La Policía israelí impide a Pizzaballa y el custodio de Tierra Santa celebrar el Domingo de Ramos - Alfa y Omega

La Policía israelí impide a Pizzaballa y el custodio de Tierra Santa celebrar el Domingo de Ramos

Se dirigían «en forma privada» a la basílica del Santo Sepulcro, pero aun así les impidieron entrar. «Esta es la primera vez en siglos» que sucede algo así, denuncian

Rodrigo Moreno Quicios
Fachada exterior de la basílica del Santo Sepulcro. Foto: Wikipedia

El patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, y el custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, no han podido acceder este Domingo de Ramos para celebrar Misa en la la basílica del Santo Sepulcro porque la Policía israelí se lo ha impedido. En consecuencia, han emitido un comunicado en el que han definido esta decisión como «una medida manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada».

En su mensaje, denuncian que ambos fueron detenidos en su camino al templo «mientras procedían en forma privada y sin ninguna característica de procesión o acto ceremonial» y se vieron obligados a regresar a sus domicilios. El comunicado destaca que esta es «la primera vez en siglos» que a los responsables eclesiásticos se les «impide celebrar la Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro».

El Domingo de Ramos de 2023. En el centro, el cardenal Pierbattista Pizzaballa. Foto: OSV News/Debbie Hill

Igualmente califican la decisión como «apresurada y fundamentalmente errónea, viciada por consideraciones impropias». Y denuncian que «representa un grave alejamiento de los principios fundamentales de razonabilidad, libertad de culto y respeto del Statu Quo».

Un «grave precedente»

El comunicado insiste en que este «grave precedente» ignora «la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, miran a Jerusalén». Y recuerdan que, desde el inicio de los atentados yihadistas de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la respuesta desproporcionada del Estado de Israel, las autoridades eclesiásticas han actuado «con plena responsabilidad» y adaptándose a las limitaciones impuestas.

Entre esas limitaciones que obedecieron, destacan que «los encuentros públicos han sido anulados, la participación ha sido prohibida y se han tomado disposiciones para transmitir las celebraciones a cientos de millones de fieles en todo el mundo». Pero la imposibilidad de celebrar la liturgia en el Santo Sepulcro en uno de los días centrales del calendario cristiano supone un escollo muy difícil para las relaciones. Por ese motivo, Pizzaballa e Ielpo «expresan su profundo pesar a los fieles cristianos en Tierra Santa y en todo el mundo».

Obstáculos también para las alternativas

Como alternativa, el Patriarcado había previsto un acto distinto para la jornada. El cardenal Pizzaballa habría presidido si no una oración por la paz desde el santuario del Dominus Flevit, en el Monte de los Olivos, con una bendición final sobre Jerusalén. Sin embargo, el contexto de seguridad ha condicionado también este evento. No se permitirá la presencia de prensa y la cobertura se limitará a un pool de la agencia Reuters.

Francesco Ielpo, a la izquierda, es el custodio de Tierra Santa. A la derecha, William E. Lori of Baltimore, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, durante una visita pastoral el año pasado. Foto: OSV News/George Jaraiseh, courtesy CNEWA

Las restricciones afectan igualmente a otras celebraciones. En los días previos ya se había cancelado la tradicional procesión del Domingo de Ramos entre el Monte de los Olivos y Jerusalén. En ese contexto, el propio Pizzaballa había advertido de que «a la dureza de este tiempo de guerra, que nos involucra a todos, se añade hoy también la de no poder celebrar dignamente y juntos la Pascua». Lo que ha definido como «una herida» que se suma «a tantas otras infligidas por el conflicto». Con todo, ha concluido que «ninguna oscuridad, ni siquiera la de la guerra, puede tener la última palabra».