La «realidad ciega» de los temporeros de Huelva

En lo que va de año, tres incendios en asentamientos chabolistas de temporeros en Huelva han puesto sobre la mesa la precaria situación de estos trabajadores temporales, que malviven sin electricidad, saneamientos, ni agua corriente. En los últimos meses, Cáritas Huelva ha llevado a cabo más de 5.600 actuaciones para auxiliarlos, y denuncia que la Administración y la sociedad «miren para otro lado ante este problema humanitario»

José Antonio Méndez
Un asentamiento en Moguer

En lo que va de año, tres incendios en asentamientos chabolistas de temporeros en Huelva han puesto sobre la mesa la precaria situación de estos trabajadores temporales, que malviven sin electricidad, saneamientos, ni agua corriente. En los últimos meses, Cáritas Huelva ha llevado a cabo más de 5.600 actuaciones para auxiliarlos, y denuncia que la Administración y la sociedad «miren para otro lado ante este problema humanitario»

«Los asentamientos de temporeros en la provincia de Huelva son una realidad ciega. Muchos la ignoran, pero no podemos olvidar que miles de personas viven ahí, ya de forma casi permanente, por lo que nuestra labor se centra en dar ojos a la sociedad y dar luz a un problema que poco a poco se va agudizando más». Ésta es la denuncia de Cáritas Huelva, tras el último incendio que ha arrasado un asentamiento chabolista de trabajadores temporeros en Palos de la Frontera, y que ha dejado a varias familias en una desprotección prácticamente absoluta.

Trabajadores en la indigencia

Como explica Raúl Vega, portavoz de Cáritas Huelva, en lo que va de año se han producido ya tres incendios en los asentamientos de Palos de la Frontera y de Lepe, «en los que no ha habido que lamentar pérdidas humanas, pero que sí han afectado a unas 70 personas, que se han quedado en la más absoluta de las indigencias, ya que han perdido lo poco que tenían». En toda la diócesis, Cáritas ha contabilizado 1.957 temporeros, de los cuales más del 96% son inmigrantes. Con ellos ha realizado ya 5.607 actuaciones destinadas «a cubrir sus necesidades básicas de comida, ropa y alojamiento». Y, como señala Vega, «una vez más nos han dado una lección de que se puede vivir con poco, ya que ellos mismos se han realojado en las chabolas disponibles y han compartido lo poco que tienen para vivir».

De este modo, el fuego de estos tres incendios ha puesto a la luz «las precarias condiciones en que viven muchas personas que acuden a la campaña agrícola en el campo onubense, un fenómeno que viene registrándose desde hace más de una década, y ante el cual no se terminan de poner soluciones. Esto no puede ser una realidad ciega, porque estas personas están cerca de nosotros y no podemos mirar a otro lado ni dejar de escucharlas», denuncia Raúl Vega.

Duchas, dotación sanitaria…

Para dar respuesta a esta situación, Cáritas Huelva ha comenzado una campaña destinada a denunciar públicamente «la injusticia de los asentamientos de temporeros», con la que la ONG de la Iglesia reclama «una mayor implicación de las Administraciones competentes para buscar una solución real a este problema».

Estas «soluciones reales» pasan por la puesta en marcha «de una red de recursos en todas las zonas agrícolas de Huelva, que permita a los trabajadores temporeros no verse obligados a vivir en asentamientos que no disponen de ningún tipo de servicios», y que responda a sus «necesidades de atención social, salud y educación: duchas, ampliación en la dotación sanitaria, programas de ayuda y mediación al alquiler de viviendas que ofrezcan una alternativa a las chabolas…» Además, y puesto que se trata de «personas que se desplazan para trabajar en nuestros campos», Cáritas reclama que se cree «una mesa intersectorial en la que la Administración, los sindicatos, la patronal, las organizaciones sociales y los propios afectados busquen y aporten todo lo posible en la solución de este problema humanitario».

José Antonio Méndez