La invitación de Francia a congelar los óvulos «va a provocar un descenso» de nacimientos

La invitación de Francia a congelar los óvulos «va a provocar un descenso» de nacimientos

Julio Tudela, director del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, señala los obstáculos éticos de congelar los óvulos y espermatozoides y advierte de que promover que se retrase aún más la maternidad será contraproducente

María Martínez López
Julio Tudelana dirige el Observatorio de Bioética de la UCV. Foto: UCV.
Julio Tudelana dirige el Observatorio de Bioética de la UCV. Foto: UCV.

—¿Cómo es el proceso de congelar los óvulos y espermatozoides que Francia propondrá a los jóvenes a los 29 años?
—Se llama criopreservación y consiste en sacar los gametos masculinos (espermatozoides) y femeninos (ovocitos) y congelarlos con nitrógeno líquido. Pueden permanecer en ese estado casi indefinidamente. Se propone dentro de las técnicas de reproducción asistidas porque a medida que vamos cumpliendo años la calidad de nuestros gametos va descendiendo y se incrementa el riesgo de que haya anomalías genéticas o cromosómicas. También de parto prematuro, diabetes gestacional y otras complicaciones. Así, se ofrece congelarlos en edades jóvenes, cuando están en su nivel óptimo de calidad, para utilizarlos posteriormente con técnicas de fecundación in vitro y obtener embriones. Parece algo muy simple pero no lo es tanto.

—¿Por qué no?
—En primer lugar, en el caso de los ovocitos, cada ovario de una mujer solo madura un folículo ovárico cada dos meses. Cuando queremos obtener ovocitos de una mujer para una fecundación in vitro en ese momento o futura hay que extraer diez o 14. Y para ello necesitamos estimular el ovario artificialmente con fármacos. Esto implica una alteración hormonal muy importante, que va a tener secuelas. Incluso puede haber complicaciones graves como la hiperestimulación ovárica, que puede provocar hemorragias que necesiten una transfusión. Incluso en algún caso está documentada la muerte. Al final estamos alterando un proceso biológico natural para hacerlo patológico. 

Los franceses de 29 años recibirán en su móvil la propuesta de congelar los óvulos o espermatozoides. Foto: Freepik.
Los franceses de 29 años recibirán en su móvil la propuesta de congelar los óvulos o espermatozoides. Foto: Freepik.

—¿Y éticamente?
—Aunque no es lo mismo esto que la congelación de embriones, el principal problema es que aunque seas fértil aboca a renunciar a la reproducción natural, que es la mejor y la que más probabilidades tiene de que nazca un hijo sano, para recurrir la reproducción asistida. Y esta supone obtener embriones en el laboratorio, manipularlos y la acumulación de embriones sobrantes, que crea un dilema ético irresoluble. Además, no se tiene la misma probabilidad de lograr un hijo nacido sano. En realidad, se va a provocar un descenso en las probabilidades de éxito. 

—¿Tiene sentido plantear esta medida para promover la natalidad, como en Francia? 
—Nace de la desesperación de ver las curvas demográficas. Estamos muy lejos del relevo generacional, que es de más de dos hijos por mujer y Francia tiene 1,56 —en España estamos más bajos todavía—. Ven que necesitan tomar medidas que animen a mujeres y hombres a tener descendencia. Pero esto no tiene mucho sentido porque lo que estamos haciendo no es promover la fecundidad sino retrasarla a edades menos fértiles, y con técnicas de reproducción asistida, que también suponen una pérdida de oportunidades. 

Creo que el razonamiento es que damos por supuesto que antes de los 30 años nuestros jóvenes no quieren tener hijos. ¿Por qué? Ese es el problema. Porque hemos creado un entorno social, laboral, psicológico que hace que la gente ni se lo plantee. Así que se piensa que por lo menos aseguremos que si cambian de opinión en el futuro puedan recurrir a sus gametos y evitar las consecuencias de ser padres añosos que pueden transmitir enfermedades cromosómicas. Proponer esto sin decir todos los riesgos es engañar. 

—¿Cuáles son esos riesgos?
—Existe un incremento de riesgos obstétricos y para el neonato cuando se recurre a la reproducción asistida. En el Observatorio de Bioética hemos publicado muchos artículos en este sentido

—También en Estados Unidos Donald Trump ha tenido un discurso natalista desde la promoción de la reproducción asistida. ¿Es una mentalidad en expansión?
—No ocurre solo en Francia, también se está haciendo en España, en Estados Unidos y en otros lugares. Por ejemplo, hace años Facebook y Apple premiaban a sus ejecutivas subvencionándoles la extracción y conservación de ovocitos para que no se quedasen embarazadas en su mejor edad fértil, porque es cuando son más útiles a la empresa. Se vendió como liberación de la mujer pero no era más que una manipulación, empujándolas a posponer la maternidad a edades menos fértiles.

La opción de congelar los óvulos suele proponerse con imágenes evocadoras. Foto: Freepik.
La opción de congelar los óvulos suele proponerse con imágenes evocadoras. Foto: Freepik.

—¿Puede contagiarse entre católicos o en general personas conservadoras, entre quienes la natalidad se ve como algo positivo y preocupa el invierno demográfico?
—Efectivamente el riesgo de contagio es muy alto. En España, ya entre uno de cada cuatro o cinco niños que nacen es por reproducción asistida. Es un negocio impresionante para las clínicas, que están creciendo como setas. ¿Y cómo pueden hacer para extender este negocio? Por ejemplo así. Aluden a razones demográficas pero al final esto es un negocio. 

—¿Cuál sería la mejor alternativa a congelar los óvulos?
—La manera más eficaz de ser padres es recurrir a la vía natural en una edad muy fértil, antes de los 35 años. No solamente porque es la edad con que más probabilidad van a llegar a serlo sino porque además se es joven y es una edad fantástica para tener hijos, con la energía de la juventud.