La pandemia deja una huella social con más exclusión y desigualdad - Alfa y Omega

La pandemia deja una huella social con más exclusión y desigualdad

Según constata Cáritas en el informe Evolución de la cohesión social y consecuencias de la COVID-19 en España, la precariedad laboral se ha duplicado y alcanza a casi dos millones de hogares

Fran Otero
Cáritas ha presentado la primera radiografía social completa de la crisis. Foto: Fundación Foessa.

«La crisis de la COVID-19 nos deja una profunda huella social que se concreta en un aumento de las desigualdades sociales y de la exclusión social». Esta es la principal conclusión del informe Evolución de la cohesión social y consecuencias de la COVID-19 en España, presentado el martes por Cáritas Española y la Fundación Foessa.

A través de una encuesta en 7.000 hogares, el estudio pone de manifiesto, por ejemplo, que se ha producido «un empeoramiento de las condiciones de trabajo» –la precariedad laboral se ha duplicado y alcanza a dos millones de hogares– y que ha crecido el porcentaje en situación de carencia material severa (del 4,7 al 7 %) o en exclusión severa (del 8,6 al 12,7 %). La vivienda y el empleo son los factores que más peso tienen en esta situación, aunque la pandemia ha agravado también las relaciones sociales.

«Se ha producido un empeoramiento de las condiciones de trabajo que genera trabajadores pobres y trabajadores más pobres y menos realizados personal y socialmente», ha explicado Raúl Flores, coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas y secretario técnico de Foessa.

2

millones de familias tienen a todas las personas en paro

1,8

millones de hogares viven la brecha digital de manera cotidiana

2,7

millones de jóvenes afectados por procesos de exclusión social

Sobre esta misma cuestión, la crisis ha provocado que en 800.000 familias el sustentador del hogar esté en paro de larga duración y que casi dos millones de núcleos familiares tenga a todas las personas activas en paro. Teniendo en cuesta esta realidad, la diferencia entre la renta entre la población con más y menos ingresos ha aumentado un 25 %, incremento superior al registrado durante la crisis de 2008.

«Uno de los aspectos diferenciales de esta crisis es la profundización de la brecha de desigualdad en nuestra sociedad, donde los grandes damnificados son las personas y familias más frágiles y desfavorecidas, a quienes no ha llegado las respuestas públicas del denominado escudo social», ha manifestado Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas Española.

Brecha digital, nuevo analfabetismo

La investigación considera, además, que la brecha digital «es el nuevo analfabetismo del siglo XXI». Su impacto puede ser determinante para una familia. Así, 1,8 millones de hogares viven la brecha digital de manera cotidiana, especialmente aquellos conformados solo por personas mayores de 65 años, mientras que el 17 % en exclusión severa manifiesta haber perdido oportunidades por no tener internet.

Los efectos son diferentes en función del sexo –la exclusión crece más del doble en los hogares cuya figura de referencia es la mujer–, la edad –hay 2,7 millones de jóvenes afectados por exclusión social intensa– o el territorio donde vivan. Al hilo de esta última cuestión, Cataluña, Canarias y Andalucía tienen más problemas sociales.

La población migrante también ha sufrido con mayor intensidad los efectos de esta crisis, tanto a nivel sanitario –la tasa de incidencia es tres puntos superior– como social. Según el informe, el 50,3 % de los hogares con extranjeros están en situación de exclusión social en 2021

Finalmente, Cáritas reconoce el esfuerzo de las administraciones públicas para hacer frente a los efectos de la pandemia, pero pide más agilidad y «una revisión del modelo de estado del bienestar». En concreto, pide que se mantengan de forma estable las medidas provisionales tomados en materia de salud, vivienda o protección social; que se mejore la cobertura del Ingreso Mínimo Vital; que se refuerce el sistema público de salud; se ponga en marcha política frente a la exclusión residencial; y se supere la brecha educativa provocada por el apagón digital.