La memoria de la Iglesia documenta la caída de la práctica religiosa
Ha bajado la asistencia a todos los sacramentos, excepto el bautizo de adultos. A pesar de ello, la Iglesia multiplica por cuatro, en beneficio de la sociedad, el dinero que recibe en la renta
La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha presentado este jueves 11 de diciembre la Memoria de actividades de la Iglesia católica en España, que revela que la Iglesia multiplica por cuatro en beneficio de la sociedad el dinero que recibe de la renta. La asignación tributaria del año 2024 fue de 429 millones de euros —un 12 % más que el año pasado—, mientras que «el gasto de la actividad de la Iglesia diocesana en España ha sido de 1.428 millones de euros», ha destacado Ester Martín, directora de la Oficina de Transparencia de la CEE.
«Nos alegra dar buenas noticias. En la memoria vemos la mayor red social que hay en la sociedad. Sacerdotes, laicos, consagrados… Estamos hablando de 700.000 personas al servicio directo de la sociedad y casi 500.000 han recibido un sacramento en nuestro país. Mas de 8,2 millones de personas acuden regularmente a Misa», ha subrayado Martín.

Caída de los sacramentos
El respaldo que la sociedad ha querido dar un año más a la Iglesia a través de la renta no ha tenido una traslación a la práctica religiosa. En 2024 los españoles han frecuentado en menor medida los sacramentos. Comparando las memorias de 2024 y 2023 se puede ver cómo todos los sacramentos han caído en asistencia, salvo el bautizo de adultos. En este último ámbito, el documento de 2024 habla de 13.323 mayores de 7 años bautizados, mientras que en 2023 esa cifra era de 11.835. «No estamos al nivel de países como Francia, pero se percibe una tendencia al alza en el número de adultos que deciden libremente bautizarse», ha asegurado en rueda de prensa el secretario general de la Conferencia Episcopal, César García Magán.
A pesar de los datos, Ester Martín ha quitado hierro al descenso de la práctica religiosa y lo ha achacado, «en parte, al cambio demográfico en nuestro país» y «al descenso de la natalidad». Y ha añadido: «Creemos que el descenso puede corresponder a un movimiento natural de la población».

Atención caritativa
La memoria de la Iglesia también presenta un ligero descenso de la actividad caritativa y asistencial. Si el año pasado en este ámbito se atendió a 3.865.437 personas, en 2024 las personas beneficiadas fueron 3.812.235.
Aun con todo, la labor que hace la Iglesia en este campo es ingente: En los 6.282 centros para mitigar la pobreza se atendió a 1.941.746 personas; en las 849 casa para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad se atendió a 80.673 personas; en 425 centros para promover el trabajo se atendió a 120.595 personas.
Compromiso con la sociedad
Durante su intervención, el secretario general de la CEE ha querido dejar claro que con la memoria «queremos contar lo que somos y lo que hacemos, pero sin exclusividad». En este sentido, ha explicado que «en el documento no está todo lo que hacemos» y además hay que tener en cuenta que «detrás de esos números hay personas que son quienes dan vida y espíritu y carne a estas cifras que también hay que presentar».
Asimismo, ha calificado la memoria como «un ejercicio de transparencia», tanto de puertas para adentro como de puertas para afuera. Y ha recordado que la actividad que se describe en el documento «redunda en beneficio de toda la sociedad. Está al servicio de todos, independientemente de sus creencias». Cuando una persona mayor, ha dicho, «acude a una de nuestras residencias bajo ningún concepto se le pide el carnet de católico».
Por último, ha destacado que «es un compromiso legal con el Gobierno» y «un ejercicio de responsabilidad, de comunicación, de transparencia, sobre lo que la sociedad nos ha aportado a través de distintos mecanismos». Y ha añadido: «En un contexto de democracia avanzada, no nos podemos contentar con ir a las urnas cada cuatro años. Eso es un mínimo, pero no un máximo». En este sentido, «la transparencia es un requerimiento para las sociedades avanzadas».
En relación a la actividad realizada por la Iglesia, la memoria se estructura en tres contenidos distintos: el anuncio de la fe, la celebración de la fe y el compartir la fe en la vivencia de la caridad. A esa misión se entregan, entre otros muchos, 82.106 catequistas, 14.994 sacerdotes, 31.503 religiosos, 7.449 monjes y monjas de clausura, 9.648 misioneros, 1.036 seminaristas, 599 diáconos permanentes, 122 obispos y los más de 407 mil laicos asociados. Entre sacerdotes, religiosos y seglares se dedican 48,83 millones de horas a la actividad pastoral.
