«La conciliación es una utopía para las mujeres rurales»
La presidenta de AFAMMER vuela de Ciudad Real a Nueva York para señalar en la ONU «la discriminación que todavía sufren millones de mujeres rurales en el mundo»
Carmen Quintanilla, de Ciudad Real y presidenta nacional de la Confederación de Federaciones y Asociaciones de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER), nos coge el teléfono desde Nueva York. «He venido para participar en la 70 sesión de la Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer en el seno de las Naciones Unidas», nos resume.

Es una cita que desde hace 70 años se celebra en esta ciudad estadounidense alrededor del 8 de marzo «para llamar a todos los gobiernos del mundo a presentar los avances en materias de derechos humanos e igualdad de la mujer en la comunidad internacional». Tras reunirse, la asignatura pendiente que han identificado es «justicia para las mujeres porque sabemos, que dependiendo del país en el que nazcas, puede no haber justicia y sin ella no hay libertad ni democracia». Con el colmo de que «en muchas ocasiones los delitos contra las mujeres llevan una gran burocracia y se quedan sin ser penalizados», por lo que «a la víctima no se le resarce de todo el daño sufrido».
«Nos une nuestra complicidad»
Como Quintanilla y AFAMMER ya son históricas en este evento, «hemos organizado un evento paralelo sobre liderazgo rural femenino» en el que han participado varias asociaciones de Filipinas, América y el Caribe y representantes de sus gobiernos. Allí «hemos querido poner sobre la mesa que no podemos callar la voz de las mujeres del mundo». Y que los avances por su igualdad corren peligro por «un discurso tremendamente ideologizado». Ante este escenario, «nosotros hemos dicho que no podemos bajar en ningún caso la bandera de la igualdad por la discriminación que todavía sufren millones de mujeres rurales en el mundo».

Preguntada sobre qué tienen en común las mujeres rurales de todos estos sitios, Carmen Quintanilla responde inmediatamente que «nos une nuestra complicidad en el avance de las mujeres». Y ha reivindicado que, en el caso concreto de España, «ser mujer rural está ahora en la agenda política, social y económica de los gobiernos porque hemos roto la invisibilidad de las mujeres». Asegura que «las mujeres rurales de España tenemos que seguir concienciando y es por eso que AFAMMER consiguió el reconocimiento del 15 de octubre como día internacional de la mujer rural». Otro logro, que en España «el 56 % de las casas de turismo rural son propiedad de mujeres, algo impensable hace 30 años».
«La conciliación es una utopía para las mujeres rurales»
Y en cuanto a lo que queda por hacer, Quintanilla llama a «romper la brecha digital, la brecha salarial y establecer grandes políticas para revertir que la conciliación es una utopía para las mujeres rurales», quienes asumen un sinfín de tareas de cuidados ante la falta de recursos públicos. Igualmente ha condenado «la situación de violencia que sufre la mujer en el mundo rural», pues de las 48 mujeres que en 2025 «murieron a manos de sus maltratadores», 14 de ellas eran de pueblos de menos de 20.000 habitantes.