La Conferencia Episcopal, dispuesta a que el Defensor del Pueblo supervise su trabajo ante los abusos
Durante la apertura de la Asamblea Plenaria, Luis Argüello ha reconocido la «grave y singular responsabilidad espiritual, moral y social» de la Iglesia «ante la trágica y dolorosa realidad de los abusos». También ha ofrecido la CEE como actor facilitador de un diálogo entre el PSOE y el PP para sacar adelante la ILP de regularización de migrantes
El presidente de la Conferencia Episcopal Española ha asegurado que los obispos «estamos dispuestos a estudiar una posible supervisión del Defensor del Pueblo» del trabajo que están haciendo en el ámbito de la reparación integral de las víctimas de abusos y la prevención de estos. Así lo ha manifestado Luis Argüello durante el discurso con el que se ha abierto la 127ª Asamblea Plenaria, que se celebrará del 31 de marzo al 4 de abril en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
El ofrecimiento se suma al «esfuerzo de prevención» y «el propósito de reparar a las víctimas», incluso en los casos prescritos donde «asumimos una obligación moral» a pesar de que «no haya obligación jurídica, que «forman parte ya de la vida y compromiso eclesial», ha añadido el también arzobispo de Valladolid.
A pesar de todo, el prelado ha reconocido la «grave y singular responsabilidad espiritual, moral y social» de la Iglesia «ante la trágica y dolorosa realidad de los abusos sexuales, de poder y de conciencia». Y aunque la Iglesia española «ha hecho un recorrido importante» en este campo, «no desaparecerán todos los comportamientos malvados que queremos evitar y prevenir porque el mal y el pecado persisten».
Facilitador del diálogo
Durante el extenso discurso —la edición publicada por la Editorial EDICE tiene 40 páginas—, el purpurado vallisoletano también lanzó dos propuestas «como homenaje al Papa y recogiendo su invitación a la alianza social», ha subrayado Argüello, que algunos minutos antes había explicado que «alianza es un Evangelio, alianza es una propuesta de vida y alianza lleva consigo vínculo, comprender al sujeto no como individuo sino como persona».
En este sentido, el arzobispo ha hablado de la defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, ha invitado a «padres y educadores, a empresarios y políticos, a medios de comunicación, artistas y creadores» a proponer medidas sobre los diversos ámbitos concernidos por la crisis demográfica -económicos, políticos, culturales y espirituales- con el fin de promover una cultura de la vida. Es una reinterpretación de la alianza social para la esperanza lanzada por el Papa Francisco en la bula de convocatoria del Jubileo de 2025.
«En los próximos meses, quisiéramos organizar un foro para impulsar esta alianza social», ha dicho Luis Argüello durante la apertura de la 127ª Asamblea Plenaria, que será la última del nuncio en España, Bernardito Auza, al que ha saludado y dado las gracias al inicio de su alocución.
Asimismo, el presidente del episcopado español ha propuesto al PP y al PSOE que se reúnan «para impulsar la tramitación de la ILP» ante «el limbo jurídico y existencial» en el que se han quedado miles de personas que ya viven en España tras la «modificación del reglamento de extranjería». En esta situación, según Argüello, se encuentran, «por ejemplo, quienes no cumplan el requisito de dos años de permanencia o personas que no puedan demostrar fehacientemente su estancia durante ese periodo; las personas indocumentadas sin posibilidad de recibir documentos de su país de origen; las personas con difícil empleabilidad por edad, discapacidad o enfermedad crónica», entre muchos otros.
Durante su discurso, el prelado se pregunta «¿qué hacer [con ellos], expulsarlos a todos o abordar la manera de regularizar su situación?» Para el también arzobispo de Valladolid los dos grupos mayoritarios en las Cortes Generales han de «afrontar el problema» y recuperar y aprobar la ILP. En este sentido, «estamos dispuestos a ofrecer un cauce que facilite el encuentro y el diálogo. Por eso en próximas fechas quisiéramos trasmitirles esta iniciativa y sugerirles la posibilidad de un diálogo sobre el asunto».
España, ¿católica?
El discurso ha sido interrumpido en alguna ocasión por el sonido de las sirenas de la policía, que estaba apostada en las puertas de la Conferencia Episcopal para contener a los pocos manifestantes que protestaban por el acuerdo entre el Gobierno y el Vaticano acerca del Valle de los Caídos.
Más allá de esta anécdota, Luis Argüello también ha hecho unra reflexión sobre el momento actual de España, donde «ha pasado la época, asentada durante siglos, en la que decíamos: “Soy católico porque he nacido en España”». Según el presidente de la Conferencia Episcopal Española, «eso ya no es del todo así». Sin embargo, esto, «en principio, no es mala noticia, pues está poniendo delante de nosotros la necesidad de no dar por supuesta la conversión, ni, menos aún, la iniciación cristiana».
Precisamente, en esta Plenaria «conoceremos el estado actual del catecumenado de adultos en nuestras diócesis». En un primer análisis, el presidente de la CEE ha señalado el florecimiento de numerosos movimientos que «provocan un impacto». Ahora lo que hace falta es ver cómo superar la «dificultad para transformar la emoción en virtud, para encontrar cauces concretos de crecimiento que vayan más allá de recrear el impacto recibido».
En este sentido, desde el episcopado llaman a «promover comunidades formativas que nos ayuden a refrescar la iniciación cristina, a afianzar nuestra comprensión de la vida como vocación, ayudar a descubrirla y cultivar la formación permanente».
Dentro de este proceso, hay dos palabras calve: la sinodalidad y el discernimiento. Con ellas, es posible desbaratar el individualismo, que «es un virus muy fuerte».