«La experiencia del martirio une a nuestras Iglesias»

El Presidente del Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú ha visitado, esta semana, España, donde ha presentado dos libros, y su oratorio La Pasión según San Mateo…

Ricardo Benjumea
El Metropolita Hilarión, en el acto de presentación, y monseñor Martínez Camino (izqda.) y el arzobispo de Granada (dcha.)

El Presidente del Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú ha visitado, esta semana, España, donde ha presentado dos libros, y su oratorio La Pasión según San Mateo. En esta entrevista, el Metropolita Hilarión Alfeyev de Volokolamsk aborda cuestiones como las repercusiones del conflicto ucraniano en las relaciones ecuménicas, o su visión acerca de la próxima canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII

Al margen del interés musical de La Pasión según San Mateo, ¿qué le ha llevado a presentar esta obra en la basílica de la Sagrada Familia, de Barcelona?

Es una composición basada en la liturgia ortodoxa, pero que no puede ser interpretada en un templo ortodoxo, porque requiere una orquesta. En cambio, ha sido interpretada en varias iglesias católicas. Es una obra relacionada con la vida terrenal y la Pasión y sufrimientos de Jesucristo. Este año, en el que coincide el día de Pascua en el calendario ortodoxo y en el calendario católico, me parece un signo importante que se presente, en la Sagrada Familia, en plena Semana Santa.

Visita usted España en plena crisis ucraniana, un conflicto con repercusiones en las relaciones entre la Iglesia ortodoxa y la católica, y que, según ha dicho usted, va a retrasar el deseado encuentro entre el Patriarca Cirilo y el Papa Francisco. ¿Ve algún posible punto de encuentro entre Moscú y Roma, en relación a la Iglesia greco-católica de Ucrania?

Sobre todo, pienso que los greco-católicos no tienen que apoyar a ninguna facción del conflicto ucraniano. La Iglesia tiene que estar por encima de la lucha política. En este conflicto, sólo la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Moscú se ha mantenido al margen. Porque la Iglesia debe abrazar a las personas de todas las orientaciones políticas. Los greco-católicos apoyaron abiertamente a una parte. Y apoyan también a los cismáticos [ortodoxos separados del Patriarcado de Moscú]. Este hecho contradice todo el protocolo que existe en las relaciones entre la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia católica romana.

Este conflicto ucraniano ha provocado problemas en nuestras relaciones, porque para nosotros es muy importante que la Iglesia no participe en la lucha política. La Iglesia no puede apoyar a un bando de la lucha política. Al tomar posición a favor de una parte, el conflicto político se incorpora a la vida eclesiástica. Cuando tienen lugar conflictos como éste, la tarea de la Iglesia es esperar a que termine y ayudar a las personas, no apoyar a una u otra fuerza política.

Por su carácter de Iglesias nacionales, las Iglesias ortodoxas han sido a menudo acusadas de connivencia con el poder político. El Patriarca Cirilo llegó a decir que la persecución contra los cristianos en tiempos soviéticos se debió, en alguna medida, a la connivencia que había existido con el poder político en la época zarista. ¿Podría decirse que una de las grandes contribuciones del Patriarca Cirilo está siendo el dotar de una mayor libertad e independencia a la Iglesia?

Las relaciones entre la Iglesia y el Estado se basan en Rusia -y hablo solamente de la Federación Rusa- en dos principios fundamentales. Un principio es la no intromisión en los asuntos del otro. El otro es la cooperación entre Estado e Iglesia en las áreas que requieren esta colaboración. Uno de los logros de cinco años del Patriarcado de Su Santidad Cirilo es que la Iglesia tiene más independencia en su vida interna. Quiere esto decir que el Estado en ningún modo controla la vida de la Iglesia. Al mismo tiempo, la Iglesia rusa no está al margen de los procesos sociales, de las discusiones sobre cuestiones morales, sino que participa activamente en ellas.

El Papa recibe por segunda vez al Metropolita Hilarión, el 12 de noviembre de 2013
El Papa recibe por segunda vez al Metropolita Hilarión, el 12 de noviembre de 2013

¿Qué significado tienen para usted las canonizaciones de Juan XXIII, el gran impulsor del ecumenismo, y de Juan Pablo II, firme partidario del acercamiento entre Moscú y Roma, pero quien, por las circunstancias políticas de la época -y tal vez también por su nacionalidad polaca-, despertó recelos en la Iglesia rusa?

