La amenaza nuclear de Trump «hay que tomarla muy en serio»
El presidente norteamericano ordena el inicio «de inmediato» de ensayos nucleares. «Eso tendría consecuencias graves», dice la fundadora del Centro Delàs de Estudios por la Paz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado el inicio de pruebas con armas nucleares «de inmediato», en respuesta a los recientes movimientos realizados por Rusia para acelerar en las últimas semanas las pruebas de su arsenal estratégico.
Trump anunció su decisión a través de su red social Truth Social, afirmando que, «debido a los programas de pruebas de otros países, he dado instrucciones al Departamento de Guerra para que comience a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones». Para Tica Font, fundadora del Centro Delàs de Estudios por la Paz, se trata de una toma de posición que no hay que pasar por alto.
—¿Estas declaraciones del presidente norteamericano se pueden tomar en serio?
—Sí, hay que tomárselas en serio, muy en serio. Son muy alarmantes, pero creo que también hay que pedirle a Trump que las clarifique, porque no sabemos qué es exactamente a lo que se está refiriendo. La palabra clave son los ensayos. Aquí lo que tenemos que tener presente es que hay un Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares de 1996. Por tanto, desde hace 30 años, él sería el primero que rompe un tratado internacional que compromete a los Estados a no hacer pruebas nucleares. También es verdad que ningún país de los que tiene armas nucleares lo ha ratificado. Lo firmaron pero no lo ratificaron.
—¿Surge este anuncio en respuesta a los movimientos de otros actores internacionales, como Rusia o China?
—Puede ser, pero lo que Putin ha anunciado no son ensayos nucleares, sino que ha construido un misil de propulsión nuclear con capacidad de llevar armas nucleares. Puede llevarlas o no llevarlas, pero eso no son ensayos.
En cuanto a China tampoco se puede afirmar que esté haciendo ensayos nucleares. Lo que es muy criticable y preocupante en su caso es que ha doblado su arsenal nuclear. El número de ojivas que tiene lo ha duplicado y eso es preocupante. Pero más lo es el anuncio de los ensayos.

—¿Por qué?
—Creo que todos somos conscientes de que todas las décadas de ensayos nucleares nos dejaron un legado catastrófico de personas afectadas por las radiaciones, y de grandes extensiones de territorio contaminados. Un ensayo nuclear no es un experimento científico normal, sino que tiene consecuencias graves para las personas y para el medioambiente allá donde se puedan realizar. Eso además sería un retroceso muy preocupante para la paz mundial, tras estos 30 años de avance. Ahora parece que volvemos otra vez atrás.
—¿Por qué ahora esta escalada? ¿Qué miedos o intereses hay detrás?
—Creo que muchos países que tienen armas nucleares piensan que ya no son creíbles, que no pueden disuadir ni amenazar con ellas. Estamos en una fase de actualización del armamento nuclear para que pueda ser más creíble. A esto se añade el aumento de la retórica mundial del conflicto: se ha extendido el miedo a que nos pueden invadir, que hay que armarse, que hay que incrementar el gasto y construir nuevas armas…
Ahora tenemos estos retos y los Gobiernos más autoritarios toman la dinámica de toda la vida: el uso de la fuerza como instrumento de dominio político y económico en el mundo.