La Iglesia recuerda a los mártires del siglo XXI, cuya sangre «es semilla de nuevos cristianos» - Alfa y Omega

La Iglesia recuerda a los mártires del siglo XXI, cuya sangre «es semilla de nuevos cristianos»

El Papa también ha reafirmado públicamente «el compromiso de la Iglesia católica de custodiar la memoria de los testigos de la fe de todas las tradiciones cristianas»

Ester Medina Rodríguez
Un momento de la celebración de la conmemoración de los mártires y testigos de la fe en la basílica San Pablo Extramuros de Roma
Un momento de la celebración de la conmemoración de los mártires y testigos de la fe en la basílica San Pablo Extramuros de Roma. Foto: Vatican Media.

Junto a representantes de las Iglesias ortodoxas, de las antiguas Iglesias orientales, de otras comunidades cristianas y de las organizaciones ecuménicas, el Papa León XIV ha presidido este domingo, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI desde la basílica de San Pablo Extramuros.

«Muchos hermanos y hermanas, también hoy, a causa de su testimonio de fe en situaciones difíciles y contextos hostiles, cargan con la misma cruz del Señor», ha afirmado el Santo Padre en su homilía. «Y, al igual que él, también son perseguidos, condenados y asesinados». Se ha referido a personas de cualquier país, mujeres, hombres, religiosos, religiosas, laicos o sacerdotes, «que pagan con la vida la fidelidad al Evangelio, el compromiso con la justicia, la lucha por la libertad religiosa allí donde todavía es transgredida y la solidaridad con los más pobres».

Ante una basílica repleta de fieles, el Pontífice ha recordado que también en el año santo actual «celebramos la esperanza de estos valientes testigos de la fe». A propósito del tema principal del Jubileo, que es la esperanza, León XIV ha recalcado que la esperanza de estos mártires está «llena de inmortalidad, porque su martirio sigue difundiendo el Evangelio en un mundo marcado por el odio, la violencia y la guerra». También porque, «aunque fueron asesinados en el cuerpo, nadie podrá apagar su voz ni borrar el amor que donaron y su testimonio permanece como profecía de la victoria del bien sobre el mal».

Además, estos mártires del siglo XXI cuya memoria se recuerda hoy, «han testimoniado la fe sin usar jamás las armas de la fuerza ni de la violencia, sino abrazando la débil y mansa fuerza del Evangelio». La hermana Dorothy Stang, comprometida con «los sin tierra» de la Amazonía; Ragheed Ganni, sacerdote caldeo de Mosul (Irak), que renunció a combatir y a cerrar su iglesia; o Francis Tofi, anglicano y miembro de la Melanesian Brotherood, que dio la vida por la paz en Islas Salomón. Ellos son algunos ejemplos que el Papa ha citado durante su intervención en la ceremonia. También ha lamentado que, «a pesar del fin de las grandes dictaduras del siglo XX, todavía hoy no ha terminado la persecución de los cristianos. Es más, en algunas partes del mundo ha aumentado».

Ante esto, el Pontífice ha instado a no olvidar, sino recordar, «seguros de que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos». Por eso, ha reafirmado públicamente «el compromiso de la Iglesia católica de custodiar la memoria de los testigos de la fe de todas las tradiciones cristianas». Según ha explicado, la Comisión para los Nuevos Mártires, perteneciente al Dicasterio para las Causas de los Santos, ya cumple con esta tarea, colaborando con el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.