La Navidad vuelve a Belén: tambores, juegos de luces...

La Navidad vuelve a Belén: tambores, juegos de luces y la basílica de la Natividad a rebosar

Después de dos años de celebraciones mínimas, a causa de la guerra, la Navidad vuelve a Belén. «Cada gesto de reconciliación se convierte en un lugar donde la paz de Dios se hace carne», dijo el cardenal Pizzaballa durante la celebración

José Calderero de Aldecoa
Pizzaballa en la basílica de la Natividad.
Pizzaballa en la basílica de la Natividad. Foto: OSV / Mussa Qawasma, vía Reuters.

Uno de los lugares más señalados para celebrar la Navidad es Belén, donde hace 2025 años nació Jesús un 25 de diciembre. En el lugar exacto donde ocurrió tan señalado acontecimiento, en la basílica de la Natividad, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, presidió la Misa del Gallo, a la que asistieron «muchísimos fieles», tantos «como no se veía desde el comienzo de la guerra en Gaza en octubre de 2023», ha destacado Vatican News, que ha mandado un periodista, Jean-Charles Putzolu, en calidad de enviado especial a Belén.

Precisamente Gaza fue uno de los temas nucleares de la homilía de Pizzaballa. Recordó las devastaciones que vio con sus propios ojos la semana pasada durante su visita a la parroquia de la Sagrada Familia del padre Gabriel Romanelli, donde todavía se refugian 400 personas a la espera de poder reconstruir sus casas.

«El sufrimiento sigue presente en Gaza. Las familias viven entre los escombros. El futuro es aún frágil e incierto. Las heridas son profundas», subrayó Pizzaballa, al mismo tiempo que advirtió que esta difícil situación no es «fruto del destino, sino de elecciones políticas, de responsabilidades humanas, de decisiones que a menudo anteponen los intereses de unos pocos a los intereses de todos».

Pizzaballa durante la Misa del Gallo.
Pizzaballa durante la Misa del Gallo. Foto: OSV / Mussa Qawasma, vía Reuters.

Redescubrir la fuerza del amor

En contraposición, «la Navidad nos invita a mirar más allá de las lógicas de dominación, para redescubrir la fuerza del amor, de la solidaridad y de la justicia», añadió el patriarca. Pero hay que estar atento, porque el Señor «actúa con discreción y cumple sus promesas a través de gestos ordinarios». De hecho, «la paz solo se hace real si encuentra corazones dispuestos a acogerla, y manos listas para protegerla».

En ese sentido, apeló a «la responsabilidad de los líderes locales, de la comunidad internacional, pero también, empezando por mí mismo, de las autoridades religiosas y morales». Y añadió: «Cada gesto de reconciliación, cada palabra que no alimenta el odio, cada elección que pone en el centro la dignidad del otro se convierte en un lugar donde la paz de Dios se hace carne». Así, la luz de Belén pasa «de corazón en corazón», «mediante gestos sencillos, palabras reconciliadoras, por hombres y mujeres que dejan que el Evangelio se encarne en sus vidas».

Pizzaballa en Gaza, durante su recorrido por la Franja.
El patriarca durante su recorrido por la Franja. Foto: PLJ.

Navidad vuelve a Belén

La Eucaristía, tal y como destaca Jean-Charles Putzolu, estuvo envuelta en un ambiente de fiesta. Los betlemitas estaban alegres, felices de poder celebrar por fin la Navidad —después de dos años de festejos mínimos— desfilando por las calles, cantando y bailando al ritmo de los tambores y las fanfarrias durante la larga procesión que acompañó al cardenal Pizzaballa por las calles de la ciudad vieja.

Las calles se iluminaron al caer la noche, se proyectaron juegos de luces sobre los muros de la basílica y el gran árbol erigido en la plaza del Pesebre se encendió, resguardando un gran nacimiento bajo sus ramas. Vendedores ambulantes se instalaron ofreciendo a los transeúntes especialidades culinarias locales y vino caliente. Un verdadero pequeño mercado navideño tomó su lugar, acogiendo en sus pasillos a familias y niños, cristianos y musulmanes. En la noche de Navidad, la paz se apoderó de Belén.

Navidad en Ucrania

«Hoy celebrar la Navidad en Ucrania es tanto un desafío como una fiesta», asegura en su mensaje de Navidad Sviatoslav Shevchuk, arzobispo mayor de Kiev y primado de la Iglesia grecocatólica ucraniana. En el texto, Shevchuk denuncia el «asesinato en masa deliberado, sistemático, calculado» que se está viviendo «cada noche» en ciudades y pueblos y cómo «el enemigo quema vivos en sus propias casas», con misiles y drones, a «mujeres, ancianos y niños».

Del mismo modo, «el enemigo de la raza humana» intenta «hundirnos en el frío y la oscuridad». Alude a la física, «privándonos de electricidad y calor». Pero también a «la oscuridad de la desesperación, la increencia, la manipulación y el intercambiar el destino de nuestro pueblo en vanos intentos de apaciguar al criminal».

Sin embargo, «en medio de esta oscuridad, rompe la luz celestial de Cristo. Celebremos osada y alegremente, porque celebrar la Navidad en Ucrania es ser vencedores», asegura el primado grecocatólico. «Dios está con nosotros. Su debilidad nos fortalece, su pobreza nos enriquece».

Con todo, subraya, esta esperanza implica «una decisión personal» de cada uno. «También hoy el autosacrificio de la Navidad requiere la participación de todos según su llamada y responsabilidad» para poner fin a la guerra.

Shevchuk finaliza su mensaje con saludos a los refugiados en otros países, las familias separadas, los combatientes, los que sufren la ocupación, quienes han perdido sus hogares y quienes los han acogido. También expresa su «profunda gratitud» a militares, voluntarios, médicos, trabajadores del sector energético, personal de emergencias y a quienes trabajan por devolver a los deportados a casa.