El Papa: La justicia vaticana «no se limita a resolver controversias»

La justicia vaticana, según el Papa, «no se limita a resolver controversias»

«La administración de la justicia, de hecho, contribuye también a la tutela de aquel valor de unidad que constituye un elemento esencial de la vida eclesial», ha dicho León XIV en la apertura del año judicial del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano

José Calderero de Aldecoa
El Papa en la apertura del año judicial. Foto: Vatican Media.

«Cuando la justicia es ejercida con integridad y fidelidad a la verdad, ella se convierte en un factor de estabilidad y de confianza en el interior de la sociedad, generando como consecuencia natural la unidad». Así lo ha asegurado el Papa León XIV en la apertura del año judicial del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano.

En este sentido, ha destacado que en el contexto de la Ciudad del Vaticano la administración de justicia «no se limita a resolver controversias», sino que también contribuye «a la tutela del orden jurídico y a la credibilidad de las instituciones».

Asimismo, ha remarcado según la agencia EFE, que las garantías procesales, la imparcialidad de los jueces, la efectividad del derecho de defensa y la duración «razonable» de los procesos son condiciones que dan autoridad a la función jurisdiccional y ayudan a la estabilidad institucional.

«La administración de la justicia, de hecho, contribuye también a la tutela de aquel valor de unidad que constituye un elemento esencial de la vida eclesial», ha añadido.

Factor sólido de unidad, según el Papa

El Pontífice, que ha presidido este acto por primera vez desde su elección, ha afirmado que la justicia, cuando se ejerce con equilibrio y fidelidad a la verdad, se convierte en «uno de los factores más sólidos de unidad de la comunidad».

Por otro lado, ha sostenido que esta labor en la Iglesia «no es un mero ejercicio técnico de la norma», sino un ministerio que exige competencia jurídica, sabiduría y «una búsqueda constante de la verdad».

La vida del ser

«Allí donde no haya verdadera justicia, no puede subsistir ni siquiera un auténtico derecho, puesto que el derecho mismo nace del reconocimiento de la verdad del ser y de la dignidad de cada persona», ha afirmado.

Durante su intervención, ha recordado a san Agustín al advertir de que «sin justicia no se puede administrar el Estado» y que de esta misma forma, es imposible que se tenga el derecho en un estado en el que no se tiene justicia.