La Palabra de Dios en Cascorro - Alfa y Omega

Viernes noche. El Teatro Pavón, en plena plaza de Cascorro, epicentro del Madrid castizo y moderno —una maravillosa contradicción—, estaba lleno hasta los topes para disfrutar, durante casi tres horas, del musical que Antonio Banderas ha traído hasta la capital. Era la segunda sesión y no había un asiento libre. Y, ojo, a nadie engaña. Un libreto que se estrenó hace 50 años, que revisó Emilio Aragón hace cuatro y que ahora ha relanzado el actor malagueño desde su tierra natal, Godspell habla de la Palabra de Dios desde el lenguaje del hombre de hoy. Con sus cantos, su ropa de calle, sus colores, su arte circense. Pero allí se dan las bienaventuranzas. Se combate el mal contra el bien. Se recrea al hijo pródigo. Se crucifica a Jesús. No hay lugar a error. Dice el propio Banderas en estas páginas que el mensaje es universal: el de formar comunidad, el de amar al prójimo; eso no pasa de moda nunca y cada vez es más necesario. Yo iría un paso más allá: no es únicamente un anhelo de entendernos como seres sociales, sino de trascendencia. Insertos en los comentarios sobre el famoso «giro católico», la realidad es que el ser humano siempre tiene sed. Hace 70 años en EE. UU. y hace tres días en Cascorro.