La Iglesia prepara una nueva etapa en la lucha contra los abusos

La Iglesia prepara una nueva etapa en la lucha contra los abusos: la escucha a las víctimas es clave

La Comisión Pontificia para la Protección de Menores pone el foco en las víctimas, la prevención y los nuevos riesgos digitales

José Calderero de Aldecoa
León XVI se dirige a miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores durante una audiencia el 16 de marzo de 2026.
León XVI se dirige a miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores durante una audiencia el 16 de marzo de 2026. Foto: OSV News / Elisabetta Trevisan, Vatican Media.

La protección de menores entra en una nueva fase en la Iglesia universal, marcada por una mayor participación de las víctimas y supervivientes, el refuerzo de las estructuras de prevención contra los abusos y la necesidad de traducir los compromisos en medidas concretas. Así se desprende de la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, celebrada en Roma del 28 de septiembre al 2 de octubre y que el Vaticano acaba de difundir.

Durante cinco días de trabajo, los miembros de la comisión revisaron las prioridades para los próximos meses y la aplicación de sus nuevos estatutos. Uno de los principales acuerdos fue la aprobación del instrumentum laboris del cuarto informe anual sobre las políticas y procedimientos de protección, cuya publicación está prevista para 2027. En él se subraya que escuchar de forma significativa a las víctimas y supervivientes resulta indispensable para evaluar la respuesta de la Iglesia y prevenir que los abusos vuelvan a producirse.

En la asamblea también se trabajó en cómo difundir e implementar en diversos contextos eclesiales el Marco Universal de Salvaguardias. La idea es facilitar al máximo el acceso a las directrices marcadas en el MUS para que se pueda aplicar a nivel local aprovechando las estructuras eclesiales y regionales ya existentes.

Prevención en las comunidades religiosas

Una parte importante del trabajo de la comisión, según Vatican News, se dedicó a la vida consagrada. La Asamblea Plenaria examinó la protección frente a los abusos dentro de las comunidades religiosas y se habló de las barreras estructurales y culturales que pueden desalentar las denuncias y dificultar las respuestas eficaces.

En este sentido, destaca la segunda reunión anual sobre la prevención del abuso en la vida consagrada que tendrá lugar en Roma del 9 al 11 de diciembre de 2026 bajo el lema Comunión, Cuidado y Justicia: Relaciones Mutuas para una Misión Compartida. La cita reunirá a aproximadamente 300 participantes de los cinco continentes y concluirá con una audiencia con el Papa.

Abusos en la era de la IA

La dimensión digital constituye otro de los grandes desafíos. La comisión estudió los riesgos vinculados al uso de internet, las plataformas digitales y la inteligencia artificial en relación con niños y adolescentes. El objetivo es ofrecer herramientas a familias, parroquias e instituciones católicas para afrontar nuevas formas de explotación y abuso facilitadas por la tecnología.

Se trata del mismo tema abordado por la Conferencia Episcopal Española durante el IX Encuentro de Oficina de Protección de Menores, que tuvo lugar el 18 y 19 de septiembre. En él, Amparo Alonso, asesora internacional para la ética de la IA —acaba de regresar de Kenia— y CEO de Ethical Artificial Intelligence for Human Development SL impartió una charla sobre Las nuevas formas del abuso del menor en redes sociales y entornos digitales. La ética del cuidado en la era de la inteligencia artificial.

«Yo los clasifico en riesgos visibles, que son aquellos en los que podemos identificar al agresor, o riesgos invisibles, más relacionados con la arquitectura de la plataforma, los sistemas de recomendación o la dependencia psicológica», resume en conversación con Alfa y Omega.

Compromiso renovado de escucha

La Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores concluyó renovando su compromiso con la escucha activa, la transparencia, la rendición de cuentas y el apoyo continuo a las iglesias locales, reconociendo la promoción como parte integral de la vida de la Iglesia y de la responsabilidad institucional.

Unos compromisos que se tienen que traducir «en acciones medibles» para que todo este trabajo goce de credibilidad.