La JOC deja la acampada de Sol, pero «no dejamos de alzar la voz» sobre la crisis de la vivienda
«Estos ocho días han sido muy intensos para todas las personas que hemos participado en la acampada». «Hemos tenido una experiencia profunda de comunidad, cuidados, servicio, visibilidad», ha asegurado la organización en un comunicado
El posicionamiento de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) en el ámbito de la vivienda, al que dedicaron su última campaña, Defender nuestros derecho: Todas bajo un techo, «nació no por moda, sino porque la dificultad de acceso a una vivienda digna nos duele, nos moviliza, afecta a nuestro presente y compromete nuestro futuro como jóvenes de clase trabajadora», ha explicado la JOC en un comunicado con el que anuncian su salida de la acampada de Sol.
Durante este tiempo —que ha durado la campaña—, «nos hemos acercado a esta realidad de manera concreta, recogiendo datos y testimonios de quienes comparten piso por obligación, quienes viven con ansiedad por los precios, quienes no pueden emanciparse, o quienes ven su barrio transformado por la especulación y la turistificación».

¿Qué haría Jesús?
Todo ello llevó a la organización a preguntarse «qué actitudes y cómo se posicionaría Jesús de Nazaret ante estas situaciones». Fruto de este proceso, varios militantes de la JOC de Madrid acamparon en la Puerta del Sol junto al resto de colectivos, asociaciones, movimientos y personas no asociadas
«Estos ocho días han sido muy intensos para todas las personas que hemos participado en la acampada». Por un lado, «hemos tenido una experiencia profunda de comunidad, cuidados, servicio, visibilidad». Sin embargo, también «ha sido un reto compaginar la acampada con estudios, trabajo y responsabilidades familiares», aseguran.
«No dejamos de alzar la voz»
Ahora, una semana después, la Juventud Obrera Cristiana abandona la protesta, aunque «con esta decisión, no nos alejamos de la reivindicación ni dejamos de apoyar este espacio, sino que damos paso a personas que puedan renovarlo con más fuerza y energía», explican al mismo tiempo que aseguran que aunque ya no participen de esta reivindicación «no dejamos de alzar la voz».
Concretamente, «seguiremos trabajando para concienciar a nuestros amigos y amigas, familiares, compañeras de trabajo, de clase y vecinas; y organizándonos —concluye— con ellas para buscar posibles soluciones y promover acciones que contribuyan a que la vivienda deje de de tratarse como un bien de mercado y se reconozca, de una vez, como lo que es: un derecho».