«La Iglesia puede abanderar la lucha» por la «protección de la infancia» - Alfa y Omega

«La Iglesia puede abanderar la lucha» por la «protección de la infancia»

El sacerdote Luis Alfonso Zamorano ha contado su trabajo de acompañamiento a las víctimas de abusos, glosado en el libro Ya no te llamarán abandonada, durante un encuentro informativo organizado por la Editorial PPC

Redacción
Luis Zamorano (en el centro con las manos entrelazados) durante el encuentro informativo
Luis Zamorano (en el centro con las manos entrelazados) durante el encuentro informativo. Foto: Cristina Sánchez.

El misionero Luis Alfonso Zamorano, profesor del Instituto de Antropología de la Universidad Gregoriana de Roma, dirigido por Hans Zollner y que lucha contra los abusos a menores, ha propuesto que sea la Iglesia católica la que «abandere» la lucha de la protección a la infancia frente a los abusos sexuales.

«La Iglesia puede realmente abanderar esta lucha de protección de la infancia y de los más vulnerables», ha subrayado Zamorano este viernes en un encuentro informativo en el que ha expuesto el trabajo de acompañamiento que lleva realizando durante años con las víctimas de abusos y que se refleja en varios de sus libros, como Ya no te llamarán abandonada (Editorial PPC).

Sin embargo Zamorano, nacido de Palencia y que estuvo 20 años en Chile, ha advertido de que aunque «se van dando pasos» todavía se mira a las víctimas «con desconfianza» y como si fueran «un problema», según recoge Europa Press. «Con lo que más tengo que lidiar hoy día no es tanto el abuso concreto que sufrió la víctima sino la revictimización cuando se le niega justicia, reconocimiento, reparación, cuando se le cierran las puertas y no se la cree», ha afirmado. Al tiempo, ha reconocido que «estar en las cloacas de la Iglesia no es fácil».

Así, ha insistido en que «la Iglesia con complejo de fortaleza asediada es lo más difícil» con lo que lidiar. Ha advertido además de que «hoy en día nadie puede tener la excusa de la negligencia culpable». «Si hoy en día alguien no actúa es por dolo», ha añadido. En todo caso, ha apuntado que la Iglesia «va reaccionando»; aunque ha precisado que lo hace un poco empujada por otros, porque le «sacan las vergüenzas».

Entre los ejemplos de buenas prácticas, Zamorano ha destacado el proyecto Repara de la archidiócesis de Madrid, que trata de ofrecer una «reparación integral para todos». Y ha puesto en valor la labor del nuevo arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, «absolutamente comprometido» en la protección frente a los abusos. Pero que, a su juicio, en ocasiones se queda casi solo en esta lucha. «A veces predica, junto a otros tres o cuatro hermanos más en el desierto», ha lamentado.

En cuanto al fondo de indemnizaciones propuesto por el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, en su informe, y en el que los obispos han dicho que solo colaborarán si se amplía a todas las víctimas —en caso contrario, dicen que lo harán a través de sus propios mecanismos—, Zamorano ha subrayado que, más allá de colaborar en este fondo o no, lo que no puede hacer la Iglesia es dejar a sus víctimas «sin justicia» porque «la reparación es un derecho humano».

Si bien ha precisado que para ello hay que conocer «de tú a tú» a cada superviviente de abusos; que la compensación no puede estar basada en «una tabla» que sirva igual para todos y que debe estudiarse cada caso «de forma personalizada». Además, ha opinado que «quedarse solo en la indemnización sería un error».

Preguntado por si considera que la condición puesta por la Conferencia Episcopal Española para no participar en este fondo refleja un miedo a que se sepa la verdad, el misionero ha asegurado que todavía existen «miedos múltiples» en la Iglesia, desde el miedo al «escándalo», a «perder más credibilidad», a que suceda como en algunas diócesis de Estados Unidos que «se han arruinado» o a que haya «sacerdotes acusados injustamente», entre otros.

Para Fernando García-Salmones, víctima de abusos por parte de un profesor de un colegio religioso en Madrid, la Iglesia va «muy despacio» en esta lucha contra los abusos y pide que en lugar de «defenderse con fiereza» pongan «voluntad» en «cambiar» las cosas y «lideren la educación sexual».