La Iglesia católica bielorrusa condena el bloqueo de una iglesia por parte de los antidisturbios y reitera su llamamiento al diálogo

«Los fieles tienen derecho a orar, a entrar y salir de las iglesias», por lo que el bloqueo de un templo es una «violación grosera de los derechos los creyentes y de la libertad de culto», y «no ayuda a rebajar la tensión para el pronto restablecimiento de la paz y la concordia en sociedad bielorrusa», dijo el arzobispo de Minsk, monseñor Kondrusiewicz

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Momento del bloqueo. Foto: EFE/EPA/Tatyana Zenkovich

«Los fieles tienen derecho a orar, a entrar y salir de las iglesias», por lo que el bloqueo de un templo es una «violación grosera de los derechos los creyentes y de la libertad de culto», y «no ayuda a rebajar la tensión para el pronto restablecimiento de la paz y la concordia en sociedad bielorrusa», dijo el arzobispo de Minsk, monseñor Kondrusiewicz

La Iglesia católica bielorrusa condenó y exigió hoy investigar la actuación de los efectivos de la policía antidisturbios que anoche bloquearon las entradas de la Iglesia de los Santos Simón y Elena con manifestantes dentro, cuando disolvían una protesta opositora en el centro de Minsk.

«Las acciones inadecuadas e ilegales que tuvieron lugar en el territorio de la iglesia de los Santos Simón y Elena deben ser investigados y los culpables, recibir el castigo que contempla la ley bielorrusa», exigió el arzobispo de Minsk y Moguiliov, Tadeusz Kondrusiewicz, en una declaración difundida por el arzobizpado.

En este sentido, recordó que de acuerdo con la constitución de Bielorrusia, «los fieles tienen derecho a orar, a entrar y salir de las iglesias», por lo que el bloqueo de un templo es una «violación grosera de los derechos los creyentes y de la libertad de culto».

Según el prelado, que actualmente se encuentra en el extranjero, semejante actuación de las fuerzas policiales «no ayuda a rebajar la tensión para el pronto restablecimiento de la paz y la concordia en sociedad bielorrusa».

Por su parte, la Iglesia católica «hace un llamamiento a la concordia y al diálogo a fin de solucionar este conflicto socio-político sin precedentes en nuestro país», añadió Kondrusiewicz.

Desde las elecciones presidenciales del 9 agosto, que según los datos oficiales ganó el actual mandatario, Alexandr Lukashenko –en el poder desde 1994–, con el 80,1 % de los votos, Bielorrusia es escenario de la mayor ola de protestas de su historia.

Relevo en los ortodoxos

Frente a la claridad del mensaje católico contra la violencia, la incertidumbre reina entre los ortodoxos, que han decidido relevar al exarca patriarcal de Minsk, el metropolitano Pavel, responsable hasta ahora de los ortodoxos en Bielorrusia. Le sustituye el metropolitano Benjamin, el primer no ruso –es bielorruso– en ocupar el cargo.

Según informa Asia news, «la decisión de sustituir a Pavel con Benjamin radica en los hechos de los últimos días, en los que se vio al ex líder de los ortodoxos locales en un estado de gran confusión. Primero, felicitó a Lukashenko por la victoria electoral, luego se retractó, para corregir ulteriormente sus declaraciones en varias oportunidades. Posteriormente, Pavel se alineó en parte con la posición del arzobispo católico, monseñor Kondrusiewicz, e hizo un llamamiento encarecido al presidente para poner fin a la violencia contra los manifestantes, pidiendo al mismo tiempo a los ciudadanos que conservasen la moderación y la sabiduría. Luego la Iglesia ortodoxa bielorrusa emitió un comunicado prohibiendo a sus fieles participar en cualquier manifestación pública, y exhortó a no interferir en la vida política del país, tal como solicitó el presidente Lukashenko en un mitín en Brest el 23 de agosto pasado».

Alfa y Omega/EFE