerra y la violencia». Y ha afirmado que «no podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de tantas personas víctimas inocentes de tantos conflictos, lo que hiere a toda la humanidad».

«La muerte y el dolor provocados por estas guerras son un escándalo para toda la familia humana y un grito hacia Dios», ha denunciado. Por ello, ha insistido «con fuerza» en un renovado «llamamiento a perseverar en la oración para que cesen las hostilidades y se abran finalmente caminos de paz basados en el diálogo sincero y en el respeto de la dignidad de cada persona humana».

En sus palabras finales, León XIV ha celebrado la celebración del maratón de Roma. «Esto es un signo de esperanza», ha asegurado. «Que el deporte pueda trazar senderos de paz, inclusión social y espiritualidad». Dentro de sus saludos a los diversos peregrinos, ha citado la presencia de un grupo de la diócesis española de Córdoba.