La CEE advierte a los religiosos de una «mirada un tanto obsesiva sobre nosotros mismos» - Alfa y Omega

La CEE advierte a los religiosos de una «mirada un tanto obsesiva sobre nosotros mismos»

Frente a la autorreferencialidad, la CEE ha instado a «reparar en los rostros que pueblan nuestro paisaje de sentido»

José Calderero de Aldecoa
El Papa junto a un grupo de religiosas.
El Papa junto a un grupo de religiosas. Foto: CNS.

Los obispos españoles, a través de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, han advertido de «la mirada un tanto obsesiva sobre nosotros mismos», expresada en la «ineludible» pregunta sobre la propia identidad —«¿qué o quién soy?»—, que puede terminar por «impedirnos ver a quienes, estando más allá de nosotros, conforman nuestro horizonte último de vida y misión».

Con el fin de evitar la «autorreferencialidad», que tantas veces criticó el Papa Francisco, los prelados han instado a «reparar en los rostros que pueblan nuestro paisaje de sentido». Esto no es incompatible con «ahondar en nuestra identidad».

En este sentido, han invitado a los religiosos a no «cesar de preguntarse: ¿para qué o para quién soy?» Cuando «los consagrados dejamos resonar esta pregunta sobre nosotros mismo y nuestros hermanos y hermanas, su impronta se refracta en tres interrogantes que ahondan y desarrollan el lema para esta XXX Jornada Mundial» de la Vida Consagrada, dicen en su mensaje para esta cita eclesial, que se celebrará el 2 de febrero.

Urgencia coyuntural

A raíz de la primera cuestión —¿a quién llamas?—, los obispos reconocen que la cuestión vocacional, «que tanto nos preocupa en estos tiempos y estas latitudes», no es solo «una urgencia coyuntural», sino también «sobre todo una exigencia carismática». Y han añadido: «Somos para aquellos a los que el Señor llama, también a través de nosotros, a vivir a fondo la fe cristiana y la entrega de la vida».

Este interrogante, además, «nos conecta con el núcleo del voto de castidad», según los obispos. Se trata del «amor centrado en Dios y ofrecido a todos; particularmente, a quienes el Señor quiere llegar con una palabra veraz de claridad y claridad y calidez».

Religiosas rezan en la plaza de San Pedro por la salud del Papa Francisco.
Religiosas rezan en la plaza de San Pedro por la salud del Papa Francisco. Foto: Vincenzo Livieri.

¿A quién buscas? ¿A quién sirves?

A la segunda pregunta —¿a quién buscas?—, la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada responde sin rodeos: «La vida consagrada es para Dios, a quien cada» religioso «busca», y «no hay nada más importante». De hecho, «vivir en tensión permanente» buscando a Dios «es no solo la fuente de la que brota la consagración de la vida —su razón de ser, su raíz más íntima, su verdad última—, sino también la tarea fundamental de nuestro quehacer cotidiano».

Por último, la Conferencia Episcopal subraya que «la vida consagrada es para los pobres, a quienes se entrega. Es para el que ha sido privado de la compañía y el consuelo de los hombres, pero nunca de Dios, que se abaja para servirle». Pero «en ese servicio a los desamparados el Señor no quiere estar a su lado», escriben los obispos, «quiere a su lado a los hombres y mujeres que han conocido su amor y saben que se puede vivir de Él y de su Palabra en toda circunstancia, también —quizá especialmente— en las más aciagas y las más adversas».

Religiosas rezan por la salud del Papa Francisco el pasado domingo en la basílica de San Pedro.
Religiosas rezan por la salud del Papa Francisco el pasado domingo en la basílica de San Pedro. Foto: CNS / Pablo Esparza.

Así, «buscando respuesta a cada una de estas cuestiones, encontramos el modo de extender y fortalecer hoy, como bautizados con nuestra vocación de personas consagradas, la comunión, la participación y la misión en la Iglesia, tal y como el último sínodo y su proceso de implementación nos invitan a realizar».