La primera Semana Santa de León XIV - Alfa y Omega

La primera Semana Santa de León XIV

Se hace necesario el silencio para aprender las lecciones de Jesús desde la cruz. Presiento que el Papa ha preparado con especial cuidado su primer Triduo, en que sus palabras nos ayudarán a encontrar sentido a estos días oscuros

Eva Fernández
El Papa León XIV sostiene una rama de palma mientras celebra la Misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 29 de marzo de 2026.
Foto: CNS / Lola Gómez.

La Semana Santa irrumpe en el calendario para invitarnos a detenernos, a mirar dentro. Se hace necesario el silencio para aprender las lecciones de Jesús desde la cruz. El Domingo de Ramos, León XIV marcó las coordenadas de su primera Semana Santa invitándonos a colocar al «Rey de la Paz» en el centro: «Mientras Jesús recorre el camino de la cruz, nos ponemos detrás de Él y seguimos sus pasos. […] Contemplamos su pasión por la humanidad, su corazón que se rompe, su vida que se convierte en un regalo de amor». Presiento que ha preparado con especial cuidado su primer Triduo, en que sus palabras nos ayudarán a encontrar sentido a estos días oscuros. Jesús murió en la cruz también para que pudiéramos sobrellevar las nuestras: «En sus llagas vemos las heridas de tantos. En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, carecen de esperanza, están enfermos» o «solos». Sobre todo, «el gemido de dolor» de cada uno de los «oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra».

La Semana Santa llega para poner luz en las estancias más oscuras de nuestra vida, para descubrir todo lo que conviene reordenar. Un tiempo de mirar más a Dios siguiendo de cerca la agenda del Papa. El Jueves Santo por la mañana presidirá, en la basílica de San Pedro, la Misa Crismal, en la que se bendicen los óleos que se utilizan en los sacramentos. Por la tarde tendrá lugar la Misa en la Cena del Señor, con el lavatorio de pies, en San Juan de Letrán. El Viernes Santo nos invita a presenciar, como testigos, la muerte del Señor durante la liturgia de la Pasión, en San Pedro. Por la noche será uno de los actos más emblemáticos: el vía crucis desde el Coliseo. Desde esa cruz, hincada en el abismo más profundo de la historia, Cristo simboliza todas las muertes de nuestro tiempo. Lo escucharemos: muertes de niños en guerras que no son suyas, por hambre en un mundo que desperdicia comida, muertos en Tierra Santa, Ucrania, Congo, Sudán del Sur. Muertos sin nombre que ni siquiera aparecen en los registros. El Sábado Santo, en la Vigilia Pascual, bautizará a un grupo de catecúmenos y el Domingo de Resurrección celebrará la Misa de Pascua e impartirá la bendición urbi et orbi. Tanto él como nosotros recordaremos la última de Francisco, a escasas horas de dejar este mundo para celebrar la Pascua con el Padre. Las llagas de Cristo resucitado nos adentran en el misterio de la misericordia divina que siempre espera y perdona, porque siempre ama. En esta primera Semana Santa de León, recordemos su consejo al inicio de la Cuaresma: saboreemos estos días con calma. No nos dejemos atrapar por la velocidad que nos impide desbrozar lo secundario de lo realmente importante.