El Papa Juan XXIII hizo una gran contribución al acercamiento entre ortodoxos y católicos. Toda la historia de las relaciones entre ortodoxos y católicos tienen un antes y un después en su pontificado. Antes de Juan XXIII, esto es, desde siglo XI, fue la época de las guerras, de la relación fría… En este pontificado, empezó una época totalmente nueva, en la que empezamos a construir nuestras relaciones sobre la base del respeto mutuo. Juan XXIII hizo una contribución decisiva al crear la atmósfera de mutua confianza que existe hoy en día.

En cuanto al pontificado de Juan Pablo II, coincidió con una época muy complicada para la vida de varios pueblos, en particular con la desintegración de la Unión Soviética y con la aparición de conflictos en los territorios de las Repúblicas de la ex Unión Soviética, e incluso con algunos conflictos de carácter religioso, como en la Ucrania Occidental [con los greco-católicos o uniatas]. Hablando de las relaciones ortodoxo-católicas, podemos decir que, en la época de Juan Pablo II, no estaban en su mejor momento. Pero eso no excluye que reconozcamos su papel como un líder religioso que ha tenido una gran importancia, y que hizo una enorme contribución a la misión cristiana en el mundo. Dio un gran impulso a la misión no sólo con su vida, sino también su muerte. Recuerdo que, cuando se estaba muriendo, todos los canales de televisión del mundo estaban hablando sobre él, sobre el papel de la Iglesia católica y sobre el cristianismo.

Se habla hoy a menudo de una alianza entre católicos y ortodoxos en la defensa de la familia, de los valores cristianos tradicionales o de la libertad religiosa. ¿Podríamos llegar a imaginar algo más básico, un anuncio conjunto de la resurrección de Cristo?

Este año celebramos conjuntamente la resurrección de Cristo y vivimos conjuntamente los días de la Semana Santa. Yo espero que este concierto en la Sagrada Familia sea una contribución al mejor entendimiento mutuo entre ortodoxos y católicos, y a nuestro testimonio común de la resurrección de Jesucristo.

¿Qué papel juega en estas relaciones el testimonio de los mártires? Benedicto XVI habló de ecumenismo del martirio, y una Delegación del Patriarcado asistió en octubre a la beatificación en Tarragona…

La Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia en España han vivido duras épocas de martirio. La experiencia del martirio es lo que une a nuestras Iglesias. Y nosotros creemos que, a través de las oraciones de los mártires, se están desarrollando hoy nuestras Iglesias. Sentimos profundamente eso en la Iglesia ortodoxa rusa. La Iglesia ha vivido en Rusia durante más de 70 años la persecución. Pero, cuando terminó esta época, comenzó una era de renacimiento sin precedentes. Hemos inaugurado 25.000 nuevos templos en los últimos 25 años. Quiere decir que cada año hemos inaugurado 1.000 iglesias, o 3 iglesias al día. Y el proceso continúa. En los años 80 del siglo pasado, en la época de persecución, apenas teníamos 20 monasterios. Y hoy tenemos más de 800. Y un monasterio no son sólo las paredes; es la gente, son cientos y miles de monjes y monjas. Y creemos que todo eso tiene lugar gracias a la hazaña de los mártires, los mártires que, en los años más difíciles, no temieron dar testimonio de Cristo y se entregaron por Cristo y por la Iglesia.

En 2016, las Iglesias ortodoxas celebrarán un importante Concilio en Estambul, el primero en más de un milenio.¿Por qué ahora sí es posible, y, en cambio, el intento fracasó en 1960?

A principios de marzo, los Primados de las Iglesias ortodoxas locales se reunieron en Estambul y acordaron realizar el Concilio panortodoxo en 2016, si no hay nuevos obstáculos. Esto ha sido posible gracias a que todas las Iglesias en esta reunión aceptaron, como pedía la Iglesia ortodoxa rusa, que todas las decisiones se tomaran por consenso, no por mayoría. Para nosotros es un asunto clave. Eso significa que ninguna decisión puede ser tomada si una sola Iglesia no está de acuerdo. Es preferible que aplacemos algunas cuestiones para el futuro a que tomemos decisiones por votación y después algunas Iglesias no estén satisfechas con el resultado. Si realizamos este Concilio panortodoxo, en el futuro podremos convocar otros Concilios y resolver las cuestiones que surjan.

Ricardo Benjumea