La esperanza sale a la calle - Alfa y Omega

La esperanza sale a la calle

La familia cristiana es la esperanza para hoy, comienza mañana la Fiesta de la Sagrada Familia, tres días de fiesta de la familia, por la familia y para la familia. Habrá de todo: oración, Adoración eucarística, tiempo para la Reconciliación y para ayudar a las familias más necesitadas, y la posibilidad de conocer de cerca todo lo que la Iglesia en Madrid hace por la familia; y, como broche, la Eucaristía del domingo. En lo mejor del espíritu de la JMJ, Madrid se prepara para tres días de fiesta en familia

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Panorámica de la celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia, el año pasado.

Aunque se suela decir que la esperanza es lo último que se pierde, cuando las cosas se ponen difíciles se experimenta con mayor fuerza la tentación de perderla. Éstos son los datos: hoy, en España, el número de matrimonios que se celebran cada año se desploma (en 2010, 50.000 matrimonios menos que en 1990); desde la entrada en vigor de la primera ley del divorcio, en 1981, se han producido 2 millones y medio de rupturas matrimoniales (cada año, 75.000 niños sufren el drama del divorcio de sus padres); mientras la anticoncepción se dispara, también lo hacen los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual; el número de abortos al año supera con mucho, y cada vez más, los 100.000 anuales; por el contrario, la cifra de nacimientos se ha reducido un 3 por ciento en España sólo en el último año; por toda nuestra geografía se multiplican los casos de violencia familiar y suicidios (cada día, 10 personas se quitan la vida, y el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte no natural en España); aumenta cada año el número de hogares habitados únicamente por una sola persona, muchos de ellos ancianos que viven solos (1 millón y medio de los mayores de 65 años)…

Un momento de la Fiesta de la Sagrada Familia del año pasado, en la madrileña plaza de Colón.

Y sin embargo, hay esperanza. En España hay miles y miles de familias abiertas a la vida; matrimonios que no ceden a la tentación del divorcio; que ven cada hijo como un regalo y que se preocupan de educar a su prole en la fe y en las virtudes humanas; son familias que le dan un rostro a la vida y contagian la alegría. El próximo 30 de diciembre saldrán a la calle para celebrar la Fiesta de la Sagrada Familia, precisamente con el lema La familia cristiana es la esperanza para hoy. La edición de este año cuenta con grandes novedades, pues la celebración de la Eucaristía, el domingo 30 de diciembre, estará precedida, el viernes y el sábado, por un espacio dedicado a la oración de las familias y por las familias, y también se podrá conocer todo lo que la Iglesia en Madrid hace por la familia a todos los niveles.

40 horas de Adoración

En los Jardines del Descubrimiento, junto a la plaza de Colón, se ha instalado una carpa que albergará 40 horas de Adoración eucarística ininterrumpida. En este espacio, que será inaugurado mañana viernes 28 de diciembre, a las 17 horas, por el cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, se podrá rezar por las familias y con las familias. Don Javier Cremades, delegado de Actos Públicos de la archidiócesis de Madrid, explica a Alfa y Omega que «los tres días de Vigilia de adoración al Santísimo Sacramento se inscriben dentro de la lógica propia de la fiesta de la Sagrada Familia. No es una fiesta de autoexaltación, o de autocelebración de las familias cristianas, sino una fiesta de carácter genuinamente religioso, de oración de adoración. En esa oración ante el Santísimo Sacramento, la familia se une más con Jesucristo sacramentado, y con Jesús, María y José, que son el modelo de la familia cristiana. Es una oración de petición por la propia familia, y por todas las familias del mundo, en particular por las de Europa».

En la carpa van a ser instalados también algunos confesionarios que se utilizaron en la Fiesta del Perdón, durante la pasada JMJ, y que estarán atendidos por sacerdotes ininterrumpidamente durante las 40 horas, también por la noche. «Con ello se desea recordar –señala don Javier– que ese espíritu de conversión y penitencia debe seguir estando vivo. El encuentro con Dios en la confesión no debe ser un hecho aislado, sino una costumbre, algo habitual en la vida de los cristianos y de las familias. Es importante, además, que los hijos más pequeños vean que sus padres y sus hermanos mayores se confiesan: es otro modo de evangelizar la familia, de forma natural. Para cambiar el mundo, es necesario que nos convirtamos, que cambiemos cada uno de nosotros. Muchas familias atraviesan momentos difíciles; hay heridas, equivocaciones, yerros… Por esa razón, se ofrece la posibilidad de convertirse, de cambiar, de reconciliarse con Dios en el sacramento del Perdón. Es el punto de arranque para la reconciliación tan necesaria con los demás».