En el anuncio de la fe, están implicados centenares de miles de laicos entre voluntarios, catequistas, profesores, etc. Una parte importante de esa labor la realizan los 82.106 catequistas, 34.494 profesores de religión y los 9.648 misioneros repartidos por comunidades de todo el mundo a los que se suman, 520 familias en misión.
La labor educativa de la Iglesia es imprescindible en nuestra sociedad. La iniciativa de los 2.527 centros educativos católicos supone un ahorro para el Estado que superó en 2024 los 5.000 millones de euros anuales (5.067), lo que supone un aumento del 30% en cuatro años. Es una educación que eligieron los padres de 1.482.503 alumnos cada año. En esos centros participaron más de 100.000 niños, jóvenes y adultos en grupos de catequesis, formación en la fe y voluntariado. Por otra parte, casi tres millones de alumnos eligieron la asignatura de religión en su formación académica.
Los 9.648 misioneros españoles participan en 1.131 territorios de misión distribuidos en 133 países. Desde la CEE, el Fondo de la Nueva Evangelización ha apoyado 309 proyectos de acción pastoral en los cinco continentes.
Como parte del anuncio cristiano se encuentra el patrimonio de la Iglesia, con sus 3.161 bienes de interés cultural. Son bienes muebles e inmuebles, documentales, obras pictóricas, arquitectónicas que junto con exposiciones y conciertos expresan la importancia cultural de la Iglesia en España. Durante 2024, las diócesis realizaron 842 proyectos de construcción, conservación y rehabilitación del patrimonio.
La celebración cristiana se articula de manera especial a través de 22.922 parroquias, la mitad de ellas (11.479), situadas en ambientes rurales. Entre todas ellas, los sacerdotes han dedicado 26,5 millones de horas a los sacramentos, visitas a enfermos, acompañamiento espiritual, actividad pastoral y atención en el despacho parroquial. Entre los sacramentos destaca en 2024 el bautismo de 146.370 personas, de los cuales 13.323 eran mayores de 7 años. Además, se han celebrado 154.677 primeras comuniones, 103.535 confirmaciones, 31.462 matrimonios y 26.013 unciones de enfermos. En cuanto a la asistencia a la eucaristía, más de 8.236.000 personas acuden regularmente a misa. Cada año se celebran en España más de 9,5 millones de eucaristías.
La importancia de la celebración cristiana en la vida de la sociedad se pone de manifiesto en las 426 celebraciones que son consideradas, además de por su aportación religiosa, de interés turístico o en las 5.534 cofradías y hermandades registradas, que cuentan con más de un millón de cofrades. Millones de personas visitaron los 638 santuarios que hay en España y casi medio millón de peregrinos llegaron a Santiago este año.
En la vida de caridad y servicio a los más necesitados, en 2024, casi 4 millones de personas se beneficiaron de la actividad en más de 9.000 centros sanitarios y asistenciales de la Iglesia católica. Los 972 centros sanitarios, hospitales, ambulatorios o residencias acogieron a 1.330.128 personas. Los centros asistenciales son la mayor parte, 8.088 centros atendieron a 2.482.107 personas. El mayor número de centros de la Iglesia está destinado a la lucha contra la pobreza, 6.282 centros, que atendieron a casi 2 millones de personas. Otros centros asistenciales tienen como objetivo la promoción del trabajo, la asistencia a inmigrantes y refugiados, la defensa de la vida y la familia, la rehabilitación de toxicómanos, la promoción y protección de la mujer, etc.
Entre las pastorales específicas es de resaltar la que se realiza en tres ámbitos: la Pastoral Penitenciaria, la Pastoral de la Salud y la Protección de menores y personas vulnerables.
En la Pastoral penitenciaria, 159 capellanes y 2.047 voluntarios ayudan en las capellanías de 84 centros penitenciarios y en las 87 casas de acogida. Además de las celebraciones, realizan encuentros de formación y mantienen 1.237 programas de ayuda religiosa, social y jurídica.
En la Pastoral de la Salud, 882 capellanes y 18.832 voluntarios atienden los centros hospitalarios y realizan más de 164.000 visitas cada mes a los enfermos en sus casas o en los hospitales.
El compromiso con la Protección de los menores y las personas vulnerables ha llevado a las 242 oficinas de protección de menores en diócesis y congregaciones, a la formación para la prevención de los abusos. En 2024 se impartió formación a 224.073 personas, la mayoría de ellos niños y adolescentes, y también a padres, profesores, catequistas, monitores, sacerdotes y religiosos.