Por la familia

Durante estos días, habrá la posibilidad de realizar donativos para las familias que sufren necesidades económicas, ya que «la Iglesia está contribuyendo, mediante Cáritas y otras asociaciones, a paliar esta situación de crisis económica, que ha tomado proporciones alarmantes. Resulta lógico animar a las familias cristianas para que vivan la caridad y la solidaridad con las familias más necesitadas de Madrid, lugar donde se celebra el evento», afirma el Delegado de Actos Públicos de la archidiócesis de Madrid. Además de ayudar a otras familias, quien lo desee podrá apoyar económicamente la celebración de esta Fiesta enviando un SMS con la palabra FAMI al 27565 (el coste es de 1,45 euros más IVA).

Carpa de Adoración y confesiones en la plaza de Colón.

Asimismo, en los alrededores de la carpa, se podrá conocer, gracias a la Delegación de Familia de la archidiócesis de Madrid, todo lo que la Iglesia en Madrid, a través de sus múltiples instituciones, hace por las familias en todos los niveles de ayuda y formación.

El domingo, Eucaristía

El domingo día 30 tendrá lugar la celebración de la Misa de la Sagrada Familia. Estará precedida, a las 10:30 h., por una intervención kerigmática a cargo de Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, y después hablará monseñor Vincenzo Paglia. A las doce del mediodía, tendrá lugar una conexión en directo con el Vaticano para seguir la alocución del ángelus, en la que el Papa Benedicto XVI enviará un mensaje especial para los participantes en la Fiesta de la Sagrada Familia. Seguidamente, dará comienzo la celebración de la Eucaristía, presidida por el cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid, y concelebrada, según los datos confirmados al cierre de esta edición, por los cardenales Amigo y Martínez Sistach, por los obispos de la Provincia Eclesiástica de Madrid y por muchos otros obispos españoles y de otros países, y numerosos sacerdotes.

El rostro de la esperanza

La esperanza tiene un rostro, el de las miles de familias que saldrán a la calle estos días. Como la de Auxi y Rafa, padres de tres hijos, el menor con espina bífida, que han aparecido en el video de promoción de esta Fiesta. Desde que comenzaron estas convocatorias, en el año 2007, han asistido todos los años. Cuenta Auxi que «es una idea estupenda; llegas allí y te das cuenta de que no estamos solos; es fenomenal estar con tantas familias y tantos niños. A nuestros hijos también les ayuda. Vamos por ellos y para que se nos vea; tenemos que estar ahí. Nos tienen que ver para que sepan que se puede ser feliz con muchos hijos o con una enfermedad. No nos podemos encerrar en casa, aunque nos dé pereza».

Auxi, Rafa y sus hijos: Nos tienen que ver para que sepan que se puede ser feliz con muchos hijos, o con una enfermedad.

Así opina también don Javier Cremades, cuando afirma que, «en la sociedad en la que vivimos, salir a la calle es un gesto evangelizador por sí mismo. Estamos viendo que las diversas realidades de la sociedad, cuando quieren hacerse presentes, salen a la calle. Lo vemos en manifestaciones culturales, políticas, deportivas y de todo tipo. Es nuestro mundo, el lenguaje social que todos entendemos. Quedarse en casa significaría un gesto de desinterés en la sociedad del 2012, acostumbrada a comunicar en la esfera pública sus diversos afanes». Asimismo, «nos gustaría que en esos actos participaran no sólo las familias cristianas, sino tantas otras alejadas de la Iglesia. Del mismo modo que la JMJ ha supuesto para muchos jóvenes un recomienzo en la vida cristiana, nos gustaría que esta fiesta fuese como una savia que vivificara la fe agostada en algunas familias», concluye.

Monseñor Reig Pla, coordinador de la Fiesta de la Sagrada Familia: España necesita hijos

Se va a celebrar en Madrid la Fiesta de la Sagrada Familia, un encuentro que ayuda cada año a muchas familias.
En estos momentos de crisis de humanidad, cuando parece que se ha perdido el arte de vivir, es necesario proponer y visibilizar la belleza de la familia cristiana. Hoy conviene recordar que Dios, creador del hombre como varón y como mujer, es el autor del matrimonio. Esta unión conyugal, que es un bien de creación, ha sido bendecida por Cristo y elevada a ser un sacramento eficaz de la gracia: el sacramento del Matrimonio.

El Espíritu Santo es la fuerza que capacita a los esposos para el amor fiel, para el perdón, para la apertura generosa al don de la vida: Sed fecundos y multiplicaos (Gn 1,28). Frente a la epidemia de las rupturas familiares, la Navidad y la Sagrada Familia alumbran el camino de la familia cristiana.

El acto principal no es una manifestación, sino la Eucaristía. ¿Por qué es importante esta celebración?
El amor de Cristo por la Iglesia es el espejo en el que se debe mirar el sacramento del Matrimonio. En la Eucaristía, Cristo resucitado nos da su cuerpo y su sangre en un contexto de celebración nupcial. Aquí es donde los esposos, enriquecidos por la comunión en el cuerpo y la sangre del Señor, se capacitan para amar con el amor de quien ha dado su vida por nosotros en la cruz.

El sacramento de la Eucaristía es el manantial en el que los esposos se alimentan y vigorizan su amor para cumplir su promesa: Yo te quiero a ti y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

Hoy, muchas familias sufren las consecuencias del eclipse social de Dios. ¿Qué motivos de esperanza ofrece la Iglesia católica?
La sociedad se hace fuerte si los esposos permanecen unidos y las familias custodian el amor. Otra razón para la esperanza es la apertura al don de la vida: ante el invierno demográfico que estamos viviendo, España necesita hijos. Sin ellos, peligra el futuro de la civilización cristiana.

Del mismo modo, la familia cristiana garantiza la educación humana y cristiana de sus hijos, formando personas que serán necesarias para dar un rostro fraterno a nuestra sociedad. Finalmente, en la familia cristiana y en la propia comunidad eclesial se hace efectiva una red de solidaridad entre todos, y particularmente con los empobrecidos y necesitados. Sin duda alguna, la familia cristiana es la mejor respuesta a la crisis social que sufre España.

¿Qué consejos daría usted a unos padres que desean transmitir la fe a sus hijos?
Tomar en serio la fe y la práctica cristiana. Los padres son el espejo donde se miran los hijos. Hoy necesitamos padres coherentes con su fe, que no antepongan nada a Cristo. Además del testimonio, necesitamos la intervención directa en la educación cristiana de los hijos. Cada hogar cristiano ha de convertirse en una escuela de oración, de formación y de vida cristiana.

Kiko Argüello: Sin familias, la sociedad enferma

¿Por qué es importante este encuentro cada Navidad, en torno a la fiesta de la Sagrada Familia?
Todo lo que se haga a favor de la familia es poco. La gran batalla que tiene que librar, sobre todo Europa, en este momento de la Historia, es por la familia. Si no se hace algo por la familia, nuestra sociedad va, poco a poco, degradándose hasta llegar a lo que ha ocurrido en Escandinavia, donde la gran mayoría de la gente vive sola. Se destruye la familia y, por tanto, no hay hijos y el número de ancianos crece. Hay suicidios y alcoholismo en gran cantidad. Son enfermedades de una sociedad en la cual se ha destruido la familia cristiana.

Este año va usted a anunciar el kerigma antes de la Eucaristía. ¿Cuál es la Buena Noticia que necesitan escuchar hoy las familias españolas?
Dice el Papa que «la crisis de la familia es, antes que nada, una crisis de fe». Es decir, que las familias se rompen, se divorcian porque no tienen fe. El cristiano tiene dentro vida eterna. Esto quiere decir que participamos de la victoria de Cristo sobre la muerte y podemos amar en una nueva dimensión, la dimensión de la cruz, más allá de la muerte. Por eso el matrimonio es indisoluble y muestra el amor de Dios a la Iglesia, a Cristo, a su esposa, que es la Iglesia y el hombre. La fe viene por el oído, por la escucha del anuncio de la Buena Noticia: que Dios quiere salvar a los hombres, quiere destruir el pecado y la muerte y la esclavitud del demonio. Quiere darles la Vida Eterna.

El kerigma es el anuncio de una noticia que actúa, es decir, cuando se anuncia esta noticia invitando a la gente a que la acoja, se realiza. Esta noticia dice que Jesucristo, muerto por nosotros para nuestra justificación, ha subido al cielo y está intercediendo para que podamos recibir un espíritu nuevo, un corazón nuevo y nuestra vida cambie. Dios está deseando darnos este Espíritu, pero sólo puede hacerlo si escuchamos y acogemos esta Buena Noticia. El problema es que mucha gente tiene el oído cerrado y no está dispuesta a escuchar lo que ellos creen que son sermones. No saben lo que es la Buena Noticia del Evangelio. Esperamos que, en este encuentro, esta Buena Noticia les pueda ayudar a aumentar la fe, porque siempre que se escucha el kerigma aumenta la fe.

La secularización está haciendo mella en muchos matrimonios y familias: divorcios, abortos, violencia, suicidios…, además de un bajísimo índice de natalidad. ¿Qué motivos de esperanza ofrece la Iglesia católica?
Estamos convencidos de que la situación de Europa es catastrófica, en cuanto que el índice de natalidad es bajísimo y no hay posibilidad de perpetuar nuestras generaciones. Además, tenemos la gran amenaza del Islam, que está invadiendo muchas de nuestras ciudades y tienen muchos hijos. La verdadera solución a esta situación es la familia cristiana, porque la familia cristiana acepta los hijos que Dios le envía desde el cielo. Tener un hijo significa dar la vida a un ser humano eternamente, participar con Dios en la creación de un ser elegido por Él antes de la creación del mundo para vivir en el cielo con Él. La familia cristiana normalmente es numerosa, con muchos hijos. Ésta es la esperanza para Europa.

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